Chiang, Stalin y la reacción china ante la operación Barbarroja



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Cómo bueno occidental me he quedado absolutamente sorprendido de esta imagen. A la izquierda se puede ver al general Chiang Kai Shek, a su lado el presidente de los Estados Unidos Roosevelt y, mi buen apreciado y querido amigo, el primer ministro británico Sir Winston Churchill.

Y por qué digo que me quedo sorprendido, pues porque como buen occidental siempre había pensado que las reuniones eran entre Stalin, Roosevelt y Churchill y es la primera vez que veo una imagen donde el general Chiang aparece junto a sus homólogos occidentales.

No es curioso ni una sorpresa que tradicionalmente en la historiografía occidental al general Chiang haya sido minusvalorado por ser el hombre que perdió el gran imperio chino a manos de su rival Mao.

Sin embargo últimamente hay cada vez más estudios que tratan de rescatar la figura del general Chiang y de alguna manera también explicar porque un país como China fue considerado una de las cinco grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

En este breve artículo y siguiendo a Peter Harmsen voy a intentar explicar algo bastante insólito para el mundo occidental que fueron las apreciaciones del general Chiang al respecto de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941 es decir la operación Barbarroja.
Según un norteamericano, Owen Lattimore (Escritor, profesor universitario y asesor de Chiang a petición del presidente Roosevelt): "En ocasiones la "clarividencia" de Chiang era muy superior a la de sus homólogos Roosevelt o Churchill" Por otra parte su "clarividencia" en asuntos militares puede ser entendida gracias a su formación militar. Chiang estudió en Japón entre 1907 y 1909 en la prestigiosa Academia Militar imperial (陸軍士官学校? Rikugun Shikan Gakkō) y sirvió en el Ejército japones entre 1909 y 1911, fecha en que regresó a China.

En la imagen el joven Chiang en 1907:
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En el artículo que sigo para este hilo el profesor Harmsen presenta como Chiang advirtió con unos días de antelación la invasión alemana de la URSS. Lo que a la larga supondría un beneficio para China en su guerra contra Japón.

Los Gobiernos alemán y chino mantuvieron buenas relaciones diplomáticas y un acuerdo de cooperación militar entre 1926 y 1941. El acuerdo no se rompió ni con la llegada de Hitler al poder, el inicio de la segunda guerra Chino-japonesa, ni con la invasión de Polonia.

Según Harmsen China tenía información precisa y anticipada sobre los planes alemanes de invasión de la Unión Soviética. En la primavera de 1941, el general Zhang Chong, jefe de inteligencia china, advirtió a Vasilii Chuikov, asesor soviético del Ejército chino, que se esperaba un ataque alemán contra la URSS en junio de ese año, o en julio a más tardar. A medida que se acercaba la fecha de la ofensiva alemana, Chiang se mostraba cada vez más seguro de dicha apreciación. Así, cuando se le informó de la conclusión del Tratado de No Agresión germano-turco del 18 de junio de 1941, interpretó correctamente lo que estaba haciendo Alemania. "Pasarán unos días antes de que Alemania ataque la Unión Soviética", escribió en su diario al día siguiente.
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En la imagen un carro de comabte japonés modelo 95 Ha-GO capturado por los soviéticos tras los combates de Nomonhan en 1939.

Cuando finalmente los alemanes desencadenaron Barbarroja, la reacción inmediata de Chiang fue de una renovada esperanza para el futuro. El 24 de junio de 1941 escribió en su diario "Japón ya no puede concentrarse en derrotar a China, ni tampoco puede suponer que al vencer a China alcanzará su objetivo de dominar el este de Asia". Posteriormente añadió: "Las fuerzas combinadas de Estados Unidos, Gran Bretaña Y la Unión Soviética ahora contienen a Japón [...] Esto significa que China ya está a medio camino de conjurar su principal peligro como nación'.

Las distintas fuentes primarias estudiadas por Harmsen sugieren que Chiang no consideró seriamente que se produciría un ataque japonés contra la Unión Soviética. Según explica Lattimore en sus escritos (uno de sus asesores estadounidenses), el líder chino:
 
[...] estaba convencido, incluso en la primera semana de la invasión nazi de la Unión Soviética, de que como los soviéticos finalmente derrotarían a los alemanes, los japoneses no cumplirían el eje Berlín-Tokio y no atacarían Siberia desde el este para ayudar Los alemanes en el oeste.
 
Chiang tenía razón. Sólo una minoría de las altas esferas militares en Japón apoyaron la idea de ayudar al aliado alemán atacando a la Unión Soviética desde el este. Estos eran algunos de los generales de más alto rango, sin embargo, tras la dolorosa derrota que les infligió un todavía desconocido Zhukoz en las planicies mongolas de Nomonhan en 1939, el Alto Estado Mayor Imperial había desechado casi por completo cualquier operación militar contra la URSS. Dolió no solamente la derrota contra los soviéticos, sino también que es ese periodo los alemanes legos de ayudar a sus teóricos aliados japoneses firmasen el pacto germano-soviético de agosto de 1939. Chiang tenía una ventaja como pocos de los otros líderes aliados tenían en la Segunda Guerra Mundial. Ya que entendía a la perfección a sus principales adversarios, no solamente por hablar perfectamente japonés como por haber estudiado en las academias militares japoneses y haber sido oficial del ejército imperial durante dos años.
Cuando se produjo la derrota de Nomonhan se impuso en el Alto Estado mayor imperial las tesis de la marina. Viendo un mapa del sudeste asiático se entiende la necesidad de guerra con los USA. Filipinas podría cortar las comunicaciones de la flota imperial tanto en el mar de China como en el Pacífico.
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Aunque las fuentes sugieren que Chiang consideraba improbable un ataque japonés a la Unión Soviética, no dicen lo que pensaba de la probabilidad de un ataque soviético contra Japón, pero debería haber sabido que probablemente no iba a suceder. Después de todo, los distintos intentos previos de arrastrar a la Unión Soviética a la guerra habían fracasado, incluso en circunstancias que eran mucho más ventajosas para el lado soviético.

Durante el otoño y el invierno de 1937, China había intentado repetidamente llevar a la Unión Soviética a la guerra contra Japón, pero esto había sido rechazad una y otra vez por los soviéticos. Stalin había argumentado que la intervención sería contraproducente al prever que ella aglutinaría a la sociedad japonesa detrás del esfuerzo bélico y pondría a los ojos de la comunidad internacional a la URSS como agresores. De hecho, en 1937 la Unión Soviética se alegró que Japón se involucrase en una dudosa guerra contra China al c entender que ello debilitaba el peligro que Japón planteaba a su frontera oriental.

Aunque Chiang debió considerar improbable una guerra soviético-japonesa en 1941, emprendió acciones que los historiadores posteriores interpretaron como destinadas a atraer a Stalin a la misma.

Su gobierno, ubicado en la capital de Chongqing, en el interior de China, decidió el 2 de julio cortar los lazos con Alemania e Italia. Esto ha sido interpretado por los historiadores como un intento de reajustar rápidamente los vínculos con la Unión Soviética, más que una represalia por la decisión de Berlín y Roma de establecer relaciones formales con el régimen rival pro japonese de Nanjing, liderado por el general Wang Jingwei .

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La importancia de este movimiento diplomático probablemente ha sido algo exagerado en la bibliografía hasta ahora. Finlandia y Dinamarca son los únicos dos otros casos en 1941 de países que abrieron vínculos formales con el régimen de Nanjing a pesar de los lazos existentes con el gobierno de Chongqing. En ambos casos nórdicos, Chiang reaccionó cortando lazos diplomáticos. 
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Soldados chinos combatiendo en Shangai

Además, las implicaciones reales de cortar los lazos con los aliados europeos de Japón eran limitadas. En la década de 1930, Alemania había sido la principal fuente de armas extranjeras de China, y los asesores alemanes habían participado profundamente en los intentos de modernizar el ejército chino. Como Alemania había cambiado paulatinamente sus simpatías a favor del Japón, la utilidad de mantener vínculos formales con Berlín había disminuido radicalmente, y en el verano de 1941, no quedaba ninguna ventaja en la asociación en lo que respecta a China.
 
Al mismo tiempo, el reconocimiento alemán del régimen rival en Nanjing era un desafío existencial directo a Chiang. El gobierno respaldado por los japoneses en Nanjing fue establecido como el gobierno legítimo de toda China, y sus líderes se describieron a sí mismos como los legítimos herederos de la revolución nacionalista que había inaugurado una república moderna. Era imposible que el régimen de Chiang permitiera a Alemania mantener vínculos con ambas chinas. Romper las relaciones diplomáticas tenía poco que ver con hacer feliz a la Unión Soviética, y todo con el mantenimiento de la legitimidad.

Después de los inútiles llamamientos a la participación soviética en la guerra contra Japón en 1941, la cuestión se puso en segundo plano hasta el otoño de 1943, cuando parecía más segura la victoria soviética sobre Alemania. Aparentemente los llamamientos a la Unión Soviética parecían ser un fracaso diplomático. Sin embargo, si se puede especular un poco, Chiang puede no haber estado apuntando sólo para una ganancia a corto plazo, sino también para un compromiso soviético a más largo plazo.

Así que la pregunta es: si apelar a Stalin no funcionó a corto plazo, ¿funcionó a largo plazo? Mientras que la lucha en Shanghai en 1937 pudo haber sido eficaz con partes del establishment político en los Estados Unidos, la presión que Chiang ejerció sobre la Unión Soviética para entrar en la guerra contra Japón no hizo ninguna mella visible en los soviéticos. Cuando la Unión Soviética atacó finalmente en agosto de 1945, el Kremlin estaba motivado por un interés propio, no por el efecto acumulado de la retórica de Chiang en los años anteriores.
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También nos podemos preguntar si era una política acertada seguir bombardeando a Stalin con peticiones de intervención en la guerra. Algunos historiadores chinos tienden a pensar que los continuos llamamientos de Chiang a la Unión Soviética para ir a la guerra con Japón mostraron poca apreciación de la desesperada lucha soviética con su enemigo alemán y que causó el deterioro de los lazos entre Chongqing y Moscú.
 
Sin embargo, para completar el cuadro, el fracaso también debe medirse comparado con el coste humano y material producido. Además, específicamente en este caso, el costo pagado por Chiang en el verano de 1941 era limitado. Sus gastos fueron en forma de apoyo retórico, una buena cantidad de información errónea y una medida concreta: el fin de los lazos diplomáticos formales con Alemania. Parece que la táctica de Chiang era sacar el máximo provecho de la nueva situación, a un costo mínimo.
 
¿Cómo salió Chiang de esta situación? Vemos que el líder que tenía una idea clara de hacia dónde se dirigía la situación estratégica, más clara que la mayoría de sus compatriotas o aliados en otros países. Desde el momento en que Barbarroja se desató, comprendió que el resultado sería la derrota alemana, y también predijo correctamente que Japón seguiría siendo pasivo en lugar de lanzar un asalto a través de las fronteras orientales de la Unión Soviética.
 
Si tenía un defecto, era un fracaso al ver los costos colaterales de una diplomacia demasiado insistente. Al instar repetidamente a los rusos a que intervinieran contra Japón, incluso en un momento en que estaban luchando por sus vidas, se encontró con que era percibido como egoísta e insensible. Es un cuadro mixto. Tal vez debería ser descrito como un líder con alto coeficiente de inteligencia, pero de con poca empatía.

Fuente:
https://www.swwresearch.com/single-post ... Barbarossa

El autor del texto aquí traducido y parcialmente ampliado es:
Peter Harmsen is the author of New York Times bestseller Shanghai 1937: Stalingrad on the Yangtze and Nanjing 1937: Battle for a Doomed City. He studied history at National Taiwan University and has been a foreign correspondent in East Asia for two decades. He has focused mainly on the Chinese-speaking countries but has reported from nearly every corner of the region, including Mongolia and North Korea. His first book, Shanghai 1937, has been translated into Chinese and Romanian.

La campaña de Togoland (1914)

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Pese a ser una de las imágenes más conocidas de la Primera Guerra Mundial en las colonias alemanes no se trata ni de una imagen coloreada ni de los askari de la schuztruppe de von Lettow.
Togo Polizeitruppe
Esta fotografía en color muestra claramente el uniforme caqui, faja roja y fez con el águila imperial. Están armados con el fusil JB71. Conviene fijarse en los galones de rango del Unteroffizier a la derecha.
Esta pequeña colonia alemana fue rápidamente ocupada por una fuerza militar proveniente de la Costa de Oro británica (la moderna Ghana) y por un pequeño destacamento francés de Dahomey (el actual Benín). Togolandia no poseía fuerzas militares para defenderse, sólo un cuerpo de policía.
La estación de radio en Kamina fue atacada el 22 de agosto de 1914 y como todas las fuerzas aliadas convergieron en esta localidad, el comandante alemán decidió rendirse 4 días después de ordenar y supervisar la destrucción la importante estación. Todas estas operaciones se ocurrieron el 27 de agosto, sin que hubieran bajas de soldados alemanes europeos.
John Keegan identifica a las dos fuerzas militares que invadieron Togolandia como la Royal West African Frontier Force y los tirailleurs senegaleses.
 Colonialismo alemán 
La segunda de las colonias africanas en constituirse tras Namibia fueSchutzgebiet Togo (Protectorado de Togo o Togoland), que se corresponde en la actualidad con Togo y una porción del territorio de Ghana. Desde 1857 operaba una compañía comercial alemana en lo que entonces se conocía como Costa de los Esclavos, la cual contaba desde 1882 con una línea regular que la conectaba vía marítima con Alemania. Así, como consecuencia de la conferencia de Berlín, en 1884, Gustav Nachtigal llegaba a la zona, firmando con los reyes locales acuerdos de protección. Posteriormente se firmaron acuerdos con Francia y el Reino Unido para la delimitación de las fronteras de la colonia, la cual tuvo como capital Lomé y una administración propia dependiente del Gobierno imperial desde 1891. 
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polizeitruppe realizando instrucción con sus fusiles.
Togo Polizeitruppe en Lome
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Tropas alemanas en Togoland 
Solamente contaba con Polizeitruppe, la cual se formó en 1885 en la capital, Lomé. En 1914 estaban armados con fusiles Mauser 98 y ametralladoras Maxim. La Togo Polizeitruppe contaba con aproximadamente 12 agentes de la policía alemana y suboficiales y 530 suboficiales y soldados africanos (Polizei-Soldaten). Estas fuerzas se dividieron en nueve distritos policiales, cada uno con entre 60 a 120Polizei-Soldaten. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, su fuerza se duplicó, más o menos, llamando a filas a Polizei-Soldatenlicenciados y reclutando nuevos. Las tropas en su mayoría eran de procedencia nigeriana.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial Togo convocó a sus reservistas alemanes para ayudar a la policía. Alrededor de 200 alemanes fueron formados en una unidad separada llamada laEuropäer-Kompanie. La compañía se desplegó en Kamina para defender la estación de radio, aunque esta unidad no vio ninguna acción. 
Mauser Jägerbüchse 1871 (JB71) 

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Calibre: 11 mm
Longitud: 130 cm
Longitud del cañón: 80.5cm
Disparo único

El Jägerbüchse era una versión ligera de infantería del Gew71 y se diferenció principalmente porque era 5 cm más corto que el fusil estándar y tenía un agarre distintivo para los dedos detrás del gatillo.

Fue el arma principal de los askaris del Schutztruppe del África Oriental alemana desde la creación del Wissmanntruppe hasta la Primera Guerra Mundial.

Su calibre era relativamente grande lo que le hizo ideal para su uso contra las cargas de los guerreros de las tribus indígenas, sin embargo era obsoleto en comparación con las armas británicas, belgas y portuguesas de la Primera Guerra Mundial.

Además de ser un arma de un solo disparo, era particularmente incómoda, al igual que la otra serie Mausers de 1871, ya que sus disparos dejaban una gran llamarada y una nube de humo cuando se disparaban, lo que revelaba la posición del tirador tanto de día como de noche.

Además de ser utilizado por los askaris del África oriental, el JB71 fue utilizado por las tropas africanas de la Schutztruppe y Polizeitruppe de Camerún y Togo antes de la introducción del Kar98az.

El fusil de las fotografías de arriba tiene un sello en la culata que muestra un águila imperial y "ORTS Polizeibehörde Bethanien 359". Esto indicaría que fue utilizado por una unidad de policía de Schutztruppe en Bethanien, en el suroeste de África, antes de la formación del Landespolizei del África sudoccidental en 1905.

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Askari de la 6ª Feld-Kompangie del Schutztruppe de África Oriental, Udjidji 1912
Esta fotografía muestra un Schausch / Gefreiter enposición de disparo en unas practicas de tiro con un fusil JB71 y tiene una bayoneta S71 / 84 a su lado.(se puede ver el galón en el brazo superior izquierdo).
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Operaciones militares en agosto de 1914
La campaña 
Esta era la más pequeña de las colonias alemanas, comprendiendo las actuales Togo y parte de Ghana. La colonia no disponía de Schutztruppe, su defensa estaba a cargo de 693 policías indígenas,polizeitruppe, al mando del capitán Georg Pfähler. Sin embargo, era un objetivo de la máxima importancia para las tropas aliadas al estar instalada en su territorio la estación de radio más potente del continente, la cual debía de ser neutralizada para evitar la comunicación con los cruceros alemanes. Instalada en el interior, en Kamina, al final de la línea férrea que comunicaba con la costa servía de complemento a las emisoras instaladas en Mwanza (Tanzania) y Windhuk (Namibia).
El 5 de agosto de 1914 los británicos cortaron el cable submarino que unía Monrovia con Tenerife, dejando como única comunicación con Alemania la estación de radio de Kamina, una instalación estratégica para el Almirantazgo inglés. Ese mismo día, el gobernador alemán de la colonia, el coronel Hans-Georg von Döring , sugirió a las autoridades británicas y francesas de Costa del Oro (Ghana) y Dahomey (Benín) que en caso de que estallase una guerra en Europa Togo fuese considerada como territorio neutral, incluyendo en el acuerdo que la estación de radio no fuese utilizada con fines militares. Al día siguiente los británicos desestimaban la oferta y le daban un ultimátum instando a la completa rendición de la colonia, lo cual fue rechazado a su vez por el germano. En consecuencia, apenas una semana después de comenzado el conflicto la colonia fue invadida desde ambas fronteras.
El 7 de agosto, desde Costa de Oro el capitán Frederick Carkeet Baker con una columna móvil de tropas indígenas ocupó Lome, la capital administrativa, mientras que por su parte los franceses tomaban sin apenas resistencia Anecho y Togo. Con ello toda la línea de costa de la colonia quedaba en manos aliadas. Los alemanes, la polizeitruppe y las tropas auxiliares se habían replegado hacia el interior unos 120 kilómetros. En su retirada desmantelaron la línea férrea, prácticamente la única vía de comunicación con el interior, ya que en la zona la densidad de la selva la hacía prácticamente impenetrable. Von Döring eligió como su línea de defensa el río Char, donde esperaría con sus soldados a los franco-británicos. Confiaba en que las tropas enemigas confiadas por la falta de resistencia en sus primeras operaciones pudiesen ser sorprendidas en una emboscada.
Los aliados decidieron proseguir su avance hacia el interior y las tropas fueron colocadas bajo el mando único del teniente coronel Bryant, el cual había desembarcado en Lome el 12 de agosto de 1914 con el regimiento de Costa de Oro y un nutrido grupo de porteadores. El 13 de agosto una columna francesa era derrotada por los alemanes y tropas nativas en Bafilo. Bryant no demoró mucho su partida y el 20 de agosto, tras recorrer 80 millas, llegaba hasta Nuatya, sin encontrar ni rastro de las tropas alemanas, aunque consciente de que debían de encontrarse en la zona. Durante el avance los ingenieros británicos tuvieron que reconstruir los puentes volados por los germanos en su retirada.
ImagenEstación de tren en Agbelouvé - Togo 1914
Los alemanes enviaron dos trenes al sur con 200 hombres cada uno con intención de retrasar aún más a los británicos, uno de ellos descarriló debido a los obstáculos que habían puesto sobre las vías las tropas delWest African Rifles, mientras que el otro destacamento fue derrotado en la batalla de Agbeluvhoe.
ImagenPosición confeccionada con sacos de arena en Chra - agosto de 1914
Los alemanes en su retirada volaron todos los puentes como por ejemplo este en el pueblo de Chra
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Dos días después los aliados reconocían el vado del río Char. Cruzar el mismo iba a resultar tarea complicada, ya que los alemanes habían volado con dinamita el puente del ferrocarril lo que protegía su lado del cauce, donde se habían atrincherado 60 alemanes y unos 400 togoleses. Se buscaron otros puntos de vadeo fracasando todos los intentos, además, los defensores a cubierto de la abundante vegetación y maleza sabían aprovecharse del terreno para rechazar los reconocimientos enemigos, los británicos perdieron parte de sus tropas en estos intentos de vadeo, 23 muertos y 52 heridos. Cabe destacar que el primer oficial británico en morir en la Primera Guerra Mundial fue el teniente George Masterman Thompson durante estas acciones. Sin embargo, mientras von Döring defendía la línea del río una columna francesa cruzó la frontera en Abomé y se dirigió a marchas forzadas a la estación de radio de Kamina. El coronel alemán tuvo que decidir de forma rápida, si permanecía en la defensa del Char los franceses llegarían a la instalación y sus tropas quedarían cercadas. Por ello el mismo 22 de agosto por la noche su columna abandonó sus posiciones y se replegó, tras él marchaban los soldados de Bryant, cuyas unidades de reconocimiento avistaron en el horizonte la torre de emisión de radio dos días después.
ImagenDestrucción del panel de control en la estación de radio de Kamina
La estación de radio de Kamina después de ser destruidaZoom in (real dimensions: 750 x 355)Imagen
Los alemanes decidieron volar la instalación para evitar que cayese en manos enemigas durante la noche del 24 de agosto de 1914. Cuando al día siguiente las tropas aliadas llegaban a Kamina salía a su encuentro un emisario, el cual en nombre de von Doring deseaba negociar los términos de la capitulación germana. La respuesta del coronel Bryant fue la de exigir una rendición sin condiciones. Los franceses habían completado el cerco por el norte y las tropas del alemán se habían visto reducidas por las deserciones durante su retirada, por lo que el 26 de agosto de 1914, tras una corta campaña de tres semanas la colonia alemana de Togo capitulaba frente a las tropas anglo-francesas.
Este artículo forma parte del libro "La Primera Guerra Mundial en África" escrito por el Doctor en Historia Rafael Rodrigo. Si te interesa el tema pincha en la imagen:
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8.2 La revolución industrial en la España de siglo XIX. El sistema de comunicaciones: el ferrocarril. Proteccionismo y librecanbismo. La aparición de la banca moderna

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El retraso en la incorporación a la revolución industrial:

La industrialización en el XIX fue muy tardía e incompleta, especialmente en una primera fase hasta 1830, así habría que esperar 1850-70 para ver un impulso significativo. Esto se debió a tres causas:

• El carbón asturiano era caro, de difícil extracción y escaso poder calorífico.
• La población tenía un bajo poder adquisitivo con lo que existió una baja demanda que no hizo necesario la introducción de nueva maquinaria en la industria.
• La falta de capitales, lo que obligaría finalmente a recurrir a capitales extranjeros. Los dos sectores claves de la industrialización fueron el textil y el siderúrgico, en Cataluña y País Vasco.

El algodón desplazó a otros tejidos y en 1833 la fábrica Bonaplata de Barcelona introdujo en sus talleres la maquina de vapor. El crecimiento del sector textil catalán desde entonces y hasta 1860 fue vertiginoso. Sin embargo el inicio de la Guerra de Secesión en 1861 produjo en Europa un "hambre de algodón" que la industria textil superó gracias a medidas proteccionistas. En los años 80 la demanda de Cuba y Puerto Rico dieron un nuevo impulso al sector quedando Barcelona como capital del algodón y otras ciudades como Sabadell o Tarrasa especializadas en otros productos.

Malagá fue la primera provincia que vio surgir empresas siderúrgicas, sin embargo pronto Vizcaya y especialmente la cuenca del Nervión se señalaría como la principal zona de industria siderúrgica. Además al puerto de Bilbao podía llegar carbón británico, más barato y de mejor calidad y en los mismos barcos se exportaba hierro a Inglaterra o Bélgica. (Societè Franco-Belge des Mines de Somorrostro 1876) A mediados de siglo un alto horno en Bolueta y en 1902 con la fusión de tres grandes empresas nació la sociedad Altos Hornos de Vizcaya.


Transportes: El boom del ferrocarril

El principal transporte del siglo XIX fue el ferrocarril para cuyo desarrollo en España hubo que salvar las condiciones naturales que supusieron un gran obstáculo. Sin embargo frente a los transportes tradicionales en calesas, galeras o carros el ferrocarril supuso la máxima innovación. La primera línea se construyó en 1848 entre Barcelona y Mataró con un recorrido de 28 kilómetros y la segunda unió Madrid con Aranjuez en 1851. Sin embargo la primera línea se construyó en 1837 en la isla de Cuba entre La Habana y Güines.

La ley de Ferrocarriles de 1855 supuso el verdadero impulso a la construcción, durante el siguiente decenio se construyó la mayor parte de la red impulsado especialmente por capital extranjero. El gran problema fue que la vía debió hacerse más ancha que en el resto de Europa, no fue ni un error técnico ni una decisión de carácter militar, sino una necesidad de disponer de locomotoras con más potencia para salvar los desniveles del terreno. De todas formas las consecuencias del desarrollo del ferrocarril es España fue muypositivas, permitiendo el abastecimiento de las ciudades, el transporte de todo tipo de productos y acortando los tiempos y los costes.

La máxima novedad de la centuria fue el ferrocarril, símbolo del progreso industrial. La primera línea se inauguró en 1848, durante el decenio 1856-66, se construyó gran parte de la red impulsada por capital extranjero y durante La Restauración se completó la trama peninsular. En su construcción se cometió un fallo nefasto: el ancho de vía diferente que nos incomunicaba con el exterior. Las consecuencias del ferrocarril fueron notables: acortó distancias y abarató costes.

El comercio, la aparición de un mercado interior y el sector financiero.

A principios de siglo el comercio en España se reducía a mercados comarcales y locales debido a las enormes trabas legales y la falta de una buena red de comunicaciones. Hasta 1834 los gremios siguieron obstaculizando la libre competencia. Además se pagaban numerosas tasas: portazgos, pontazgos, barcazgos, además de aranceles por cruzar la frontera de algunas regiones. En 1868 todavía existían 887 portazgos. Otros dos problemas fueron la escasez de productos y el bajo poder adquisitivo. La legislación intentó corregir todos estos males, la unificación de pesos y medidas, la introducción del sistema métrico decimal, la unificación monetaria, entre otras.

La mejora de la red de transportes, ferrocarril, navegación y tráfico viario permitió que vino, trigo y carbón fuesen los principales productos comercializados. La aparición de un verdadero mercado nacional no llegó a ser completa hasta finales de siglo gracias al intercambio entre las distintas regiones de productos agrícolas o industriales y al favorecer el movimiento de personas y la llegada de capitales extranjeros.

El sector financiero adoleció de la misma debilidad que el esto de la economía española. En 1856 se aprobaron dos leyes, la primera de ellas reguló la emisión de moneda y creó el Banco de España, la segunda de ellas fue la Ley de Sociedades Bancarias y Crediticias que reglamentó el sector. Posteriormente, durante el sexenio, se aprobó el ministro Figuerola acometió una reforma monetaria que introdujo la peseta. Durante los primeros años de la Restauración se vivió una “fiebre del oro”, un gigantesco proceso de inversión financiera, mientras que surgía una poderosa banca. Tras el desastre se fundaron algunos de los bancos más importantes como el SantanderBilbao o Vizcaya.

El sector público fue consolidándose tras la reforma fiscal de 1845 y la consolidación de la deuda en 1852. Se acometieron grande sobras públicas, como la construcción del Canal de Isabel II. La crisis de 1865 hundió el crédito público. Tras 1898 se produjo un saneamiento de las deudas del Estado consiguiendo superávit entre 1902 y 1909.

Hitler y Mussolini, cuando no eran amigos

Conversando con Fernando Paz en su programa Tiempos Modernos las relaciones de Mussolini y Hitler.

Como siempre, espero que os guste. Un saludo.

Aunque el devenir de la historia nos los ha presentado como inevitables socios Hitler y Mussolini, la verdad es que dicha asociación no se produjo hasta poco antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial, que llegó a ser muy estrecha. Hasta que eso llegó y durante numerosos años la relación entre Hitler y Mussolini fue distante e inamistosa, sobretodo por parte del italiano. El cambio que se produjo a continuación marcaría la historia del mundo.

8.1. EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA Y MOVIMIENTOS MIGRATORIOS EN EL SIGLO XIX. EL DESARROLLO URBANO.


Crecimiento de la población:


En España la población aumentó durante el XIX, creció más de un 50% pasando de 11 millones en 1800 a poco más de 18 en 1900. Sin embargo, comparado con el de las potencias europeas durante ese mismo período se puede considerar bastante modesto. Este crecimiento se concentra fundamentalmente en el segundo y tercer de siglo, ya que en el primero se produjeron la Guerra de Independencia y la Emancipación de las colonias, además crecieron más las regiones litorales e industriales (Cataluña y Vascongadas) que las regiones agrícolas del interior (Castilla y Extremadura) Otro rasgo característico fue el desplazamiento de población del campo a la ciudad. Si bien a principios de siglo apenas Madrid, Barcelona y Valencia rebasaban los 100.000 habitantes a finales de siglo varias se encontraban ya entre los 100.000 y 200.000.


El crecimiento demográfico se produjo a pesar de varios frenos:

• Guerras: Durante el siglo España sufrió la Guerra de Independencia, tres guerras carlistas, la Emancipación de las colonias, dos guerras en Cuba además de numerosos pronunciamientos, motines y revueltas.
• Epidemias y enfermedades: El cólera afectó al menos en cuatro ocasiones, además de la gripe y enfermedades como el paludismo o la tuberculosis, esta última afectaba especialmente a las ciudades.
• Mortalidad infantil: debido a las malas condiciones sanitarias la tasa de mortalidad infantil era de las más elevadas de Europa.
• Emigración: Especialmente en la segunda mitad de siglo. Ante la mala situación económica mucha población busco fortuna en las antiguas colonias americanas.


  1. ÉXODO RURAL Y CRECIMIENTO URBANO
A lo largo del siglo XIX el crecimiento urbano fue limitado, debido a la modesta industrialización y al atraso agrario español que obligaba a la mayor parte de la población a producir alimentos y a quedarse en el campo. Aun así este crecimiento urbano fue lento, pero constante.
Hasta 1860 las migraciones internas fueron limitadas, pero a partir de esta fecha, la población comenzó un lento éxodo rural que supuso el crecimiento de la población urbana, es decir, de las capitales de provincia y principalmente de Madrid, como capital política y Barcelona y Bilbao, como principales núcleos industriales. En 1836 la población urbana era menos del 10% y 1900 era del 16,6%.
El aumento del tamaño de algunas ciudades obligó a demoler las ciudades de origen medieval y a ampliaciones mediantes planes de reformas urbano como los ensanches, barrio burgueses con avenidas amplias, manzanas cuadrangulares y un estilo arquitectónico muy propio. Por ejemplo, el Barrio Salamanca o el ensanche de Barcelona . Además también se realizó la construcción de ferrocarriles, el inicio del alumbrado público y el alcantarillado.
A pesar de la creciente urbanización, a principios del siglo XX la mayoría de la población española continuaba siendo rural y un 70% residía en núcleos de menos de 200.000 habitantes. El resultado de esta irregular distribución de la población fue un dualismo muy acentuado entre el campo y la ciudad, origen de numerosas tensiones políticas y sociales.
  1. LAS MIGRACIONES TRANSOCEÁNICAS
En las décadas finales del siglo XIX la tensión entre el aumento de la población y la falta de oportunidades de empleó obligó a muchos españoles a emigrar a ultramar
Los principales focos de emigración fueron Galicia, Cantabria, Asturias y Canarias, zonas con falta de tierra y de puestos de trabajo. También Cataluña propició emigración a Cuba debido a sus tradicionales relaciones comerciales.
El destino más importante fue Latinoamérica especialmente Argentina, Cuba, México y Brasil. Hasta el año 1860 se calcula que partieron 200.000 españoles hacia América por las oportunidades del continente y por la facilidad del nuevo barco a vapor. Los gallegos fueron el contingente más amplio que entre 1853 y 1882 emigraron a América unos 325000 gallegos, cifra que supone el 60% de la población.
Esta emigración a América por razones laborales tuvo su cresta más importante entre 1900 y 1929 con un breve retroceso durante la Primera Guerra Mundial, cuando más de un millón de personas se lanzaron a hacer las américas.

El Maestre de Campo Sir Julián Romero “El de las Hazañas”


Julián Romero y su santo patrono. El Greco (Museo Nacional de El Prado)
Pasó casi 45 años sirviendo en los ejércitos del emperador Carlos, el rey de Inglaterra Enrique VIII y de Felipe II. En esos años perdió un brazo, una pierna, un ojo y una oreja, lo que le convierte en el “mediohombre” de los Austrias Mayores. Sir y “banneret” (caballero que sirve bajo su propia bandera), comendador de la orden de Santiago, castellano de varias plazas, Maestre de Campo de los Tercios viejos, miembro del Consejo de Guerra y uno de los pocos soldados que mereció los elogios del Gran Alba.
Nació hidalgo en un humilde pueblo de Cuenca y a los quince años se alistó como “mochilero” o mozo de “atambor” en los tercios que el emperador Carlos V estaba reclutando en invierno de 1534. De estos primeros años poco sabemos salvo que participó en la toma de La Goleta y Túnez (1535). Sirvió como soldado en Italia, Flandes y Francia, participando en el asalto de Duren y el asedio de Saint-Dizier en 1544. En el viaje de regreso el mal tiempo obligó a parte de las tropas españolas a refugiarse en el puesto ingles de Falmouth. Reinaba entonces Enrique VIII que seguía siendo un fiel aliado del Emperador.
Inglaterra se encontraba en guerra contra Francia y Escocia por lo que Enrique decidió ofrecer empleo a los españoles, a los cuales el Emperador acababa de licenciar tras firmar la paz con Francia en Crepy (1544). Un buen número de ellos, sin empleo y con las pagas atrasadas, deciden formar un regimiento a las órdenes del Maestre de Campo Pedro de Gamboa al servicio del rey inglés. Julian Romero hizo lo propio con el cargo de capitán de una compañía. Contaba con unos 25 años y diez de servicio en las tropas del Emperador, todo un veterano.
Su primer destino fue Newcastle y al poco tiempo participó en los combates contra los escoceses. Sin embargo, el primero de las hazañas que le dieron fama fue el duelo que mantuvo con Antonio Mora, un capitán español al servicio del rey de Francia Francisco I. Mora había retado en duelo a Gamboa y Julián Romero se ofreció a representarle en el mismo. El duelo tuvo una gran repercusión en toda Europa, por ser dos capitanes españoles pero al servicio de dos reyes distintos.
El duelo se preparó como la ocasión lo merecía y se celebró con gran expectación en 1546 en el Palacio de Fontainebleau con la presencia de Francisco I, el Delfin y los embajadores ingleses. Tras un largo combate venció Romero y en agradecimiento Enrique VIII le nombró Sir.
Dibujo atribuido a Jacobsen grabado por Crispiaiene
En 1547 el capitán Sir Julián Romero se destacó, junto a los arcabuceros españoles, en la batalla de Pinkie Cleugh, la última batalla campal entre escoceses e ingleses y que supuso la primera batalla moderna en las Islas. En agradecimiento el rey le concedió el título de benneret “knight having vassals under his banner”. En 1549 sustituyó a Gamboa como Maestre de Campo y siguió al servicio de Enrique hasta 1551, fecha en que abandonó Inglaterra, fundamentalmente por motivos religiosos, y volvió a enrolarse bajo las banderas del Emperador como capitán.
A partir de este momento y hasta su muerte la vida de Julian Romero discurre junto a las principales campañas y batallas tanto del Emperador como de Felipe II. Intentaré centrarme en las más importantes de toda su larga carrera.
Con su compañía participó en la defensa de Dinant (1554), negándose a rendir la ciudadela. Finalmente tras una añagaza de los franceses fue capturado y tras un corto periodo fue intercambiado junto a otros notables y oficiales.
No hicieron buen negocio de los franceses, ya que participó en la batalla de San Quintín (1557) y donde recibió una herida de mosquete en una pierna. Algunos historiadores afirman que le fue amputada, realmente a Romero le pasó lo mismo que a Cervantes. La herida le causó una pronunciada cojera pero la pierna no fue cortada. De igual forma le pasó con otras heridas que iremos narrando. En la batalla se destacó al punto de que el rey Felipe le concedió el hábito de Santiago. Eso sí, tras el pertinente expediente que justificase tal honor, el cual se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Al año siguiente también combatió en Gravelinas de forma admirable.
Tras pasar por diversos destinos como castellano (Damvillers y Douai) regresó a España tras la paz de Cateau-Cambresis (1559), lo que aprovechó para casarse en la iglesia de San Ginés de Madrid. El matrimonio no le impidió participar como capitán en el socorro de Malta (1565) con su compañía, que entonces guardaba Siracusa, formando parte del tercio de Sicilia. Al final de esta campaña fue nombrado Maestre de Campo de dicho tercio.
Con el Tercio Viejo de Sicilia participaría desde 1567 en las principales batallas de la primara fase de la Guerra de los Ochenta años en Flandes, bajo las órdenes del Gran Alba, Luis de Requesens y don Juan de Austria.
En 1568 se significó con su tercio de forma decisiva en la batalla de Jemingen, una de las mayores victorias católicas contra los rebeldes calvinistas. Su unidad, junto al tercio viejo de Lombardía (Londoño) consiguieron, casi en solitario, derrotar a las tropas de Luis de Nassau que tuvo 7.000 bajas por tan solo 80 de los españoles, y es que el uso de las compañías de arcabuces decidió la batalla a favor de los españoles.
Tras pasar un tiempo en España regresó al combate y en 1572 volvió a encabezar al ejército hispánico en una de las encamisadas más gloriosas de la historia de los tercios. Esta se produjo durante el asedio de Mons. Al mando de 600 arcabuceros se introdujo en el campamento de Guillermo de Nassau el cual solamente pudo escapar gracias a los ladridos de su perro que le puso sobre aviso de la presencia de los españoles. Los españoles causaron 600 bajas a los holandeses por tan solo 60 propias, si bien Romero recibió una herida en el brazo “que le dejó manco”, como a Cervantes. A final de ese año durante el asedio de Haarlem perdió la visión de un ojo a causa de un disparo de arcabuz de los holandeses.
A los honores y distinciones anteriores tiene que añadir la de ser nombrado por Felipe II miembro del consejo de Guerra. Prestando destacados servicios entre la muerte de Requesens y la llegada de don Juan de Austria, nuevo gobernador de Flandes.
Firma de Julián Romero
El único tachón en la carrera de Julián Romero fue cuando Luis de Requesens, sustituto de Alba, le confió una pequeña flota que resultó malograda, hundiéndose la propia nave capitana y teniéndose que salvarse Julián a nado. Tras presentarse ante Requesens todavía chorreando le rogo que: “Vuestra excelencia bien sabía que yo no era marinero, sino infante; no me entregue más armadas, porque si ciento me diese, es de temer que las pierda todas” Lo cierto es que su nave estuvo peleando en solitario contra cuatro holandesas, salvándose apenas una decena de sus tripulantes. 
Se resarciría en 1575 participando en la batalla de Mook, donde los holandeses sufrieron miles de bajas, entre ellas dos hermanos de Guillermo de Oranje. Desgraciadamente Requesens no pudo explotar el éxito, ya que estalló un motín por la falta de pagos, además Felipe se declaró en bancarrota y al año siguiente moría Requesens.
En ese año de 1576 Julián acudió con 600 arcabuceros en ayuda de los españoles asediados en Amberes. Los defensores y las tropas de socorro realizaron una salida contra los rebeldes y Julián Romero arremetió por la calle de San Jorge. La victoria fue absoluta dejando los rebeldes más de dos mil muertos por tan solo 14 españoles. Desafortunadamente el rescate terminó en el famoso saqueo de la ciudad que acuño la expresión de “Furia española”, aunque también sea dicho de paso los burgueses de Amberes habían faltado a la palabra dada anteriormente a Sancho de Ávila. Independientemente de ello con el Edicto Perpetuo salían de Flandes todas las tropas españolas.
Por desgracia los rebeldes decidieron incumplir su parte del compromiso y volvieron a las armas, así que don Juan de Austria, volvió a reclamar los servicios de Romero, ahora como Maestre de Campo General de la infantería española. Al amanecer del 13 de octubre de 1577, se puso al frente de las tropas que iban a recorrer el “Camino español” rumbo a Flandes. Tras salir de la ciudad de Alessandria pasada una hora de marcha cayó fulminado de su caballo. Probablemente a causa de una angina de pecho, según nos cuanta Antonio de Marichalar, su principal biógrafo.
Los funerales y el sepelio estuvieron supervisados por su hija ilegítima Juliana, que residía en Cremona, siendo enterrado en Alessandria en la iglesia de Santiago de la Victoria (San Giacomo della Vittoria), de cuya orden era comendador. Cerrada al culto durante muchos años ha sido reabierta en 2015, por lo que hoy en día se puede visitar y ver la placa dedicada a Julián Romero que mandó colocar el marqués de Villafranca, Pedro Álvarez de Toledo.
Placa dedicada a Julián Romero en la Iglesia de San Giacomo della Vittoria de Alessandria

PD: Si entre los lectores se encontrase algún productor o director de cine gustosamente nos ofrecemos a realizar un guión para rescatar del olvido a este personaje. 
Bibliografía:
ALBI DE LA CUESTA, Julio. (2017) De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles. Madrid: Desperta Ferro.
CLARAMUNT Alex, RONCO Francisco y SAN CLEMENTE DE MINGO, Tomás (2014): "Soldados en la Edad Moderna", HRM: Zaragoza.
MARICHALAR, Antonio (1952). Julián Romero. Espasa-Calpe.
MARICHALAR, Antonio (1957) “Segunda salida de Julián Romero” Revista de Historia Militar, nº, 1.
MILLAR, Gilbert John (1974) Mercenaries and Auxiliaries: Foreign Soldiers in the Armies of Henry VII and Henry VIII, With Special Reference to Their Origins, Recruitment, and Employment in the French War of 1544--1546. Luisiana: LSU Historical Dissertations and Theses

7.2. La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el regionalismo gallego. El movimiento obrero y campesino.

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Regionalismo y nacionalismo

En las regiones de la periferia con una lengua diferente de la castellana surgieron durante el periodo de la Restauración movimientos político-culturales regionalistas, Cataluña, Valencia o Galicia, o nacionalistas como en la Vascongadas.

En principio nacieron como un fenómeno cultural a imagen y semejanza de Il Risorgimento italiano, del cual incluso copiaron el nombre, La Renaixença en Cataluña y O Rexurdimento en Galicia. Encontraron un apoyo social en la burguesía y los grupos más conservadores y católicos, de los cuales obtuvieron los recursos económicos necesarios para comenzar su funcionamiento. Sobre todo en Cataluña el componente económico y la necesidad de protección y defensa de la industria textil fue muy importante.

El movimiento de mayor envergadura se desarrolló en Cataluña. Encontró un ideólogo en Valentía Almirall, fundador del primer diario en catalán y del Centre Català. El catalanismo ha sido en ocasiones resumido en dos palabras: arancel y poesía, aludiendo a sus raíces económicas y culturales. La burguesía catalana deseaba una subida de los aranceles para proteger su industria de la competencia de otras naciones, que producían manufacturas de mayor calidad y menor precio, como Inglaterra o Alemania. Además, defendían el culto de la lengua catalana y ciertas tradiciones y costumbres ancestrales, en un mundo que estaba en constante transformación. Las aspiraciones políticas de Cataluña se expresaron en el Memorial de Agravios de 1885, que sería entregado al rey el mismo año de su muerte, recordando la vieja tradición de las cortes medievales. En 1892 se redactaron Las Bases de Manresa que exponía un proyecto semi-independiente centrado en la recuperación de unas Cortes propias elegidas mediante un sufragio de los cabezas de familia, la oficialidad en exclusiva de la lengua catalana, que sólo los catalanes puedan desempeñar cargos públicos incluyendo los gubernativos y los judiciales, acuñar su propia moneda, dictar sus propias leyes, etc. Es decir, una vuelta a la época medieval. Estas bases fueron redactadas en la asamblea de Unió Catalanista, fundada por Prat de la Riba.

El galleguismo ofreció principalmente una vertiente cultural en una etapa en la que, impulsado por el Romanticismo, se sucedieron grandes escritores como Rosalía de Castro o Pondal. Sin embargo, en la figura de Alfredo Brañas y en su obra El Regionalismo, aparecía ya la ambición política, al reclamar la descentralización del Estado y el reconocimiento a Galicia de determinadas competencias. En los años noventa surgieron ligas galleguistas en Santiago y La Coruña, pero quedaron reducidas a grupos de eruditos y tuvieron escasa influencia en la política.

Caso aparte es el nacionalismo vasco, de base más radical y que tenía su principal punto en un concepto racista y xenófobo de la sociedad, una raza superior: la vasca y otra inferior la maketa, término despectivo para designar a los emigrantes no vascos. Su fundador fue Sabino Arana, ex carlista y profundamente católico, que decidió enarbolar la bandera de la defensa de los fueros vascos, perdidos tras la derrota de la sublevación carlista en 1876. A través de la revista Bizkaitarra expuso una ideología que impulsaba el odio a España (números 16 y 31), el uso de la violencia para expulsar a los maketos (número 21), incluso prefería la destrucción de Vizcaya antes de ver contaminada la cultura vasca de ideas maketas. Proponía la total independencia de las vascongadas.

La oposición al sistema

En el último cuarto de siglo XIX, la principal oposición a la monarquía estaba representada por los grupos republicanos. Éstos seguían defendiendo su ideología a través de periódicos de cierta difusión:

  • Superioridad de la república sobre la monarquía: Consideraban el régimen republicano más acorde con la democracia. Frente a los partidos monárquicos, de cuadros, los republicanos formaron el primer partido político moderno de masas.
  • Separación de la Iglesia y el Estado: Opuestos al modelo confesional postulaban un Estado laico, elaborando un programa claramente anticlerical.
  • Sufragio Universal: Seguían defendiendo esta forma de elección, aunque no el voto femenino.
  • Preocupación por los problemas de las clases populares: Destacaba la abolición del impuesto de consumos y sobre todo el odiado sistema de quintas con la redención en metálico. Defendía un servicio militar obligatorio y universal.

El republicanismo se escindió en cuatro grupos: federales (Pi i Margall), progresistas (Ruiz Zorrilla), centralistas (Salmerón) y posibilistas (Castelar) Éste último terminó por aceptar la monarquía colaborando con Sagasta. Los tres restantes se coaligaron y en las elecciones de 1893 triunfaron en Barcelona, Valencia, Oviedo y Málaga, pero lo que más alarmó a los poderes monárquicos fue el triunfo en Madrid.

También apareció en Madrid un partido obrero en 1879 el PSOE, que tenía como cabeza de lista a Pablo Iglesias, aunque no consiguió su primer escaño hasta 1910. En 1886 se inició la publicación de un semanario, El socialista. En 1888 se fundaba la UGT que se extendió sobre todo en Madrid, Asturias y el País Vasco.

El anarquismo se extendió por el campo español entre los braceros de Andalucía en espera del gran día de la revolución. Algunos alzamientos como el de Jerez en 1892 fueron sonados. Los anarquistas creían que mediante la propaganda por el hecho podrían cambiar la sociedad. Asía atentaron contra el Liceo de Barcelona (1893), asesinaron a Cánovas (1897), contra la procesión del Corpus o contra el mismo rey. La influencia del anarquismo fue dominante en Cataluña, Levante y Andalucía.