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PROGRAMA TV Tiempos Modernos: La armada invencible





Mi última intervención en el programa Tiempos Modernos. Espero que os guste.


La aventura de la gran armada, que los españoles jamás llamaron invencible pero que los ingleses bautizaron así para realzar su victoria, fue ciertamente una campaña que salió mal. Pero no fue la quinta esencia de todos los fracasos, ni siquiera fue el comienzo del fin del imperio español. Eso es lo que el enemigo hubiera querido y lo que inexplicablemente hemos asumido como cierto. Fernando Paz y Rafael Rodrigo cuentan la verdad de este episodio de la guerra que enfrentó a España con Inglaterra entre 1585 y 1604.

PROGRAMA TV Tiempos Modernos: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

Mi última intervención en el programa Tiempos Modernos. Espero que os guste.

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, comenzó su carrera de armas en la guerra civil castellana que se libraba en los 70 del siglo XV. Los años de la campaña de Granada, larga y laboriosa, le dieron fama. Fue el militar más destacado de su tiempo, un general revolucionario que revolucionó la técnica militar y obtuvo grandes victorias. Fernando Paz y Rafael Rodrigo repasan sus hazañas.

El Maestre de Campo Sir Julián Romero “El de las Hazañas”


Julián Romero y su santo patrono. El Greco (Museo Nacional de El Prado)
Pasó casi 45 años sirviendo en los ejércitos del emperador Carlos, el rey de Inglaterra Enrique VIII y de Felipe II. En esos años perdió un brazo, una pierna, un ojo y una oreja, lo que le convierte en el “mediohombre” de los Austrias Mayores. Sir y “banneret” (caballero que sirve bajo su propia bandera), comendador de la orden de Santiago, castellano de varias plazas, Maestre de Campo de los Tercios viejos, miembro del Consejo de Guerra y uno de los pocos soldados que mereció los elogios del Gran Alba.
Nació hidalgo en un humilde pueblo de Cuenca y a los quince años se alistó como “mochilero” o mozo de “atambor” en los tercios que el emperador Carlos V estaba reclutando en invierno de 1534. De estos primeros años poco sabemos salvo que participó en la toma de La Goleta y Túnez (1535). Sirvió como soldado en Italia, Flandes y Francia, participando en el asalto de Duren y el asedio de Saint-Dizier en 1544. En el viaje de regreso el mal tiempo obligó a parte de las tropas españolas a refugiarse en el puesto ingles de Falmouth. Reinaba entonces Enrique VIII que seguía siendo un fiel aliado del Emperador.
Inglaterra se encontraba en guerra contra Francia y Escocia por lo que Enrique decidió ofrecer empleo a los españoles, a los cuales el Emperador acababa de licenciar tras firmar la paz con Francia en Crepy (1544). Un buen número de ellos, sin empleo y con las pagas atrasadas, deciden formar un regimiento a las órdenes del Maestre de Campo Pedro de Gamboa al servicio del rey inglés. Julian Romero hizo lo propio con el cargo de capitán de una compañía. Contaba con unos 25 años y diez de servicio en las tropas del Emperador, todo un veterano.
Su primer destino fue Newcastle y al poco tiempo participó en los combates contra los escoceses. Sin embargo, el primero de las hazañas que le dieron fama fue el duelo que mantuvo con Antonio Mora, un capitán español al servicio del rey de Francia Francisco I. Mora había retado en duelo a Gamboa y Julián Romero se ofreció a representarle en el mismo. El duelo tuvo una gran repercusión en toda Europa, por ser dos capitanes españoles pero al servicio de dos reyes distintos.
El duelo se preparó como la ocasión lo merecía y se celebró con gran expectación en 1546 en el Palacio de Fontainebleau con la presencia de Francisco I, el Delfin y los embajadores ingleses. Tras un largo combate venció Romero y en agradecimiento Enrique VIII le nombró Sir.
Dibujo atribuido a Jacobsen grabado por Crispiaiene
En 1547 el capitán Sir Julián Romero se destacó, junto a los arcabuceros españoles, en la batalla de Pinkie Cleugh, la última batalla campal entre escoceses e ingleses y que supuso la primera batalla moderna en las Islas. En agradecimiento el rey le concedió el título de benneret “knight having vassals under his banner”. En 1549 sustituyó a Gamboa como Maestre de Campo y siguió al servicio de Enrique hasta 1551, fecha en que abandonó Inglaterra, fundamentalmente por motivos religiosos, y volvió a enrolarse bajo las banderas del Emperador como capitán.
A partir de este momento y hasta su muerte la vida de Julian Romero discurre junto a las principales campañas y batallas tanto del Emperador como de Felipe II. Intentaré centrarme en las más importantes de toda su larga carrera.
Con su compañía participó en la defensa de Dinant (1554), negándose a rendir la ciudadela. Finalmente tras una añagaza de los franceses fue capturado y tras un corto periodo fue intercambiado junto a otros notables y oficiales.
No hicieron buen negocio de los franceses, ya que participó en la batalla de San Quintín (1557) y donde recibió una herida de mosquete en una pierna. Algunos historiadores afirman que le fue amputada, realmente a Romero le pasó lo mismo que a Cervantes. La herida le causó una pronunciada cojera pero la pierna no fue cortada. De igual forma le pasó con otras heridas que iremos narrando. En la batalla se destacó al punto de que el rey Felipe le concedió el hábito de Santiago. Eso sí, tras el pertinente expediente que justificase tal honor, el cual se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Al año siguiente también combatió en Gravelinas de forma admirable.
Tras pasar por diversos destinos como castellano (Damvillers y Douai) regresó a España tras la paz de Cateau-Cambresis (1559), lo que aprovechó para casarse en la iglesia de San Ginés de Madrid. El matrimonio no le impidió participar como capitán en el socorro de Malta (1565) con su compañía, que entonces guardaba Siracusa, formando parte del tercio de Sicilia. Al final de esta campaña fue nombrado Maestre de Campo de dicho tercio.
Con el Tercio Viejo de Sicilia participaría desde 1567 en las principales batallas de la primara fase de la Guerra de los Ochenta años en Flandes, bajo las órdenes del Gran Alba, Luis de Requesens y don Juan de Austria.
En 1568 se significó con su tercio de forma decisiva en la batalla de Jemingen, una de las mayores victorias católicas contra los rebeldes calvinistas. Su unidad, junto al tercio viejo de Lombardía (Londoño) consiguieron, casi en solitario, derrotar a las tropas de Luis de Nassau que tuvo 7.000 bajas por tan solo 80 de los españoles, y es que el uso de las compañías de arcabuces decidió la batalla a favor de los españoles.
Tras pasar un tiempo en España regresó al combate y en 1572 volvió a encabezar al ejército hispánico en una de las encamisadas más gloriosas de la historia de los tercios. Esta se produjo durante el asedio de Mons. Al mando de 600 arcabuceros se introdujo en el campamento de Guillermo de Nassau el cual solamente pudo escapar gracias a los ladridos de su perro que le puso sobre aviso de la presencia de los españoles. Los españoles causaron 600 bajas a los holandeses por tan solo 60 propias, si bien Romero recibió una herida en el brazo “que le dejó manco”, como a Cervantes. A final de ese año durante el asedio de Haarlem perdió la visión de un ojo a causa de un disparo de arcabuz de los holandeses.
A los honores y distinciones anteriores tiene que añadir la de ser nombrado por Felipe II miembro del consejo de Guerra. Prestando destacados servicios entre la muerte de Requesens y la llegada de don Juan de Austria, nuevo gobernador de Flandes.
Firma de Julián Romero
El único tachón en la carrera de Julián Romero fue cuando Luis de Requesens, sustituto de Alba, le confió una pequeña flota que resultó malograda, hundiéndose la propia nave capitana y teniéndose que salvarse Julián a nado. Tras presentarse ante Requesens todavía chorreando le rogo que: “Vuestra excelencia bien sabía que yo no era marinero, sino infante; no me entregue más armadas, porque si ciento me diese, es de temer que las pierda todas” Lo cierto es que su nave estuvo peleando en solitario contra cuatro holandesas, salvándose apenas una decena de sus tripulantes. 
Se resarciría en 1575 participando en la batalla de Mook, donde los holandeses sufrieron miles de bajas, entre ellas dos hermanos de Guillermo de Oranje. Desgraciadamente Requesens no pudo explotar el éxito, ya que estalló un motín por la falta de pagos, además Felipe se declaró en bancarrota y al año siguiente moría Requesens.
En ese año de 1576 Julián acudió con 600 arcabuceros en ayuda de los españoles asediados en Amberes. Los defensores y las tropas de socorro realizaron una salida contra los rebeldes y Julián Romero arremetió por la calle de San Jorge. La victoria fue absoluta dejando los rebeldes más de dos mil muertos por tan solo 14 españoles. Desafortunadamente el rescate terminó en el famoso saqueo de la ciudad que acuño la expresión de “Furia española”, aunque también sea dicho de paso los burgueses de Amberes habían faltado a la palabra dada anteriormente a Sancho de Ávila. Independientemente de ello con el Edicto Perpetuo salían de Flandes todas las tropas españolas.
Por desgracia los rebeldes decidieron incumplir su parte del compromiso y volvieron a las armas, así que don Juan de Austria, volvió a reclamar los servicios de Romero, ahora como Maestre de Campo General de la infantería española. Al amanecer del 13 de octubre de 1577, se puso al frente de las tropas que iban a recorrer el “Camino español” rumbo a Flandes. Tras salir de la ciudad de Alessandria pasada una hora de marcha cayó fulminado de su caballo. Probablemente a causa de una angina de pecho, según nos cuanta Antonio de Marichalar, su principal biógrafo.
Los funerales y el sepelio estuvieron supervisados por su hija ilegítima Juliana, que residía en Cremona, siendo enterrado en Alessandria en la iglesia de Santiago de la Victoria (San Giacomo della Vittoria), de cuya orden era comendador. Cerrada al culto durante muchos años ha sido reabierta en 2015, por lo que hoy en día se puede visitar y ver la placa dedicada a Julián Romero que mandó colocar el marqués de Villafranca, Pedro Álvarez de Toledo.
Placa dedicada a Julián Romero en la Iglesia de San Giacomo della Vittoria de Alessandria

PD: Si entre los lectores se encontrase algún productor o director de cine gustosamente nos ofrecemos a realizar un guión para rescatar del olvido a este personaje. 
Bibliografía:
ALBI DE LA CUESTA, Julio. (2017) De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles. Madrid: Desperta Ferro.
CLARAMUNT Alex, RONCO Francisco y SAN CLEMENTE DE MINGO, Tomás (2014): "Soldados en la Edad Moderna", HRM: Zaragoza.
MARICHALAR, Antonio (1952). Julián Romero. Espasa-Calpe.
MARICHALAR, Antonio (1957) “Segunda salida de Julián Romero” Revista de Historia Militar, nº, 1.
MILLAR, Gilbert John (1974) Mercenaries and Auxiliaries: Foreign Soldiers in the Armies of Henry VII and Henry VIII, With Special Reference to Their Origins, Recruitment, and Employment in the French War of 1544--1546. Luisiana: LSU Historical Dissertations and Theses

El socorro de Valenciennes (1656). La última gran victoria de los tercios

Batalla de Valenciennes Dalmau

Mi último artículo para el blog de la editorial Desperta Ferro:

En verano de 1656 la situación en Flandes era delicada, pues un ejército francés de 30.000 hombres al mando de los mariscales de Turena y de La Ferté asediaba la ciudad de Valenciennes, donde resistía, al mando del duque de Bournonville, secundado como lugartenientes por La Motteria y don Francisco de Meneses, una guarnición de 2.000 españoles y 300 jinetes, auxiliados por 6.000 hombres de la milicia de la ciudad.

https://www.despertaferro-ediciones.com/2018/01/26/batalla-valenciennes-1656-tercios/





La conquista del reino nazarí de Granada

La rendición de Granada (1492) Francisco Pradilla y Ortiz. 1882. Óleo sobre lienzo. 330 x 550 cm. Palacio del Senado, Madrid, España.


El desmembramiento del Imperio almohade, tras la derrota de las Navas de Tolosa en 1212 y la crisis de 1227, provocó la aparición de los Terceros Reinos de Taifas. Sólo un reino sobrevivió, el que la familia de los Banu Nasr fundó con capital en Granada. Su primer gobernante fue Muhammad I (1237-1273) Este Estado sobreviviría más de 250 años debido a sus propias fuerzas y a las intermitentes guerras civiles castellana.

Granada fue un estado poblado y rico. Contaba con una numerosa población, que a finales del siglo XV debía superar los 350.000 habitantes. Su economía era equilibrada, basada en una agricultura intensiva, con abundantes regadío (Caña de azúcar, frutales, hortalizas, algodón, cereales, etc.), una artesanía diversificada (cerámica, piel, hierro, seda, etc.) y un comercio activo con Castilla, con el Mediterráneo africano y oriental y con los puertos italianos de Génova y Pisa a través de Málaga y Almería.

La guerra tuvo mucho que ver con el hecho de que, al mismo tiempo que los reinos cristianos se habían pacificado y reorganizado, el reino de Granada se enfrentaba a la crisis dinástica de los últimos sultanes nazaríes, concretada por la lucha de poder entre estos tres personajes emparentados:

* Abu-l-Hasan «Alí Muley Hacén» (1464-1482 y 1483-1485).
* Abu Abd-Alah, Mohámed XII «Boabdil» (1482-1483 y 1486-1492), hijo del anterior.
* Mohámed XIII «el Zagal» (1485-1486), hermano del primero y tío del segundo.



Aparte de los enfrentamientos dentro de la familia real, la aristocracia granadina presentaba otras divisiones, como la rivalidad entre los Alamines, los Venegas y los Abencerrajes en 1412. Estos últimos se sublevaron en Málaga en 1473 y fueron duramente reprimidos por Muley Hacén (incluyendo, según la leyenda, una matanza a traición en un salón de la Alhambra).

En 1481 se reactivó la guerra, una vez concluida la guerra civil castellana. A partir de 1483 los Reyes Católicos se propusieron hacer de la conquista de Granada su primera gran empresa política. En ella utilizaron todos los recursos de Castilla y Aragón.

A pesar de mantener muchos rasgos medievales, fue una de las primeras guerras que puede considerarse moderna, por el armamento, fueron decisivos los asedios resueltos con artillería, y tácticas empleadas, destaca Gonzalo Fernández de Córdoba “El Gran Capitán”.



Primera fase, de 1482 a 1487

Conquista de la parte occidental del reino (actual provincia de Málaga, Loja y la Vega de Granada), aunque las conquistas territoriales se hicieron esperar hasta 1485.A finales del año 1481, como represalia por hostigamientos puntuales de parte cristiana, los musulmanes tomaron Zahara. Eso dio una excusa plausible para una operación de más envergadura el 28 de febrero de 1482: la toma de Alhama, a cargo de Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz.

En abril de 1483, en medio de las disensiones internas, y con el fin de adquirir prestigio, Boabdil intenta sin éxito tomar Lucena, cayendo prisionero. Los Reyes Católicos hacen una jugada que demostró ser decisiva: lo liberan tras asegurarse su alianza, incluyendo el pago de tributos. Desde Almería, hará la guerra a su padre el sultán Muley Hacén.

A partir de entonces y sucesivamente, caen Ronda (mayo de 1485), Marbella (sin combatir), Loja (mayo de 1486, con un uso decisivo de la artillería pesada), gran parte de la Vega de Granada y en la costa Vélez Málaga y la propia Málaga (19 de agoto de 1487). Esta plaza era especialmente significativa por ser el principal puerto y por la reducción a esclavitud de la mayoría de sus 8000 habitantes.

Segunda fase, de 1488 a 1490

Consistió en la conquista de la parte oriental del reino (actual provincia de Almería) y el resto del territorio, excepto la capital. Las campañas militares se vieron frenadas en 1488 como consecuencia de varios factores, peste en Andalucía y asuntos políticos en Aragón.

Trasladada la base de operaciones a Murcia, se producen unas primeras conquistas relativamente sencillas (Vera, Vélez Blanco y Vélez Rubio). La toma de Baza, asediada de junio a diciembre de 1489, llevó en poco tiempo a la capitulación de Almería y Almuñecar , mientras el Zagal se rendía a los Reyes Católicos, pasando a su servicio desde su señorío de Andarax. Granada quedaba totalmente aislada.

Tercera fase, de 1490 a 1492

Limitadas las operaciones al asedio de la ciudad, dirigido desde el campamento-ciudad de Santa Fe. Con más intrigas que acontecimientos militares, los Reyes Católicos exigieron a Boabdil la entrega de la ciudad en cumplimiento de sus tantas veces renovados pactos.

El 25 de noviembre de 1491 fueron firmadas las capitulaciones, que concedían además un plazo de dos meses para la rendición. No hubo necesidad de agotarlo, porque los rumores difundidos entre el pueblo granadino de lo pactado causaron tumultos, sofocados tanto por los cristianos como por los fieles a Boabdil, que acaba por entregar Granada el 2 de enero de 1492.



La rebelión de las Alpujarras

Boabdil comenzó retirándose a las tierras alpujarreñas que le garantizaban los Reyes, pero finalmente optó por cruzar el Estrecho, como la mayor parte de la élite andalusí en 1493.

La población mudejar pasó en poco tiempo de ser tratada con una inicial política de apaciguamiento, como correspondía a las condiciones de la capitulación, dirigida en lo religioso por fray Hernando de Talavera, confesor de la reina y primer arzobispo de la ciudad; a otra de mayor firmeza a partir de la visita del nuevo confesor, el cardenal Cisneros (1499). Como resultado, se obtiene un incremento de las "conversiones", pero también un motín en el Albaicín y una sublevación en las Alpujarras en 1500. Tales desórdenes fueron considerados como una ruptura de las condiciones de la capitulación por la parte islámica, con lo que, libres de toda cortapisa, los reyes emitieron la Pragmática de 11 de febrero de 1502, que obligaba al bautismo o al exilio de los musulmanes.

5.4.- Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: Las rutas atlánticas: Castellanos y portugueses. Las Islas Canarias.



Desde el siglo XIII se estaba produciendo una lenta pero inexorable mutación geográfica desde el Mediterráneo hacia el Atlántico, debido a numerosos factores, tanto políticos como económicos y tecnológicos. 

La fachada marítima de Portugal y la costa atlántica de Andalucía ocupaban, desde ese punto de vista, una posición estratégica de primera magnitud. En el transcurso del siglo XV la Corona de Castilla, que había puesto los pies en las islas Canarias al comenzar dicha centuria, fue protagonista de una notable expansión por la costa occidental de África, ya fuera para explotar sus pesquerías o para realizar un lucrativo comercio. 

En esas actividades participaban, sin duda, los grandes linajes de la nobleza de Andalucía, como los Guzmán o los Ponce de León, a los que, además de señores de tierra adentro, se les consideraba como señores de la mar. Pero, sobre todo, había en la costa atlántica de Andalucía un abigarrado mundo de mareantes y de pescadores. 

Hacia finales del siglo XIII o probablemente antes debieron realizarse los primeros viajes a las islas Canarias, organizados por comerciantes, haciéndose más frecuentes a lo largo de la centuria siguiente. Estos viajes hicieron que las Canarias fueran bien conocidas en la segunda mitad del siglo XIV. 

1.- Castilla: 

La Corona de Castilla tras la toma de Tarifa (S-XIV), Algeciras en 1344 y Gibraltar (S-XV) se hizo con el control del Estrecho de Gibraltar. Como consecuencia de ello, Sevilla y los puertos andaluces (Cádiz, Palos o Sanlucar) cobraron importancia. En Sevilla se instalaron agentes comerciales y banqueros, especialmente genoveses y en 1252 Alfonso X el sabio ordenó la construcción de las Atarazanas.  

Otro foco de expansión fueron los puertos del Cantábrico donde Bilbao centralizó la exportación de hierro y lana a Inglaterra, Francia y Flandes de donde se importaban paños, tapices y objetos de lujo.  

La importancia de las rutas marítimas llevó a la Corona de Castilla a alinearse con Francia en la Guerra de los 100 años. Así la flota castellana consiguió un dominio absoluto del comercio Atlántico gracias a marinos como Sánchez de Tovar o Pero Niño que asolaron las costas inglesas. En  1419 la flota castellana La Rochelle derrotó por completo a una flota anglo-hanseática 

2.- Portugal: 

Esta posición llevó al enfrentamiento con Portugal por el dominio del comercio marítimo. Por ello Portugal decidió alinearse con Inglaterra en la Guerra de los Cien años. En 1383 Juan I de Castilla fue derrotado en su intento de invasión de Portugal en la batalla de Aljubarrota 

En 1418 los navegantes portugueses descubrieron Madeira y en 1438 las Azores que fueron incorporadas a la corona lusa.

Enrique el navegante, rey de Portugal, ocupó Ceuta, Tanger, el archipiélagos de las Azores y la isla de Madeira. Finalmente a fines del siglo XV se produjeron a las expediciones de Bartolomé Diaz, que dio la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, y de Vasco de Gama, quien finalmente conseguirá llegar a la India costeando el continente africano. 

3.- Las islas Canarias: 

La conquista del Archipiélago Canario duró cerca de un siglo, desde 1402 hasta1496. Varios factores fueron la causa de que se alargara tanto, como la falta de medios económicos por parte de los conquistadores, la fuerte resistencia que ofrecieron algunas islas y también que las islas no eran tan ricas como muchos europeos suponían y ante esta evidencia bajaba mucho el afán descubridor. 

Puede dividirse en dos fases la conquista de Canarias, una primera parte realizada por Jean Bethencourt  (normando al servicio de la corona castellana), quien, a partir de 1402, somete a las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, posiblemente también La Gomera, y una segunda bajo el reinado de los Reyes Católicos, con la conquista de Gran Canaria, La Palma y Tenerife.

Entrevista en "La Estrella Polar" sobre La Lucha por la Hegemonía en el Mediterráneo en el siglo XVI



Con motivo de la conferencia que pronuncié en el Ateneo de Madrid el periodista José Javier Esparza me realizó una entrevista en el programa de radio "La Estrella Polar" de la cadena COPE.

Un un breve audio de apenas 16 minutos.

Espero que os guste.



Enlace directo: https://www.ivoox.com/lucha-hegemonia-mediterraneo-audios-mp3_rf_9644067_1.html

IVOOX: Los Reyes Católicos ¿Forjadores de la unidad nacional?



Conferencia pronunciada el 31 de julio de 2016 en la Casa de la Cultura de San Lorenzo de El Escorial. 

(Un poco de paciencia al reproducir que al ser hora y media tarda unos segundos en abrirse el audio)



Por si acaso el enlace directo: http://www.ivoox.com/13165807

Algunos historiadores consideran a los Reyes Católicos como los “forjadores de la unidad nacional”, mientras que otra corriente historiográfica rechaza esta afirmación al entender que no se trató de la unión de las dos coronas, sino de una yuxtaposición de Estados.



Para saber pincha en los enlaces que tienes a continuación:.

6. Los Reyes Católicos: La construcción del Estado moderno.