11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.


1.- Las transformaciones económicas

La autarquía de posguerra: En 1939 España era un país arruinado demográfica y económicamente. La mayoría de la población de la población padecía hambre y para afrontar la situación se optó por un régimen de autarquía económica y de intervención del Estado. Mediante una serie de decretos se implantó un sistema intervencionista y se fundo el Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941. Las consecuencias fueron nefastas extendiéndose un mercado negro (estraperlo) y la corrupción. La escasez de productor hizo necesario recurrir al racionamiento.


El fin de la autarquía en los años cincuenta: El giro en la política económica se inicia con el cambio de Gobierno de 1951. Se decretó una liberalización parcial de precios, comercio y circulación de mercancías. Sus efectos y los de una buena cosecha permitieron terminar con el racionamiento en 1952. Se inició una expansión económica a la que contribuyeron las ayudas estadounidenses. Sin embargo continuaron las protestas que provocaron la formación de un nuevo Gobierno en 1957.


El plan de estabilización de 1959: Se aprobó un Decreto-Ley de Nueva Ordenación Económica (Mariano Navarro Rubio Alberto Ullastres), que era un plan de estabilización tipo de los diseñados según el FMI y el Banco Mundial. Se trataba de liberalizar la economía, recortar el gasto público, atraer inversión extranjera, se devaluó la peseta, se aumentaron los tipos de interés y se restringió el crédito.

El desarrollo económico de los años sesenta: La economía española creció a un ritmo altísimo. La expansión industrial produjo una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las grandes ciudades, mientras de forma paralela comenzó una modernización agrícola y un despoblamiento del interior. La balanza de pagos dejó de ser deficitaria gracias a la entrada masiva de turistas, las inversiones extranjeras y las aportaciones de los emigrantes. A partir de 1963 se reguló el crecimiento mediante Planes de Desarrollo (Laureano López Rodóque permitieron un crecimiento constante hasta la crisis de 1973.


2.- Los cambios sociales:

La España del primer franquismo: La sociedad española de los años cuarenta y cincuenta estuvo marcada por el atraso y la pobreza, la ruralización del país y un retraso técnico, científico y cultural absoluto, junto a un empobrecimiento de las clases medias. La atmósfera ideológica y social era afixiante trasmitiendo los valores del régimen en la escuela y a través del NODO. El papel de la mujer, sumisa a sus maridos, fue encauzado por la sección femenina.

Los años sesenta: migraciones y desequilibrios: La emigración masiva de población rural supuso un drama humano de enormes proporciones, además el crecimiento acentuó los desequilibrios en el reparto de la riqueza. El espectacular aumento de la población obligaron a multiplicar el número de escuelas e institutos. En 1963 se modificó el sistema de pensiones, aunque el gasto público en España era escaso y caótico. El elevado crecimiento urbano hizo que las grandes ciudades se convirtieran en áreas metropolitanas, pese a todo había un déficit de un millón de viviendas, lo que no impidió los grandes negocios especulativos.



Indicios de modernización: La concentración de población en las ciudades fue variando el modo de vida y la mentalidad de los españoles. Se produjo un lento pero constante pero continuo incremento de la población activa femenina. En 1956 la creación de TVE y su rápida extensión también favoreció al comportamiento social. Se generalizó la luz eléctrica, los electrodomésticos, el vehículo particular, sobre todo el 600, y el veraneo en la playa. Hacia 1970, la sociedad de consumo había llevado a un cambio de mentalidad profundo.

11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior.

1.- La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales

Fundamentos ideológicos: Ideas políticas de Franco fueron pocas pero claras. Eran la defensa del orden público (normas y censura), el nacionalismo español (gran ostentación de símbolos nacionales y eliminación de peligros a la nación, como los nacionalismos) y catolicismo (alianza entre Iglesia y Estado, las ideas católicas son la base del sistema legal). El régimen se caracterizó por una concentración del poder en la figura de Franco y unos componentes ideológicos como el anicomunismo, el antiparlamentarismo, el nacionalcatolicismo, el tradicionalismo, la descalificación de la autonomía de las regiones como antiespañola, el militarismo y algunos rasgos fascistas.


Bases sociales: La Dictadura devolvió a la oligarquía terrateniente y financiera su hegemonía, contó con el apoyo de las clases medias rurales y con lo que se ha denominado como “familias políticas”, que ante la prohibición de los partidos políticos y la aparición del Movimiento Nacional ejercieron como grupos de presión luchando entre sí por ganar su cuota de poder. Fueron los falangistas, militares, los católicos, especialmente el Opus Dei, y los monárquicos, aunque estos muy fragmentados.

La institucionalización del régimen: Poseedor de todo el poder Franco fue aprobando una serie de leyes que llevaron al régimen a definirse como una “Democracia orgánica”, estas fueron: El Fuerodel Trabajo (1938), la Ley Constitutiva de las Cortes (1942), el Fuero de los Españoles(1945), la Ley de Referendum Nacional y la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1946).

La represión: se mantuvo con dureza durante toda la década de los años 40 mediante campos de trabajos forzados y numerosas ejecuciones, todo ello amparado en la Ley de Responsabilidades políticas de 1939.

2.- Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas.

En sus casi cuatro décadas (1939-1975), experimentó grandes cambios a lo largo de tres etapas: 
1. El triunfo y asentamiento del régimen (1939-1957). Etapa de exilio y represión (Ley de Responsabilidades Políticas 1939). Con el fin de la II Guerra Mundial se inició un aislamiento, junto a una autarquía económica. 
2. El desarrollismo económico (1959-1973). Se consolidó el Estado franquista y se suavizó la represión; en política exterior se continuó la apertura exterior, que favoreció el crecimiento económico (el desarrollismo). 
3. La crisis final (1973-1975). Etapa de inestabilidad del régimen (división interna del mismo), a nivel internacional era un régimen caduco, y en el ámbito económico la crisis internacional de 1973 inició una recesión económica.




3.- Política exterior.

La alianza con las potencias del Eje: En 1939 España se unió al pacto antikomintern entre Alemania, Italia y Japón. Al iniciarse la guerra el régimen proclamó su neutralidad, sin embargo tras la derrota de Francia en 1940 se produjo un mayor acercamiento al Eje. Así, en octubre de 1940, Franco se reunión en Hendaya con Hitler y en 1941 con Mussolini en Bordighera y el mariscal Petain. Aunque el país no participó en la guerra cuando en junio de 1941 se produjo la invasión de la URSS se envió a la División azul de voluntarios. En 1942 se produjo un giro, sobre toda tras el desembarco aliado en el Norte de África, intentando acercarse a los aliados anglo-americanos.



El aislamiento internacional: Tras la victoria aliada en 1945 el bloqueo frente a España fue aumentando. En febrero de 1946 la Asamblea de la ONU votó en contra de la entrada de España en sus organismos. Comenzaba así el aislamiento internacional y la retirada de embajadores. Solamente el Estado Novo portugues de Salazar y la Argentina del general Juan Domingo Perón

La vuelta a la comunidad internacionalA partir de 1948 la situación internacional comenzó a girar a favor del régimen gracias al inicio de la Guerra Fría. En 1950 la ONU levantó la recomendación de retirada de embajadores y autorizó la entrada de España en organismos internacionales. En 1953 la firma del acuerdo con los Estados Unidos permitió la instalación de bases americanas en España (Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza) a cambio de una ayuda económica de 1.180 millones de dólares. Ese mismo año se firmó un nuevo Concordato con el Vaticano. En 1956 se concedió la independencia a Marruecos. La década terminó de forma positiva con la entrada en el FMI y el Banco Mundial, así como la visita del presidente americano Eisenhower en 1959.

PROGRAMA TV Tiempos Modernos: La armada invencible





Mi última intervención en el programa Tiempos Modernos. Espero que os guste.


La aventura de la gran armada, que los españoles jamás llamaron invencible pero que los ingleses bautizaron así para realzar su victoria, fue ciertamente una campaña que salió mal. Pero no fue la quinta esencia de todos los fracasos, ni siquiera fue el comienzo del fin del imperio español. Eso es lo que el enemigo hubiera querido y lo que inexplicablemente hemos asumido como cierto. Fernando Paz y Rafael Rodrigo cuentan la verdad de este episodio de la guerra que enfrentó a España con Inglaterra entre 1585 y 1604.

PROGRAMA TV Foro Abierto; OTAN: ¿de vuelta a la Guerra Fría?

Mi última intervención en televisión. Un debate a cuatro sobre la nueva guerra fría entre la OTAN y Rusia. Espero que os guste.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha mostrado sus intenciones de seguir rearmándose. De fondo estaría el argumento de que Rusia y China presentan riesgos plausibles de conflicto convencional, una idea que subraya EE.UU., principal socio de la OTAN, en su Estrategia Nacional de Defensa.

Aunque el secretario general de la Organización, Jens Stoltenberg, ha dicho que no querrían verse ‘arrastrados a una carrera armamentística’, el bloque subraya que no permanecerá impasible ante lo que considere cualquier amenaza a alguno de sus aliados. Fuentes de la Inteligencia de la Alianza Atlántica afirman que Moscú supone ‘el mayor riesgo en el corto plazo’.

La OTAN ha presentado recientemente sus resultados de 2017 en los que se nota claramente que el gasto en Defensa ha subido un 5 %, justo en la dirección exigida por Estados Unidos.

Invitados: Juan Antonio Aguilar, director del elespiadigital.com Dr.Francisco Trejo, periodista José Luis Torremocha, periodista y analista internacional Dr.Rafael Rodrigo, profesor de Historia

PROGRAMA TV Tiempos Modernos: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

Mi última intervención en el programa Tiempos Modernos. Espero que os guste.

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, comenzó su carrera de armas en la guerra civil castellana que se libraba en los 70 del siglo XV. Los años de la campaña de Granada, larga y laboriosa, le dieron fama. Fue el militar más destacado de su tiempo, un general revolucionario que revolucionó la técnica militar y obtuvo grandes victorias. Fernando Paz y Rafael Rodrigo repasan sus hazañas.

10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos zonas. Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.

Desarrollo de la guerra

1.- La guerra de columnas (julio-noviembre 1936)

En la zona Norte las columnas de Mola consiguieron asegurar el frente en la zona centro, Somosierra, Navacerrada, Alto del  León. Además se conseguía ocupar San Sebastián e Irún. Desde Cataluña y con dirección a Zaragoza o Huesca salían las principales columnas republicanas.

En la zona Centro cabría destacar las columnas republicanas que saliendo de Madrid fijaban un frente discontinuo en la zona Norte de la región así como la zona de Sigüenza en Guadalajara. La llamada columna Miaja que desde la zona de Levante y Albacete actuaría en la zona del Guadalquivir.

Sin embargo no cabe duda que el escenario principal se desarrollo en la zona del Estrecho y Extremadura. El grueso de las tropas sublevadas se encontraban en Marruecos y el paso del estrecho de Gibraltar no parecía posible. Como resultado de las gestiones realizadas por enviados de Franco, apenas unos días después del alzamiento Italia y Alemania enviaban aviones de transporte. Con ellos se iba a producir el primer transporte de tropas de la historia. Se enviaron refuerzos, regulares y legionarios a Sevilla, Cádiz o Huelva. Sin embargo aunque importante este transporte no fue determinante. Al final el paso se tuvo que realizar del modo tradicional, esto es en barco.


Se avanzó ocupando Mérida, Badajoz, donde la represión fue durísima, posteriormente cabe destacar la toma de Talavera de la Reina y la liberación del Alcazar de Toledo (Moscardó) A finales del mes de octubre se producía la batalla de Seseña y en noviembre las tropas del general Varela llegaban a las inmediaciones de la capital.

2.- La lucha en torno a Madrid y la toma de Málaga (noviembre 1936-marzo 1937)

El primer intento sobre la capital consistió en un ataque frontal. Las columnas de Varela deberían avanzar sobre la capital desde la carretera de Toledo, sin embargo este primer asalto resultó un fracaso y el frente quedó más o menos estabilizado desde Basurero en el Sur hasta la ciudad universitaria, siguiendo aproximadamente la línea del río Manzanares.

Se planteó un ataque de flanco para mejorar esa situación. Será la conocida como batalla de la carretera de La Coruña donde las tropas nacionales ocuparán la zona entre Las Rozas y Pozuelo pero quedando nuevamente detenidas frente a la ciudad universitaria.

El tercer intento de ataque a la ciudad fue un ataque de flanco con la intención no ya de ocupar la ciudad si no de aislarla del resto de la zona republicana. La batalla del Jarama supondrá un nuevo revés para las tropas nacionales, ya que pese a la ganancia de terreno y a conseguir tener batida la carretera de Valencia la ciudad no fue rodeada ni embolsada.

El último intento sobre Madrid será la batalla de Guadalajara. En esta ocasión serán las tropas italianas del CTV, que venían de capturar Málaga, las que intentarán embolsar la ciudad. El resultado fue un rotundo fracaso. Después de un rápido avance por parte italiana el posterior contra ataque republicano no sólo llevo al CTV a sus posiciones iniciales, si no que además consiguió un enorme éxito tanto propagandístico como de material capturado.

Viendo entonces que la posibilidad de asalto o conquista de la capital no era factible Franco decidió variar el escenario principal de las operaciones.


Durante las primeras fases de la ofensiva se produjo el bombardeo de la ciudad de Guernica por parte de la aviación alemana de la Legión Cóndor. Lo cierto es que el pánico producido por la casi destrucción de la ciudad influyó de forma significativa en la falta de resistencia de la ciudad de Bilbao, pese al Cinturón de Hierro. Una vez ocupada toda la provincia las tropas del PNV llegaron a un acuerdo a través de la diplomacia vaticana para rendirse a los italianos, será el acuerdo de Santoña, el cual Franco se negó a reconocer. Posteriormente se produciría la caída de Santander y finalmente la eliminación de todo el frente Norte.

Por su parte el mando republicano realizaba dos ofensivas encaminadas tanto a aligerar la presión sobre el frente norte como a recuperar posiciones en la zona central.

La primera de ellas fue la ofensiva de Brunete después de la caída de Bilbao. Pretendía dicha ofensiva llegar hasta Navalcarnero en la carretera de Extremadura. De esa forma se conseguiría eliminar la presión sobre Madrid, ciudad que era frente de guerra desde noviembre de 1936. Tras un primer avance bastante rápido de las tropas republicanas el posterior contra ataque nacional hacía que las posiciones volviesen al punto de partida.

La otra ofensiva fue la de Belchite, donde las tropas republicanas intentaron un movimiento de flanco que les permitiese ocupar bien Teruel o especialmente Zaragoza. Finalmente nada se consiguió, ya que el frente apenas se vio modificado.

4.- La campaña de Teruel y lallegada al Mediterráneo (diciembre 1937-junio 1938)

La ofensiva republicana sobre Teruel fue un éxito y el Ejército nacional desencadenó una contra ofensiva en Teruel, siendo recuperada. Posteriormente una ofensiva general en el frente de Aragón conseguía la victoria de Alfambra, ocupar el Maestrazgo y lo que todavía era peor, llegar al Mediterráneo en Vinaroz, dividiendo así la zona republicana en dos. Además se conseguía ocupar la ciudad de Lérida y por tanto hacer las posiciones en el frente de Aragón mucho más cómodas para los nacionales.

5.- La batalla del Ebro y la campaña de Cataluña. (julio 1938-febrero 1939)

El Estado Mayor republicano planteó entonces la principal ofensiva de toda la guerra. El cruce del Ebro en la zona de Gandesa. El paso del Ebro si bien fue bastante rápido ni siquiera consiguió un objetivo tan limitado como ocupar Gandesa. La reacción nacional fue muy rápida y además hay que tener en cuenta que en esta época la superioridad aérea nacional era cada vez mayor.

A Franco se le planteaban dos opciones. O bien una movimiento de flanco, tal vez partiendo de Lérida, para aislar totalmente al ejército de Cataluña o bien el enfrentamiento directo y la guerra de desgaste. Se optó por lo segundo probablemente por dos consideraciones. En primer lugar un movimiento cercano a la frontera francesa en un momento de máxima tensión por la crisis de los Sujetes fuese visto como una amenaza por Francia. En segundo lugar, Franco como casi todos los oficiales españoles del momento habían crecido con las doctrinas francesas de la primera guerra mundial, es decir guerra de desgaste y punto débil del enemigo.

El resultado de este verdadero “choque de carneros” fue la costosísima victoria nacional, en una batalla que como aquellas de la primera guerra mundial en Francia se decidió después de varios meses y donde las unidades soportaban pérdidas de hasta el 80%. Pero si costosa fue la victoria nacional perores resultados tuvo en el bando republicano. Se puede decir que la moral del Ejército Popular en Cataluña se hundió.

En la posterior ofensiva sobre Cataluña la resistencia como tal no existió y aquellas unidades que decidieron y continuaron resistiendo apenas tenían coordinación con otras. Barcelona fue ocupada sin resistencia de ningún tipo.

6.- El final de la guerra. (febrero 1939-abril1939)

En la Junta de defensa de Madrid su comandante el coronel Casado, destacados líderes socialistas como Julián Besteiro y hasta anarquistas como Cipriano Mera veían cada vez peor la influencia del PCE y de la URSS en el Gobierno. Además consideraban que continuar con la guerra lo único que provocaría sería un mayor sufrimiento y una mayor represión final.

Por todo ello en el mes de marzo se produjo un golpe de Estado en Madrid. Tras varios días de lucha entre casadistas y comunistas los primeros se hacían con el control de la capital y en un dramático comunicado por radio Besteiro llamaba al fin de la guerra. El intento de negociar algún acuerdo con los nacionales fue un fracaso. Casado marchó al exilio al igual que Negrín y cuanto republicano pudiese. Los puertos de Almería, Cartagena, Alicante y Valencia vieron partir cualquier tipo de embarcación atestada de refugiados republicanos rumbo principalmente a Argelia.

En la ofensiva de la victoria las tropas nacionales se dedicaron a ocupar lo más rápidamente posible las últimas capitales en manos republicanas, especialmente Madrid, donde las tropas del Ejército Popular cuando no se rendían principalmente abandonaban su unidad y equipo para dirigirse a sus casas. El 1º de abril de 1939 tras casi tres años de infernales combates terminaba la Guerra Civil. Tan solo cinco meses después comenzaba la Segunda Guerra Mundial donde los españoles participarán de forma destacada en ambos bandos.



EVOLUCIÓN POLÍTICA EN EL BANDO NACIONAL

Cuando se planteó y organizó el golpe de Estado se acordó que la jefatura y dirección del mismo correspondiese al general Sanjurjo, que en ese momento estaba exiliado a consecuencia de su anterior intento de golpe en 1932. Sin embargo, el día 20 de julio moría en accidente aéreo nada más despegar su avión desde Lisboa. Se producía así un “vacío de poder” entre los sublevados.

Durante los primeros días el sistema que se empleó fue el de bandos que cada uno de los generales sublevados proclamaba en sus zonas de influencia Mola en el Norte, Queipo en Andalucía o Franco en Marruecos. Sin embargo para unificar y tratar de coordinarles a todos ellos se eligió el 24 de julio al general Cabanellas, el de mayor antigüedad, para que presidiese una Junta de Defensa Nacional con sede en Burgos.

Esta Junta estaría asesorada por una serie de comités que tomaron las primeras decisiones. Se restableció la bandera roja y gualda, se proclamó el estado de guerra a todo el territorio nacional, además se promulgó la ley marcial y finalmente se sustituyeron a las autoridades civiles por militares.

En el capítulo meramente político se eliminaron los derechos de reunión y manifestación, se estableció la censura de prensa y se ilegalizaron todos los partidos y sindicatos del Frente Popular siendo todos sus bienes incautados. Pero es que además los mismos partidos que se habían sumado al golpe cuando no lo habían propiciado vieron sus derechos muy limitados, caso de la CEDA. Solamente la Falange y los Requetés mantuvieron cierto margen de acción, viendo reconocidos sus símbolos que eran los únicos permitidos a parte de los de carácter militar. Se puede concluir que durante el verano de 1936 en el bando nacional se pasó a un régimen de carácter  militar.

El cambio fundamental se produjo el 1º de octubre de 1936. En ese día varios de los más destacados de los generales sublevados se reunían en una pequeña caseta de un aeropuerto a las afueras de Salamanca. En esta reunión se otorgaba a Franco el mando de las operaciones, nombrándole generalísimo de los Ejércitos, además de jefe del Gobierno y jefe del Estado.

A nivel económico se hizo claro desde el principio la reorganización de toda la producción dentro de la zona controlada por los nacionales para contribuir al esfuerzo de guerra. Un ejemplo de todo esto sería la ley de 23 de agosto de 1937 por la que se creaba el Servicio Nacional del Trigo. En el capítulo financiero el dirigismo, anticipo de la autarquía, marcó la línea fundamental de actuación del nuevo estado.

El 19 de abril de 1937 se aprobó el Decreto de Unificación, por el cual se creaba un único partido político legal y autorizado en el bando nacional, Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El nuevo partido quedaba bajo el mando directo de “el caudillo”, se establecía una Junta Política y un Consejo Nacional cuyas funciones serían meramente consultivas, es decir, se reproducía el modelo de Partido Fascista italiano. Además la decisión integraba dentro del mismo partido a grupos de ideología muy diversa lo que provocaría graves y grandes tensiones especialmente entre falangistas y tradicionalistas.

Las leyes que se fueron tomando iban encaminadas a la desaparición de las libertades y la centralización del poder.

La principal de ellas sería El Fuero del Trabajo, entrando en vigor el 9 de marzo de 1938. Realmente se trata de una adaptación de la Carta dei Lavoro italiana con retoque por parte de la falange. De esta forma se regulaban las relaciones laborales y se creaban Magistraturas de Trabajo para solucionas los conflictos laborales.

En 1938 se aprueba la nueva Ley de Prensa que ratifica la censura previa. Además, se producen dos creaciones periodísticas durante la contienda que tienen una importante repercusión posterior: la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda (1937), Radio Nacional de España (1937), en la que colaboraron activamente los alemanes e italianos, y la Agencia Efe (1939).

En el campo religioso la unidad entre el nuevo Estado y la Iglesia católica fue cada vez mayor. Se declaró como única confesión tolerada la Católica, se reestableció el presupuesto de culto y clero, se volvió a permitir la enseñanza religiosa, se derogó la ley de Congregaciones y regresaron los jesuitas, se eximió a la Iglesia del pago de impuestos y se eliminó el matrimonio civil y por supuesto el divorcio. Realmente en este apartado y tras la pastoral de 1937 de apoyo a los sublevados se puede hablar de un nacional-catolicismo y de un total apoyo de la jerarquía eclesiástica al bando nacional.

La última de las leyes aprobada fue la Ley de responsabilidades políticas, en febrero de 1939. Que permitía juzgar por rebelión armada a todos los republicanos, así como la ilegalización de los partidos del Frente Popular. 


EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL BANDO REPUBLICANO

El 18 de julio dimitió el jefe de Gobierno Santiago Casares Quiroga y fue sustituido por Diego Martínez Barrio quien forma un ejecutivo que no llega a tomar posesión. Realmente su función consistió en contactar con el general Mola en Pamplona y tratar de llegar a algún tipo de arreglo. Ante la negativa de este último Martínez Barrio dimite siendo sustituido el 19 de julio por José Giral, también de Izquierda Republicana como Azaña.

La situación que encuentra Giral es demoledora. La red de gobernadores civiles y militares se encuentra desbordada y no se sabe quien es de confianza con lo que el Gobierno se ve incapacitado para impartir órdenes o realizar sus funciones. Realmente el poder a nivel provincial o local se encontraba en manos de comités revolucionarios organizados por los partidos y sindicatos, como los casos de Madrid, Valencia o Barcelona.

Las primeras medidas del Gobierno republicano estuvieron limitadas por la existencia de numerosos comités de partidos que escapaban a su mando cuando no se oponían a los decretos del Gobierno. En la práctica transportes, comunicaciones, empresas, servicios públicos, talleres y especialmente seguridad y milicias se encontraban en manos de partidos y sindicatos. Incluso lugares como hoteles, peluquerías, y restaurantes fueron colectivizados y manejados por sus propios trabajadores.

El 2 de agosto se publico un decreto por el que el Gobierno se incautaba de todas las empresas, inmovilizaba cuentas corrientes y depósitos y se prohibía la transmisión de bienes inmuebles. Evidentemente también fueron incautadas todas las propiedades de la Iglesia. Las tensiones internas no se hicieron esperar, además las continuas derrotas militares durante el verano lastraron la labor del Gobierno cada vez más incapaz de controlar la situación.

Ante estas circunstancial Giral dimite el 4 de septiembre siendo sustituido por Francisco Largo Caballero. El nuevo Gobierno será de unidad, estando representados todos los partidos y sindicatos que permanecen fieles a la República, contando además con el apoyo explícito de la CNT. Las principales tareas del nuevo Gobierno fueron las de recuperar su poder tanto político como económico y hacer frente a la ofensiva nacional creando un verdadero ejército. Otra de las grandes decisiones del Gobierno fue la aprobación del estatuto de autonomía del País Vasco el 1 de octubre de 1936, siendo su primer Lehendakari el peneuvista  José Antonio Aguirre.

A primeros de noviembre se producía un hecho histórico sin precedentes al incorporarse cuatro dirigentes anarquistas al Gobierno, además por vez primera en la historia una mujer ocupaba un ministerio, en este caso la anarquista Federica Montseny se hacía cargo del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

Una polémica decisión fue el traslado el 7 de noviembre de 1936 del Gobierno de Madrid a Valencia ante la cercanía de las columnas del general Varela, creando para la defensa de la capital una Junta de Defensa que asumió todas las responsabilidades en la organización de la defensa y la vida cotidiana. La tensión aumento en el bando republicano entre Gobierno y PCE, por un lado, y anarquistas y trosquistas por otro.

La tensión estalló el 3 mayo de 1937 en Barcelona. El Gobierno de la Generalitat, presidido por Lluis Companys, decidió eliminar los comités de vigilancia y centralizar la dirección de orden público. El intento del responsable de asuntos interiores en el gobierno autonómico, Artemio Ayguadé de tomar la Telefónica produjo un tiroteo con los anarquistas que la ocupaban desde julio del año anterior. Durante cinco días anarquistas y trotskistas del POUM se enfrentaron a comunistas y fuerzas del orden, siendo los primeros derrotados. Las consecuencias no se hicieron esperar. La insurrección fue esgrimida por el PCE contra el POUM para acusarles de fascistas y quintacolumnistas, exigiendo su ilegalización. Además del cierre de sus órganos de prensa y disolución de sus milicias. Ante la negativa de Largo Caballero los ministros comunistas presentaron su dimisión provocando una crisis que llevan al presidente a presentar su dimisión el 15 de mayo.

No se sabe a ciencia cierta cual fue la razón por la que fue elegido para el nuevo Gobierno Juan Negrín López y no Indalecio Prieto, que era el esperado por la opinión publica. Lo cierto es que en el nuevo Gobierno no habría representación ni de la UGT ni de la CNT. Además una de las primeras medidas tomadas fue la ilegalización del POUM el 15 de junio de ese mismo año, siendo detenidos sus dirigente. Cabe reseñar especialmente la detención de Andréu Nin que moriría asesinado por la GPU soviética en Alcalá de Henares el 20 de junio.

Negrín será el jefe de Gobierno hasta el final de la guerra contando cada vez más con el apoyo del PCE, sectores del socialismo y aunque a regañadientes con el de la CNT. La posterior ofensiva sobre Cataluña y el exilio del Gobierno con su presidente a la cabeza, de toda la Generalitat y hasta del presidente de la República Manuel Azaña no hacían presagiar más que el fin de la lucha. Negrín regresaría a España el 9 febrero de 1939 pero tan sólo para ser testigo del fin de la República.

Dispuesto a poner en práctica su plan de continuar la guerra. El 21 de febrero se entrevista en Madrid con el coronel Casado. Cuando sabe de la renuncia de Azaña, el presidente de las Cortes, Martínez Barrio, comunica a Negrín que estaría dispuesto a sustituirle si el jefe de Gobierno emprende una política encaminada hacia una paz inmediata y honrosa. Pero no hubo contestación puesto que de inmediato surgieron los sucesos derivados de la conspiración dirigida por Segismundo Casado. Casado define el Gobierno de Negrín como “una dictadura... Al servicio de una potencia extranjera”. En la entrevista con Negrín en Madrid, Casado le dice que es imposible seguir la guerra. Casado había suspendido en Madrid la publicación de Mundo Obrero por un ataque a Largo Caballero. La guerra entre Casado y los comunistas estaba servida. En la reunión  del aeródromo de los Llanos, en Albacete, entre Negrín y los principales jefes militares, según Casado todos los jefes militares estaban de acuerdo en que la guerra no debía continuar.

El día 5 Casado y sus tropas toman los principales edificios oficiales de Madrid y se constituye el Consejo Nacional de Defensa. Besteiro, la mas importante personalidad política sumada a la conjura, acusa a Negrín de fanatismo pedía la obediencia al Consejo. En los días siguientes se producen enfrentamientos en Madrid entre unidades comunistas y las de Casado y el anarquista Cipriano Mera, que acabo con la derrota de los comunistas. El consejo quedo instalado y se disponía a emprender negociaciones de paz con Franco.

Cuando Negrín que estaba en Elda, se enteró de lo ocurrido en Madrid, destituyó a Casado e intentó detener su acción. Al no conseguirlo, Negrín, sus ministros y algún mando comunista abandonan el país en avión.

El 28 de marzo las tropas de Franco entrarían en Madrid, el 31 Alicante seria ocupado y el 1 de abril la guerra terminó y la Republicana dejaba de existir.


Las consecuencias de la guerra civil

Se han dado cifras muy dispares al cuantificar las pérdidas demográficas que causó el conflicto: los muertos en el frente y por la represión en la guerra y en las posguerra, el hambre, las epidemias, la reducción de la natalidad consiguiente, etc. se barajan cifras de entre medio millón y el millón de fallecidos. Los cálculos más aceptados estiman en quinientos mil muertos, el coste demográfico de la guerra y la posguerra. A ello habría que añadir la cifra de no nacidos, que según Salas Larrazabal llegaría hasta 630.000 mientras que G. Jackson los sitúa en 160.000, y la pérdida de población joven. La tasa de natalidad disminuyó hasta el 16.5 por mil en 1939.

En febrero de 1939 se publicó el decreto de Actividades Políticas que permitía juzgar a todos los vencidos por sus pasadas actividades políticas desde 1934. El increíble argumento jurídico de esta ley era la de considerar a los republicanos como reos de rebelión y del delito de oponerse al triunfo del Movimiento nacional, triunfo “históricamente inevitable”, como decía la ley misma. En 1940 se añadió a ella una nueva ley de Represión del Comunismo y la Masonería. Esto supuso que el número de prisioneros políticos en las cárceles y campos de trabajos forzados (Valle de los Caídos o Castruera) fuese muy elevado, 270.719 según el anuario estadístico en 1939. Murieron en prisiones franquistas, entre otros, Julián Besteiro o Miguel Hernandez. Sin embargo, la oposición al régimen se hizo creciente surgiendo el “maquis” y teniendo como acción más destacada la invasión del valle de Arán en 1944.

Otro elemento clave de las consecuencias demográficas fue el exilio republicano. Ya durante el conflicto, los "niños de la guerra" fueron evacuados a países extranjeros, Méjico, Francia, Reino Unido pero sobre todo a la Unión Soviética, pero el gran éxodo tuvo lugar en enero y febrero de 1939, consecuencia de la conquista de Cataluña. Que fueron reunidos en campos de refugiados como el de Argelés. Finalmente se produjo un último exilio a finales de marzo con el final de la guerra y desde los puertos de levante como valencia, Alicante, Cartagena o Almería intentando alcanzar las costas de Argelia.

En conjunto, se calcula que hubo unos cuatrocientos cincuenta mil exiliados. Aunque algunos fueron retornando durante la dictadura, muchos no volvieron a España o esperaron a la muerte del dictador en 1975. Este exilio supuso una importante pérdida demográfica para el país, una población joven y activa, que incluía a gran parte de los sectores más preparados del país, las elites científicas, literarias y artísticas de la Edad de Plata, funcionarios, militares y personal altamente cualificado. Murieron exiliados Manuel Azaña o Largo Caballero.

Muchos de estos exiliados en Francia se alistarían en la Legión Extranjera combatiendo en Narvik (Noruega), formando parte de las primeras tropas de De Gaulle, en el Norte de África integradas luego en la división Leclerc y siendo los primeros en entrar en París en 1944. Además muchos otros colaborarán con la resistencia francesa durante toda la guerra. Otro grupo terminará en los campos de concentración nazis como los de Dachau o Mauthausen.

La emigración española a América como consecuencia de la Guerra es uno de los episodios más notables de la posguerra. Son célebres las expediciones de emigrantes en los barcos “Ipanema” o “Winnipeg” que llegaron a Méjico, país que gobernado por Lázaro Cárdenas les recibió generosamente. La colonia de emigrados produjo obras culturales importantes, centros de estudio y editoriales. Además desde 1945 se eligió un gobierno republicano en el exilio, institución que permanecería hasta 1977.

La guerra fue una verdadera catástrofe económica. A la desaparición de una gran parte de la población activa española hay que añadir las cuantiosas pérdidas materiales. Un dato revela su magnitud, la renta nacional y per cápita no recuperará el nivel de 1936 hasta la década de 1950. En la cornisa cantábrica se produce una reducción el 50% en la producción de acero y hierro fundido con respecto a 1929. Se produjo la destrucción del tejido industrial del país, lo que llevó a la vuelta en los años cuarenta a una economía básicamente agraria. Pero es que además la producción de trigo acusa una reducción del 30 % en 1939 respecto a 1935, la cebada, un 35% y la remolacha, un 65%. La ganadería por su parte sufre un descenso muy fuerte, al desaparecer el 40% de los caballos y el 25% del ganado mular y bovino.

Destrucción de viviendas, se calculan en unas doscientas cincuenta mil, con ciudades arrasadas como Guernica o Belchite y otras con grandes daños como Madrid, Barcelona o Teruel. Los transportes quedaron seriamente dañados, el 75% de los puentes han de ser reparados, el 40% de locomotoras y vagones deben ser repuestos y el 70% de los autobuses están inservibles. España soporta, además, la deuda contraída por el régimen franquista con Alemania e Italia, a lo que hay que sumar las deudas con las compañías petroleras norteamericanas. Así mismo hay que añadir la desaparición de 510 toneladas de oro del banco de España por pago de armamento y víveres por parte del Gobierno republicano sobre todo a la URSS. El resultado de la guerra trajo consigo la recuperación de la hegemonía económica y social por parte de la oligarquía terrateniente, industrial y financiera. Paralelamente, se dio la pérdida de todos los derechos adquiridos por los trabajadores.

 La guerra supuso una verdadera fractura moral del país. Varias generaciones marcadas por el sufrimiento de la guerra y la represión de la larga posguerra. El régimen de Franco nunca buscó la reconciliación de los españoles y siempre recordó y celebró su origen bélico. Las heridas de la guerra civil perduraron durante decenios y la persecución y represión de los vencidos fue un rasgo clave del franquismo.  



10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión internacional del conflicto

1.- Los preparativos

Desde el triunfo en las elecciones de febrero del Frente Popular los distintos partidos de derechas y fuerzas más conservadoras ya habían comenzado el acercamiento a los militares para que diesen un golpe de Estado. Se eligió para encabezarlo al generalSanjurjo. Él había protagonizado otro intento en 1932 y en ese momento se encontraba exiliado en Lisboa. Se necesitaba a alguien en el interior que lo organizase y el elegido fue el general Emilio Mola, en ese momento destinado en Pamplona y al que conocería por el nombre en clave de “El Director”.


El general Franco, que posteriormente fue la figura principal de la guerra, no se decidió a participar hasta fechas muy próximas al golpe. Franco se encontraba destinado en la comandancia de Canarias. En previsión de que definitivamente Franco se sumase al golpe un corresponsal del ABC en Londres contrató los servicios del DragonRapid.


2.- El desencadenante y la sublevación:

Dos asesinatos serán los desencadenantes del golpe. El 12 de julio un grupo de pistoleros falangistas asesinaban al teniente Castillo de la Guardia de Asalto. Posteriormente tanto guardias como algún miembro del PSOE, partido al que Castillo estaba afiliado, fueron al domicilio del líder del Bloque Nacional José Calvo Sotelo al que asesinaron.

“El 17 a las 17”: Esa fue la fecha elegida por Mola para que diese comienzo la sublevación en la guarnición de Melilla y efectivamente así fue. Los diarios de la tarde ya informaban de la sublevación, sin embargo el jefe de Gobierno no sólo no hacia nada, si no que declaraba a los periodistas que se marchaba a dormir. A la mañana siguiente se encontraba con una sublevación que se extendía lo que le llevó a presentar su dimisión.

En general se puede trazar una seria de similitudes entre las guarniciones sublevadas.

En primer lugar tendríamos aquellas donde el triunfo fue rápido y casi sin oposición. La sublevación triunfaba tanto en la capital como en la provincia y las autoridades republicanas eran detenidas. Serían los casos de Mola en Navarra, él cual dispuso además de la ayuda de voluntarios tanto requetés como falangistas o de las guarniciones de Burgos, León o Valladolid. En general se trataría del tercio norte peninsular a excepción de la cornisa Cantábrica.

El segundo modelo sería aquel en que la guarnición conseguía asegurar la capital pero se encontraba con que la provincia se inclinaba de lado republicano. Casos significativos serían los de las capitales andaluzas como Sevilla, Córdoba, Granada, pero especialmente de las guarniciones de Toledo y Oviedo que debieron resistir hasta la llegada de refuerzos, cosa que no sucedería hasta los meses de septiembre y octubre.

El tercer grupo serían aquellas capitales en las que fracasó el golpe: En Madrid Fanjul se refugiaba en el Cuartel de la Montaña que posteriormente fue asaltado. En Barcelona el generalGoded se encontraba con una capital totalmente en manos republicanas. Lo mismo pasaba en Málaga, Bilbao o Valencia.


La dimensión internacional

En la Europa de los años treinta la tendencia general fue la de la sustitución de los regímenes democráticos por regímenes dictatoriales o totalitarios. Existen varios antecedentes destacados. El primero ejemplo sería Italia, donde como consecuencia de la Marcha sobre Roma, en octubre de 1922, el nuevo jefe de Gobierno sería Benito Mussolini, jefe del Partido Fascista Italiano. La convulsa situación italiana y el miedo de las clases altas y el Ejército hacia una posible revolución bolchevique hicieron al rey Víctor Manuel III aceptar la renuncia del Gobierno y llamase como nuevo jefe del Gabinete a Mussolini. El segundo ejemplo es el de Alemania. La situación socio-política era absolutamente inestable. La crisis económica tocaba techo en 1932, año en que fueron convocadas tres elecciones al Reichstag. Las dos primeras fueron ganadas por el NSDAP de Hitler. Tras ellas el anciano presidente de la República de Weimar, el mariscal Hindenburg, decide encargar la formación de Gobierno a Hitler. Disueltas las cámaras y a pocos días de las nuevas elecciones el incendio del Parlamento permitirá a Gobierno la aprobación de unas leyes especiales de protección del Estado, que le permitió la detención de los opositores de izquierdas y en ese ambiente se celebraban las elecciones que le otorgaban la mayoría absoluta. Otros países que transformaron sus sistemas políticos a lo largo de la década de los años treinta en dictaduras fueron Portugal, Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Grecia, Hungría, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Finlandia. Por lo tanto se puede hablar de una tendencia general hacia los regímenes dictatoriales. Igualmente, hay que señalar a la URSS como país totalitario, con lo cual, realmente democráticos tan sólo encontraríamos en 1936 a Francia, Reino Unido, Checoslovaquia, el Benelux y las monarquías escandinavas.

Una vez comenzada la Guerra Civil Española en Europa se puede hablar de la formación de tres tendencias respecto a la misma. En primer lugar los simpatizantes del Gobierno republicano. Francia en un primer momento y desde luego la URSS, casi único apoyo del Gobierno durante toda la guerra. Pero además hay amplios sectores europeos que apoyan a la República. En términos generales se puede decir que la opinión pública de los países democráticos era más favorable al Gobierno Republicano. Evidentemente el mundo obrero de toda Europa estaba netamente a favor de la República. Por otro lado tenemos al mundo de la cultura. Por España pasarán corresponsales, intelectuales o fotógrafos de la talla de Hemmingway, Orwel, Brecha, Neruda o Cappa. Se llegará a celebrar un Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas en Valencia y el asesinato de Lorca o el cuadro de Picasso “El Guernica” harán que el mundo intelectual se encuentre volcado a favor del bando republicano.

Por su parte el bando nacional recibirá sus principales apoyos de los países totalitarios europeos, esto es, Italia y Alemania, además de la inestimable ayuda de Portugal. Los sectores católicos también apoyarán al Alzamiento, como los irlandeses o sobre todo sectores muy significados de El Vaticano. Los distintos partidos y grupos de extrema derecha europeos enviarán voluntarios a España, caso de Francia o Rumanía. Y no hay que olvidar que el Partido Conservador británico no veía con malos ojos la sublevación de una parte del Ejército en España, considerando que impondría el orden necesario.

Finalmente habría que hablar del grupo de los países neutrales. Encabezados por Francia y el Reino Unido pero al que muy pronto se sumarían la mayoría de las naciones europeas, sobre todo por el temor que la guerra española pudiese significar un nuevo conflicto en Europa. Este miedo explica la celebración en Londres de una conferencia internacional.

En las primeras semanas de la guerra los nacionales consiguieron el envío de ayuda militar por parte de Italia y Alemania. Por su parte la República consigue la compra de material de guerra en Francia, Checoslovaquia y Polonia. De ellos Francia es que más simpatías tenía con el Gobierno español. En Francia también gobierna el Frente Popular, con León Blum, pero una ayuda de éste a la República española tendría posibles consecuencias negativas en su país. El Estado Mayor francés le hace saber al Presidente que una mayor implicación en el conflicto podría desencadenar también en Francia una sublevación popular o lo que sería peor una guerra con Alemania. Ante esta situación se realizan consultas ante el Gobierno británico para conocer cual sería su postura ante una posible guerra entre Francia y Alemania. La respuesta es clara, el Reino Unido no piensa apoyar a Francia en caso de guerra. Para el Foreing Office lo que sucede en España es una guerra entre revolucionarios marxistas y militares conservadores y casi se prefiere la victoria de estos últimos. Además, el Reino Unido lo último que desea en esos momentos es una nueva guerra en Europa. Esta es la principal razón por la que se convocó el Comité de no Intervención en Londres durante ese verano de 1936. Los 27 países asistentes firman un acuerdo final. En él se establece un embargo total de armas para ambos contendientes. El cierre de fronteras. Una serie de patrullas navales para evitar el tráfico de armas. El resultado fue un tremendo fracaso. URSS, Italia y Alemania no dejaron de enviar armas y hombres durante toda la guerra y Portugal jamás cerró su frontera. El bloqueo naval era válido solamente para los barcos de las naciones firmantes, lo cual por ejemplo excluía a los de pabellón español. Sin embargo, este comité consiguió su objetivo fundamental y es que Francia y el Reino Unido tuviesen la conciencia tranquila y sobre todo no se viesen afectados por la guerra.

Hay que considerar que es casi imposible poner de acuerdo a los historiadores sobre el número exacto de armamento enviado a España, lo que si es cierto es que las cifras son muy próximas por lo que una ligera variación es muy posible pero no enormes diferencias en cuanto a los números totales. Asimismo, el material de guerra no tiene importancia en relación directa a los fríos números. Por ejemplo, contar tanques como el que cuenta balas de fusil no es posible, las prestaciones, características, armamento o blindaje hace que un CV 33/35 italiano no pueda ser comparado con un T-26 soviético. No conocer la diferencia entre uno y otro imposibilita para hacer valoraciones sobre el material comprado o recibido por ambos bandos.

Aunque el Gobierno republicano recibió ayuda fundamentalmente por parte soviética varios fueron los países que le prestaron ayuda. Igualmente, hay que tener en cuenta que España poseía una de las reservas más grandes de Europa de divisas y oro, fruto de la neutralidad durante a Primera Guerra Mundial, por lo que, casi nada del material recibido por los republicanos fue gratuito. La ayuda militar a la República fue escrupulosamente cobrada por los distintos países y traficantes de armas, especialmente por parte soviética a cuenta del oro depositados en Moscú. También se podría considerar cierto número de aviones y armas ligeras fabricados en España pero con patente soviética como ayuda internacional. Pero en definitiva sería más adecuado hablar de la compra de material de guerra por parte del Gobierno republicano que de “ayudas”.

El principal país que prestó ayuda militar al bando republicano fue la URSS de Stalin. Entre 1936 y 1938 se enviaron a España unos 165 barcos con material de guerra, además, por la frontera francesa cruzaron en varios momentos material con el mismo fin, como por ejemplo antes de la ofensiva del Ebro en 1938. El primero de los cargueros con armamento llegó al puerto de Cartagena el 4 de octubre de 1936. La ayuda militar soviética puede cifrarse en unos 1.000 aviones (400 chatos, 300 moscas, 100 Katiuska o 113 Natasha), sobre los 800 tanques (T-26, BA-6, BT-7, etc), 2.000 piezas de artillería de diversos calibres, 30.000 ametralladoras, medio millón de fusiles, etc. Igualmente habría que sumar toneladas de ropa, medicinas, gasolina, petróleo, lubricantes, etc. Hay que destacar de forma significativa a los asesores soviéticos, realmente y sobre todo al inicio tripulaciones enteras que participaron directamente en el combate. Se puede calcular su número en torno a los 3.000.

Por otra parte hay que referirse a las Brigadas Internacionales. Formadas por voluntarios de todo el mundo que fueron reclutados para combatir en España contra el Fascismo. La idea partió de Moscú y se favoreció que los distintos partidos u organizaciones sindicales reclutasen voluntarios para la guerra. Luego se les haría entrar en España. Se calcula que el número aproximado de brigadistas a lo largo de la guerra debió ascender a unos 70.000. En su mayor parte franceses, italianos y británicos, pero realmente de todos los países, alemanes, húngaros, checos, americanos etc.

Otra nación que ayudó al Gobierno republicano fue Méjico, en esos momentos gobernada por Lázaro Cárdenas, además de su apoyo diplomático o moral envió 20.000 fusiles, 28 millones de cartuchos, 8 baterías de artillería, unas decenas de camiones y varios aviones de fabricación estadounidense. El resto de naciones no es que ayudasen a los republicanos, sino que más bien les vendieron material de guerra como Polonia que entre otros vendió varios obsoletos tanques Renault FT-17 durante los primeros meses de guerra y Checoslovaquia unos 50 aviones. La consideración como material de guerra de lo comprado produce más que sonrojo, ya que ambas naciones o bien ya les habían dado de baja de sus propias unidades o bien iban a causarla dentro de muy poco. También Francia vendió armamento a la República, cabría destacar varios bombarderos Potez 54 y cazas Dewoitine 371, pero estas ventas fueron muy limitadas y fundamentalmente durante los primeros meses de guerra.

Por su parte el bando nacional tuvo como principales ayudas las recibidas de Italia, Alemania por orden de importancia. Resulta curioso que en este caso si que se pueda hablar de ayuda bastante desinteresada, por ejemplo Italia al terminar la guerra cedería al Ejército español casi todo su material.

Italia, sin lugar a dudas, fue el país que más ayudó al bando nacional. No sólo mediante la venta de armamento de todo tipo si no también con el envío del CTV (Corpo di Truppe Volontarie). Se puede cifrar en unos 75.000 los italianos que a lo largo de la guerra pasaron por este cuerpo integrado por varias divisiones de camisas negras e incluso una del mismo Real Ejército Italiano, la división Littorio. Asimismo, se envió a España cerca de 800 aparatos (376 Fiat CR 32, 100 Savoia 79 etc.) unas 2.000 piezas de artillería, 150 tanquetas CV 33/35, 240.000 fusiles y cantidades ingentes de pertrechos, balas, bombas, repuestos etc. Igualmente hay que añadir que tanto la Real Marina italiana como la Real fuerza aérea participaron directamente en misiones sobre la España republicana, especialmente en la zona de Levante. Alemania por su parte prestó ayuda material a los nacionales suministrando, unos 150 Panzer I, aproximadamente 700 aviones, desde los cazas Me-109 y He-51 a bombarderos He-111 y Ju-52, artillería antiaérea Flak 88 o antitanque Pak 36, además de camiones, transportes, fusiles etc. En general fue de menor cuantía y volumen que la italiana pero de mejor calidad en todos los aspectos. Por lo demás, los voluntarios alemanes se integraron en una unidad propia la Legión Cóndor, que sólo dependía del Cuartel General del Generalísimo. Aproximadamente a lo largo de la guerra debieron pasar unos 4.500 alemanes.

Cartel propagandístico: Fuente: http://www.guerracivil1936.com
A estas ayudas habría que añadir a voluntarios de diversas procedencias: Rumanos, rusos blancos exiliados, sudamericanos o los franceses del coronel Courcier. Nunca llegaron a crear unidades propias siendo encuadrados en el tercio de extranjeros o requetés. Apenas serían unos pocos centenares. Por su parte los católicos irlandeses reclutaron un grupo de voluntarios al mando del general O´Duffy. Su comportamiento muy poco disciplinado llevó al mando a ordenar su disolución como unidad e integración en la Legión. Más destacada fue la ayuda portuguesa. En cuanto a hombres se favoreció el alistamiento de unos 2.000 hombres, los conocidos “Viriatos” Sin embargo, el principal apoyo portugués vino de su posición estratégica. Sus puertos siempre sirvieron de fuente de suministros a las tropas nacionales.

A modo de resumen se podría valorar toda esta ayuda de la siguiente manera. Por un lado la llegada de todo este material lo que hizo fue alargar la guerra. Por otro, el material recibido por ambos bandos puede considerarse bastante equilibrado. El comité de no intervención no sirvió absolutamente para nada, salvo para calmar las conciencias de los Gobiernos de Francia y el Reino Unido. Los principales países involucrados en la guerra fueron la URSS e Italia y Alemania, lo que les llevaría a acercar posiciones y finalmente firmar el Pacto de Acero en 1939. La anexión de Austria por parte de Alemania, el anschluss, se producía en 1938 ante la pasiva mirada de franceses y británicos y con el visto bueno italiano. De igual forma la crisis de los Sudetes, en septiembre de 1938, la total anexión de la República Checa por Alemania, en marzo de 1939, y la de Albania por parte italiana, un mes después. Por supuesto ni franceses ni británicos hicieron nada. Parece por tanto lógico concluir que la intervención germano-italiana en la Guerra Civil tuvo como consecuencia la alianza de estos dos países en la futura Segunda Guerra Mundial.