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Uniformes des Régiments de France - 1740 - 1945
Editorial: La Bibliotheque des Arts (FR)
Año de publicación: 1983
Soldados austricos y húngaros, junto al detalle de un peculiar casco de estos últimos:
La Primera Guerra Mundial es conmemorada en Europa, pero afectó mucho a Latinoamérica
Los países europeos conmemoran el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial. Entre las regiones del mundo que siguen viviendo las consecuencias de la histórica contienda está América Latina.
Este reportaje de la cadena de televisión Russia Today aborda como influyó la Primera Guerra mundial en los países hispanos. En él participo. Me podéis ver a partir del minuto 04:23.
Como siempre espero que os guste.
Podcast AH: La División Azul
La 250.ª División de Infantería, más conocida como División
Azul , fue una unidad de voluntarios españoles que formó una división de
infantería para luchar contra el bolchevismo durante la Segunda Guerra Mundial.
Entre 1941 y 1943, cerca de 50.000 soldados españoles participaron en diversas
batallas, fundamentalmente relacionadas con el sitio de Leningrado.
Nuestro Co-administrado Rafael Rodrigo Fernández (profesor y
doctor en Historia) conversa con Antonio Cruz, Ignacio Pasamar y otros amigos
de HRM ediciones y Antena Historia sobre los falsos mitos y las realidades
históricas de la División de Voluntarios Españoles.
Como siempre esperamos que os guste.

El Gobierno de José Bonaparte
Tras las abdicaciones de Bayona, el 7 de mayo de 1808, el emperador ofreció la corona de España a su hermano Luis, entonces rey de Holanda. Tras la renuncia de este finalmente en el mes de junio Napoleón convenció a su hermano mayor José, que era el rey de Nápoles. Legalmente el hermano del emperador se convertía en rey de España con el título de José I.
La administración francesa en España estuvo marcada por el vacío de poder tras los sucesos de mayo de 1808. Su control de la península fue esporádico y cambiante, según los vaivenes de la guerra, afectó principalmente a las dos Castillas, zonas de principal presencia francesa. En el resto del territorio el poder de los generales franceses fue mayor que la del propio rey. A esta dificultad se sumaron dos más, por un lado el rechazo de la población a su gobierno y la continua sugerencia de Napoleón en las decisiones de su hermano.
Los principales objetivos fueron restablecer la administración y restablecer la situación financiera. Con José colaboraron los llamados afrancesados, españoles que aceptaron las abdicaciones de Bayona y consideraron que el mejor gobierno para España debería ser uno similar al modelo imperial francés. Pensaban que José devolvería a España al nivel que le correspondía, además de asegurar la integridad territorial y conseguir el necesario desarrollo económico.
José I hizo meritorios intentos de ganarse a los españoles. En Bayona se convocó a un grupo de próceres del Antiguo Régimen, nobles, eclesiásticos y funcionarios, para que debatiesen una Carta Otorgada. De los 150 convocados asistieron 91, los cuales aprobaron la llamada Constitución de Bayona. Se buscaba la reforma del sistema absolutista. Los Gobiernos de José I estuvieron compuestos mayoritariamente por notables del Antiguo Régimen pero ni su poder ni la aplicación del Estatuto de Bayona apenas pudo ponerse en práctica.
Sin embargo, Los primeros decretos dados en diciembre de 1808 llevaron la firma del mismo Emperador. Fueron varios decretos dictados en Chamartín sin consultar con su hermano. Entre ellos destacan la disolución del Consejo de Castilla, la supresión del Tribunal de la Inquisición, la reducción a un tercio de los conventos existentes, la abolición de la jurisdicción señorial y la eliminación de las barreras de las aduanas interiores.
Posteriormente el rey José adoptó las siguientes medidas: la exclaustración total de los clérigos regulares, la expropiación de sus bienes y de parte de los Grandes de España, la reorganización de la administración (sustitución de las secretarías por Ministros) y la venta de las tierras expropiadas para amortizar la deuda.
Las continuas injerencias de Napoleón llevaron a José a pensar en abdicar varias veces, por ejemplo cuando se decidió que las provincial al Norte del Ebro se convirtiesen en Gobiernos militares dependientes del emperador, además de la anexión de Cataluña en 1812. La huida a Valencia con su Corte tras la derrota de los Arapiles acabó por hundir lo que quedaba de su Gobierno. En noviembre de 1813 se firmaba el acuerdo de Valençay por el que se devolvía la corona a Fernando VII.
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La invasión de Manchuria el fin de la II Guerra Mundial en el frente del Pacífico.

Aunque la IIGM terminó con el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en los últimos días de la guerra hubo una campaña militar librada entre japoneses y soviéticos que selló el destino de la región. Sus consecuencias se prolongan hasta el día de hoy.
Lo analizan en profundidad Fernando Paz y Rafael Rodrigo Fernández.
Pincha el enlace o la imagen para ver el vídeo:
Operación “Oso Polar”: La conquista de la isla de Cos (1943)
Mi último artículo en el portal de Historia Militar "El Gran Capitán". Como siempre espero que os guste.
Operación “Oso Polar”: La conquista de la isla de Cos (1943)

Tras la rendición italiana el 8 de septiembre de 1943 el alto mando alemán diseñó un plan de ataque para apoderarse de las islas italianas del Dodecaneso. Esta campaña sería la última victoria de las tropas de la Wehrmacht. Fue una operación aeronaval, donde los veteranos Fallschirmjägerde la división Bandenburg saltaron hacia su última victoria en la Segunda Guerra Mundial.
La isla de Cos se encuentra a tan solo cuatro millas de la costa turca, distando 30 millas de Leros y 60 de Rodas. Su tamaño es de 290 kilómetros cuadrados con 112 de línea de costa pero solamente un único puerto que es la propia ciudad de Cos, al noreste de la isla. La costa sur está plagada de acantilados, mientras que el lado norte cuenta con numerosas playas, ideales para un desembarco. Disponía de un aeródromo, el de Antimachia, a 18 millas de la capital.
La guarnición italiana estaba formada por unos 3.000 hombres del 10º regimiento de la división de infantería Regina. Su armamento era escaso y obsoleto, aunque lo peor era que la moral de los hombres había decaído tras la firma del armisticio del 8 de septiembre de 1943.
12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del euro.
En 1962, durante la dictadura
franquista, España solicitó, por primera vez su integración en la CEE,
pero no obtuvo respuesta. Dos años después, volvió a intentarlo y como
resultado se iniciaron unas negociaciones que llevaron al “Acuerdo Comercial
preferencial” de 1970.
En 1977, establecido un
sistema político democrático, el gobierno de Adolfo Suárez solicitó la
integración plena en la CEE. En 1979 se iniciaron las negociaciones, a la vez
que lo hacía Portugal, para la adhesión.
Fueron unas negociaciones
largas y complicadas; por un lado coincidieron con un momento de crisis
económica general y por otro algunos países plantearon ciertas exigencias, por
ejemplo Gran Bretaña pedía la apertura de la frontera con Gibraltar y Alemania
la integración en la OTAN. En 1985 se permitió el libre tránsito de personas y
mercancías con Gibraltar. Respecto a la entrada en la OTAN, el último gobierno
de UCD había aprobado la integración de España en la OTAN, (1982) aunque el
PSOE se opuso (bajo el lema «OTAN, de entrada no» e inició una activísima
campaña en la calle solicitando un referéndum). No obstante, cuando el PSOE
llegó al poder, ante la evidencia de que la entrada en la OTAN estaba muy
relacionada con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, el
gobierno socialista, tras convocar un referéndum (1986) hizo campaña a favor de
la permanencia en la OTAN (aunque el gobierno obtuvo el sí, fue por un margen
pequeño, y supuso una profunda decepción para muchos de sus votantes).
Además España y Portugal
tenían un grado de desarrollo inferior a la media Europea.
Finalmente el 12 de junio de
1985 el Gobierno español firmó en Madrid el “Tratado y el Acta de Adhesión a
las Comunidades Europeas”, que fue ratificado en el Congreso y en el Senado y
en los parlamentos del resto de los socios comunitarios para entrar en vigor el
1 de enero de 1986.
La entrada de España en la CEE
fue acogida con satisfacción por la opinión pública, pero planteaba unos retos
muy grandes, porque la economía española, que históricamente se había
desarrollado en gran medida gracias a una política fuertemente proteccionista,
con unos elevados aranceles, tenía que adaptarse a un nuevo marco de relaciones
económicas basadas en el librecambismo.
La integración en la CEE se hizo
de forma gradual mediante un período transitorio. Durante ese periodo,
paralelamente a la disminución de los aranceles, los diferentes sectores
económicos tuvieron que hacer importantes sacrificios para conseguir una
producción competitiva con la de los otros países comunitarios. Ello supuso la
pérdida de numerosos puestos de trabajo e incluso el desmantelamiento o la
disminución drástica de algunos sectores: pesca, agricultura, construcción
naval, siderurgia. La contraprestación era la apertura para los productos
españoles de un mercado de millones de personas con una elevada capacidad
adquisitiva.
Los países miembros de la CEE
decidieron acelerar el proceso de construcción europea. El Acta Única Europea
(1986) permitió el establecimiento de un verdadero mercado interior sin
fronteras para los países de la CEE que posibilitaba la libre circulación de
personas, mercancías, servicios y capitales. Para asegurar la estabilidad en el
seno de la CEE se aprobaron los denominados fondos estructurales, que han comportado
el traspaso de rentas de los países económicamente más poderosos a los estados
menos desarrollados de la CEE, como España.
El proceso de integración en
Europa dio un paso fundamental con la aprobación del “Tratado de la Unión
Europea” o tratado de Maastricht (1992), que fijó la adopción de una política
económica común y el establecimiento de una moneda europea; para acceder a la
moneda común los países miembros de la Unión Europea tuvieron que cumplir una
serie de condiciones, especialmente el control de la inflación y del déficit
público, que provocaron la adopción de unas duras políticas 8 presupuestarias
(recortes en el gasto educativo, disminución de las pensiones, reducción de las
obras públicas, etc.).
En 1992 se inició un “Primer
programa de Convergencia” demasiado optimista, pero la crisis económica hizo
que dos años después se aprobará un “Programa de Actualización” más realista.
A partir de 1996, el gobierno
del PP dio prioridad al cumplimiento de los criterios de los requisitos para acceder
a la moneda única., además de poner en marcha distintos planes para alcanzar la
convergencia real en renta y empleo. En 1999 se lograron los requisitos para
acceder a la moneda única europea.
El euro entró definitivamente
en la vida de los españoles el 1 de enero de 2002. Al evitarse los cambios la
moneda única produjo menos costes en el comercio europeo pero la tendencia a la
equiparación de precios en todos los países provocó un aumento de la inflación
en los menos competitivos entre ellos España.
Además de la puesta en
circulación de la moneda única, la integración de España en la UE trajo otras
implicaciones económicas y políticas:
-La libre circulación de
personas, mercancías y capitales por todos los países de la UE.
-El impulso tecnológico tanto
de las empresas españolas al tenerse que convertir en empresas más competitivas
como de las empresas extranjeras que se instalaron en España.
-El principio de solidaridad y
cohesión entre los países más pobres y los países ricos de la Unión trajo consigo
los fondos europeos, pero si en principio España fue un país receptor de los
mismos actualmente se ha convertido en contribuidor.
España se halla en la
actualidad plenamente integrada en la UE.
Aunque durante las últimas
décadas los distintos gobiernos democráticos españoles han considerado
prioritario la integración en Europa, la consolidación democrática trajo
consigo nuevas líneas de actuación en el panorama internacional.
En los primeros años de la
transición, España tenía tantas cuestiones internas que resolver que se
desentendió de la política exterior, por ese motivo, además de la solicitud de
entrada en la CEE, sólo estableció relaciones diplomáticas con los países del
Este.
Pero una vez establecido los
distintos gobiernos se ocuparon de las relaciones con todos los países del
mundo.
La vinculación con sus socios
militares (OTAN) y económicos (CEE) la llevaron a participar en la guerra del
Golfo (1990) o en el envió de tropas a Bosnia.
En Iberoamérica se apoyaron
los procesos de democratización y se impulsó una política de cooperación y
solidaridad, fundamentalmente durante la etapa de gobierno socialista
(1982-1996). Se institucionalizó la Comunidad Iberoamericana de Naciones que
celebrará Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno anuales. Pero a partir de
1996 y con los gobiernos del PP, España se convirtió en uno de los mayores
inversores en Iberoamérica, principalmente en telecomunicaciones, energía y
banca. Fueron perdiendo importancia las Cumbres.
En el Mediterráneo, se
establecieron relaciones diplomáticas en Israel (1986) y se buscó la
pacificación de la zona lo que culminó con la Conferencia de Paz sobre el
Oriente próximo en 1991. Y se intentó fortalecer las relaciones con Marruecos,
no se reconoció a la República Saharaui pero tampoco se cuestionó la soberanía
de Ceuta y Melilla. Aunque las relaciones con Marruecos, actualmente han
mejorado siguen pasando por distintos altibajos. Tampoco se ha avanzado en el
asunto de Gibraltar.
Durante el
gobierno del PP se apostó por una política de seguridad y defensa, a la vez que
se fortalecieron las relaciones con los EEUU. A partir de 2001 la orientación
pronorteamericana se impone a la política europeísta produciéndose un
distanciamiento de Francia y Alemania.
España participa en las operaciones
militares de Afganistán e Irak (2002 y 2003). El centro de la nueva política
pasó a ser la lucha contra el terrorismo internacional.
Los atentados de la estación
de Atocha días antes de las elecciones, de los que se consideró responsable al
gobierno por su participación en la guerra de Irak, provocaron el cambio del
voto de muchos españoles, lo que supuso la formación de un nuevo gobierno
socialista liderado por Rodríguez Zapatero (marzo de 2004).
Fuentes:
12.2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular.
Durante los
años de gobierno de la UCD (1977- 81) se afrontaron cuestiones críticas
en un clima de crisis económica y conflictividad social. Desde muchos sectores
se pedían amplias reformas políticas, pero estas reformas se veían amenazadas
por grupos que estaban dispuestos a imponerse mediante la violencia (grupos
terroristas, sectores del ejército, partidos ultras de izquierda y de derecha).
La situación económica
española se había deteriorado extraordinariamente desde finales de 1973, tras
la crisis del petróleo. La inestabilidad política hacía imposible la adopción
de medidas para luchar contra la crisis y a mediados de 1977 la inflación llegó
al 40 %, el déficit del Estado era enorme, el paro aumentaba cada vez más y la
conflictividad laboral se mantenía en unos niveles altísimos. Desde el gobierno
se propuso un pacto social entre todas las fuerzas políticas para hacer frente
a la situación. Tras negociar con todos los partidos se firmaron los Pactos
de la Moncloa (octubre de 1977), que establecían medidas para luchar contra
la inflación , una reforma fiscal (subida de los impuestos para las rentas más
elevadas) y al aumento de las prestaciones de la Seguridad Social.
Suárez convocó nuevas
elecciones generales (marzo de 1979), que confirmaron los resultados de las
elecciones de 1977. UCD obtuvo la victoria mientras que el PSOE fue el partido
más votado de la oposición. Pocas semanas después se convocaron elecciones
municipales, en las cuales el PSOE consiguió la alcaldía de las principales
ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Valencia.
En noviembre de 1978 se
desmontó la llamada “Operación Galaxia”, un plan golpista que intentaba detener
las reformas políticas que se estaban llevando a cabo.
A principios de 1981, en medio
de una situación muy tensa, estalló una grave crisis política dentro de UCD al
discutirse el liderazgo de Suárez dentro del partido, y este presentó la
dimisión como presidente del gobierno. Aprovechando esta situación un grupo de
militares planeó un golpe de estado que ejecutaron el 23 de febrero de 1981,
cuando el Congreso de los Diputados votaba la investidura de Leopoldo Calvo
Sotelo como nuevo presidente del gobierno. Más de 200 guardias civiles
dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero ocuparon el Congreso de los
Diputados y secuestraron al gobierno y a los diputados. Al mismo tiempo, en
Valencia, el general Milans del Bosch declaró el estado de guerra y ocupó
militarmente la ciudad. Durante unas cuantas horas se vivió una gran
incertidumbre porque muchos generales dudaban sobre qué actitud tomar.
Finalmente, el rey logró reconducir la situación (mediante un discurso
televisado en el que como jefe de las fuerzas armadas, desautorizaba el golpe)
y el golpe militar fracasó.
Tras el golpe se reprodujeron
las disputas internas en UCD. La crisis se acentuó cuando Fernández Ordóñez,
ministro de Justicia, impulsó la Ley de divorcio, que era apoyada por unos y
rechazada por otros. En pocos meses UCD se fragmentó definitivamente: algunos
ingresaron en el PSOE o en AP, Suárez constituyó un nuevo partido, el Centro
Democrático y Social (CDS). Ante esta situación, Calvo Sotelo disolvió las
Cortes y convocó elecciones generales.
Las elecciones generales del
28 de octubre de 1982 supusieron una victoria abrumadora para el PSOE, que,
con la promesa del cambio, obtuvo más de diez millones de votos y una amplia
mayoría absoluta. El segundo partido más votado fue AP, liderado por Manuel
Fraga. Tanto UCD como el CDS sufrieron un descalabro. El PSOE mantuvo su
hegemonía en sucesivas elecciones (autonómicas, municipales y generales de
1986, 1989 y 1993), hasta 1996.
Esta mayoría parlamentaria le
permitió llevar a cabo, sobre todo en los primeros años, una política de
modernización de España, extendiendo el régimen de Seguridad Social y
generalizando la sanidad pública, implantando un nuevo sistema educativo (la
LOGSE ampliaba hasta los 16 años la enseñanza obligatoria), y llevando a cabo
una reforma fiscal. Algunas reformas que atentaban contra los pilares de la
mentalidad franquista provocaron una grave polémica como la despenalización
parcial del aborto, el reconocimiento de la objeción de conciencia y el
servicio social sustitutorio.
En el terreno económico la
lucha contra la inflación y el paro fueron objetivos fundamentales del gobierno
y aunque se consiguió frenar la inflación (del 14% en 1982 al 8% en 1985), la
lucha contra el paro fue un importante fracaso del gobierno socialista, que
siguió creciendo hasta situarse en los niveles más altos de Europa, incrementado
por una obligada reconversión industrial que forzó el cierre de numerosas
empresas. El resultado fue un creciente descontento de los trabajadores que
culminó en la jornada de huelga general del 14 de diciembre de 1988 que
paralizó España. El terrorismo, que apareció en los últimos años del
franquismo, se convirtió en uno de los mayores problemas de la sociedad
española. ETA, que no aceptó el nuevo sistema político ni el estatuto de
autonomía vasco (querían la independencia lo que ellos denominaban Euskalerria,
que además de las tres provincias vascas comprendía Navarra y parte del País
Vasco francés) siguió actuando mediante atentados cada vez más indiscriminados
(en un primer momento solo atentaban contra los militares y los diferentes
cuerpos de la política, pero posteriormente comenzaron a atacar a todos los
sectores de la sociedad, como en el caso de la bomba de Hipercor). Para luchar
contra ellos se creó, con apoyo del Estado, el GAL (Grupos Antiterroristas de
Liberación) grupo terrorista que atentó contra militantes y simpatizantes de
ETA, uno de los asuntos más turbios de la época socialista, que al ser sacado a
la luz (los responsables fueron juzgados y encarcelados) influyó decisivamente
en la derrota socialista. Pero gracias al acuerdo entre los gobiernos de España
y Francia (1984), la lucha contra ETA recibió un gran impulso (Francia negó
asilo político a los terroristas de ETA, país que había sido el santuario de la
banda durante años). En 1989 el gobierno intentó una negociación con ETA, que
fracasó (conversaciones de Argel).
Respecto a la política
exterior, el último gobierno de UCD había aprobado la integración de España en
la OTAN, aunque el PSOE se opuso (bajo el lema «OTAN, de entrada no» inició una
activísima campaña en la calle solicitando un referéndum). No obstante, cuando
el PSOE llegó al poder, ante la evidencia de que la entrada en la OTAN estaba
muy relacionada con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea el
gobierno socialista, tras convocar un referéndum (1986) hizo campaña a favor de
la permanencia en la OTAN (aunque el gobierno obtuvo el sí, fue por un margen
pequeño, y supuso una profunda decepción para muchos de sus votantes). El 12 de
junio de 1985 se firmó el tratado de adhesión de España a la CEE, que preveía la
entrada de España el 1 de enero de 1986.
Desde 1990 el descrédito del
gobierno fue en aumento al hacerse públicos una serie de gravísimos escándalos
que implicaban a dirigentes del PSOE: la financiación irregular del partido, el
enriquecimiento ilegal de importantes dirigentes socialistas, algunos de los
cuales tenían responsabilidades de gobierno (como Luis Roldán, director general
de la Guardia Civil), las escuchas telefónicas a algunas personalidades
políticas del país e incluso la guerra sucia contra ETA (los GAL). El clima
político era muy agrio y crispado entre el PSOE y el PP. Finalmente, CiU retiró
su apoyo al PSOE (en 1993 no había obtenido mayoría absoluta), y se convocaron
elecciones generales en 1996.
Las siguientes elecciones se
celebraron el 3 de marzo de 1996 y dieron una ajustada victoria al PP, aunque
en el 2000 nuevas elecciones le dieron mayoría absoluta. Los años del gobierno
de Aznar estuvieron marcados por éxitos y por fracasos. Se hizo una política
económica, basada en una orientación neo-liberal, encaminada a reducir el gasto
público en beneficio de la actividad privada, a la vez que se buscaban cumplir
los criterios económicos de convergencia económica europea para poner en marcha
la moneda única. El auge económico mundial, acompañó a esta política lo que
permitió reducir el paro y sostener las pensiones.
El problema del terrorismo fue
uno de los campos más complejos, sobre todo tras la crisis del verano de 1997,
cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco, un concejal del PP tras un ultimátum
de ETA, provocó una gran movilización social.
El PNV y otras organizaciones
nacionalistas vascas firmaron en septiembre de 1998 el Acuerdo de Lizarra para
buscar una solución al conflicto vasco, siguiendo el modelo irlandés. Cuatro
días después Eta declaró una tregua indefinida, que rompió tras algo más de un
año. En el año 2000 se produjo una nueva escalada de atentados. Ante esta
situación PP y PSOE firmaron un Acuerdo por 6 las libertades y contra el
terrorismo. Pero en general la lucha contra el terrorismo fue positiva tanto en
el campo policial, como en lo político o lo judicial (ilegalización de HB,
detención de numerosos comandos, ataque a su aparato de financiación y a sus
medios de comunicación, etc.).
Sin embargo en otras
cuestiones su actuación política creó un fuerte rechazo de la sociedad, lo que
a la postre provocó su derrota electoral. Asuntos como la guerra en Irak, su
intransigencia frente a los grupos nacionalistas, el Plan Hidrológico Nacional
o la Ley de la Calidad de la Enseñanza fueron restándole apoyos. Los atentados
de la estación de Atocha días antes de las elecciones, de los que se consideró
responsable al gobierno por su participación en la guerra de Irak, provocaron
el cambio del voto de muchos españoles, lo que supuso la formación de un nuevo
gobierno socialista liderado por Rodríguez Zapatero (marzo de 2004).
Fuente:
12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.
12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del
rey y el gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las
elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las
Autonomías. El terrorismo durante la Transición.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/3-julio-1976-rey-nombro-adolfo-suarez-presidente-del-gobierno/537297/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/elecciones-catalanas/cata-tarradellasmov-codecmaster-wmv/902287/
1.- Los inicios de la transición política
Las fuerzas políticas: los franquistas se dividieron en dos tendencias, por una parte los aperturistas partidarios de un cambio político como Suárez, Fraga o Areilza, por otro los inmovilistas o “el bunker” con Blas Piñar o Girón de Velasco. La oposición de derecha apenas tenía influencia aunque contaba con figuras históricas como Ruíz-Giménez o Gil Robles. El nacionalismo conservador se organizó en Convergencia Democrática, partido fundado en 1974 por Pujol y el PNV. Más numerosos e influyentes fueron los partidos de izquierdas: el Partido Socialista Popular de Tierno Galván, el PSOE que tras el congreso de Suresnes de 1974 fue dirigido por Felipe González. El PCE seguía siendo el principal partido de la oposición liderado por Santiago Carrillo. A nivel sindical destacaban CCOO de Marcelino Camacho y una reconstituida UGT. En 1974 el PCE encabezó una Junta Democrática integrada por varios partidos. Un año después el PSOE creaba la Plataforma deConvergencia Democrática.
La figura de don Juan Carlos al comienzo de su reinado: El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I juró ante las Cortes como nuevo rey bajo el peso de la figura de Franco sobre su formación política. Sin embargo, tanto él como sus más íntimos asesores ya tenían clara la línea a seguir para la transición a la democracia.
El Gobierno de Arias Navarro: El rey optó por mantener como presidente del Gobierno a Carlos Arías Navarro pero con la presencia de moderados como Fraga, Martín Villa y José María de Areilza. En 1976 se produjo una oleada de huelgas y en Vitoria se produjeron varios muertos. Además, en la concentración carlista de Montejurra morían dos personas más. A finales de 1976 se formó la Coordinación Democrática o “Platajunta”.
El gobierno de Suárez: En verano de 1976 el rey nombró un nuevo Gobierno presidido por Adolfo Suárez, de pasado falangista, y confeccionó un gabinete con moderados y aperturistas. Consiguió que se aprobase la reforma del Código Penal que permitía la legalización de los partidos, se aprobó una amnistía que permitió la liberación de los presos políticos pero que excluyó a los condenados por terrorismo.
La Ley para la Reforma Política: El proyecto fue una pieza clave para la transición a la democracia y fue redactado por Torcuato Fernández de Miranda, presidente de las Cortes. El clima en el momento de su discusión era muy tenso por la amnistía del Gobierno, los manifestaciones y los continuos atentados terroristas, lo que llevó a Suárez a nombrar como vicepresidente al teniente general Gutiérrez Mellado. Finalmente fue aprobado en un tenso debate y en él se afirmaba la soberanía popular, la democracia, un sistema bicameral y el sufragio universal.
El referendum de 15 de diciembre de 1976: La campaña se desarrolló en un clima de agitación política. El PSOE celebró su XXVII Congreso en Madrid, días después Santiago carrillo daba una rueda de prensa clandestina, mientras el GRAPO secuestraba al presidente del Consejo de Estado. La consulta y aprobación supuso un éxito para el Gobierno lo que propició la liberación de Carrillo y la disolución del TOP antes de la finalización del año. A inicios de 1977 se produjo el secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia militar por los GRAPO y posteriormente el asesinato de cinco abogados laboralistas del PCE en un despacho de la calle Atocha por pistoleros ultraderechistas.
Sin embargo, el Gobierno continuó con sus reformas y en abril se disolvió el Movimiento Nacional, se legalizó al PCE (Jueves Santo), se legalizaron los sindicatos y se permitió el regreso de los exiliados.
Se celebraron elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1977 obteniendo la victoria la UCD de Suárez con 165 escaños por 118 el PSOE, muy lejos quedó el PCE con 20 y 16 AP de Fraga y Arias Navarro. La grave situación económica llevó a partidos y sindicatos a firmar los Pactos de laMoncloa donde se establecieron medidas económicas que comprometieron a todas las fuerzas sociales a medidas fiscales, un programa de inversión pública y el control de la Seguridad Social. Además, a finales de 1977 se aprobó una completa amnistía, incluyendo a todos los procesados por terrorismo.
Sin embargo, el Gobierno continuó con sus reformas y en abril se disolvió el Movimiento Nacional, se legalizó al PCE (Jueves Santo), se legalizaron los sindicatos y se permitió el regreso de los exiliados.
Se celebraron elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1977 obteniendo la victoria la UCD de Suárez con 165 escaños por 118 el PSOE, muy lejos quedó el PCE con 20 y 16 AP de Fraga y Arias Navarro. La grave situación económica llevó a partidos y sindicatos a firmar los Pactos de laMoncloa donde se establecieron medidas económicas que comprometieron a todas las fuerzas sociales a medidas fiscales, un programa de inversión pública y el control de la Seguridad Social. Además, a finales de 1977 se aprobó una completa amnistía, incluyendo a todos los procesados por terrorismo.
2.- La Constitución de 1978 y el Estado de las autonomías
Los gobiernos pre-autonómicos y el proceso constituyente: En 1977 se produjo el restablecimiento del régimen autonómico, en septiembre se reconstituyó la Generalitatcon el regreso del presidente Tarradellas y en enero de 1978 entraba en vigor la pre-autonomía den las Vascongadas, posteriormente vendrían las de Andalucía y Galicia. El 6 de diciembre de 1978 se aprobó en referendum la constitución, elaborada por 9 ponentes representantes de los partidos políticos como Fraga, Solé Turá o Peces Barba.
La constitución de 1978: Se definía España como un Estado democrático y de derecho con una monarquía hereditaria y parlamentaria. Se establecía una amplia declaración de derechos y deberes, la mayoría de edad a los 18 años y la prohibición de la pena de muerte. División de poderes: Ejecutivo en manos del Gobierno, legislativo con dos cámaras (Congreso y Senado) y el judicial en manos de jueces y tribunales, junto a un tribunal constitucional. Se proclamaba la acofensionalidad del Estado, el derecho a la autonomía de las regiones y la imposibilidad de independencia de las mismas. El desarrollo orgánico de la constitución se produjo durante los gobiernos de la UCD que aprobó las leyes del Poder judicial, la reforma fiscal y la Ley del divorcio.
Los desafíos del golpismo y del terrorismo
La nueva democracia española tuvo que enfrentarse desde la transición a un doble desafío. El terrorismo de ETA al que se vino a unir en los primeros momentos el de grupos de extrema izquierda como el GRAPO, y la amenaza de un golpe militar añadida al terrorismo de extrema derecha.
La brutal campaña terrorista de ETA causó 65 muertos en 1978, 86 en 1979 y 93 en 1980. Esos fueron los dos años más letales de la banda. Estaba claro que, aunque nacida en la dictadura, el principal enemigo del terrorismo nacionalista era la democracia española.
El proceso de reformas estuvo siempre amenazado por dos fuerzas opuestas que se alimentaban mutuamente. Por un lado, las fuerzas de extrema derecha, en las que se agrupaban los residuos del franquismo más duro, grupos terroristas como los Guerrilleros de Cristo Rey, diarios del régimen como El Alcázar, o grupos políticos como Fuerza Nueva dirigida por Blas Piñar. Esta extrema derecha centró sus esfuerzos en alentar un golpe militar que pusiera fin al proceso democrático. Por otro lado, los grupos terroristas nacionalistas como ETA o de extrema izquierda como el GRAPO. Con sus ataques al ejército y las fuerzas policiales alimentaban las posibilidades de un golpe militar.
La situación llegó a su momento de máxima tensión en la semana del 23 al 29 de enero de 1977, cuando una sucesión de hechos violentos estuvo a punto de dar al traste con la transición. Al asesinato de un estudiante en una manifestación pro-amnistía por parte de los "Guerrilleros de Cristo Rey", le siguió el secuestro del presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, el general Villaescusa, por parte del GRAPO y la matanza de cinco abogados laboralistas del PCE en Atocha por grupos de pistoleros de extrema derecha.
La respuesta popular fue una gran manifestación de repulsa en Madridque se desarrolló pacíficamente y que mostró claramente la voluntad general de continuar los cambios de forma pacífica.
De cualquier manera, los ataques terroristas continuaron y la amenaza golpista se acentuó. En 1978 tuvo lugar la denominada Operación Galaxia, complot militar para organizar un golpe de estado para acabar con el sistema democrático. En él estaba implicado Tejero, que tres años después protagonizaría el golpe del 23 de febrero.
11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.
1.- La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo.
Exilio y oposición.
La República en el exilio: La mayoría de los exiliados huyó hacia Francia pero el estallido de la Guerra Mundial les obligó a trasladarse a Sudamérica. En Méjico se formó un Gobierno en el exilio, sin embargo la decisión de las potencias de no intervenir en España les fue debilitando. Algunos se alistaron en el Ejército francés llegando a liberar París en 1944.
Guerrilla y maquis: En el interior los primeros años se caracterizaron por la presencia de huidos en las zonas de Asturias o Montes de Toledo. A partir de 1944 dirigida por el PCE se formó un grupo de resistencia armada, el maquis, que permaneció activo hasta 1948. Su acción más destacada fue la invasión del Valle de Arán en 1944.
Oposición interior y primeras protestas: En septiembre de 1943 varios generales entregaron una carta a Franco exigiendo la restauración de la monarquía, posteriormente en 1945 don juan publicó el manifiesto de Lausana rompiendo con el franquismo.
La resistencia interior fue muy difícil de organizar, ya que la represión desmanteló cualquier tipo de estructura. Aún así en 1946 y 1947 se produjeron las primeras huelgas, duramente sofocadas por el régimen. En 1951 se produjeron protestan contra la subida de precios, como las huelgas de Barcelona, Madrid y el País Vasco contra las tarifas de los tranvías y las huelgas clandestinas contra los bajos salarios. Mucho más importante fue el inicio de la protesta universitaria en 1956 cuando el ministro de Educación, Joaquín Ruíz-Giménez, propició un clima más aperturista, lo que desembocó en enfrentamientos entre estudiantes católicos y el SEU. Ese mismo año se produjo una remodelación del Gobierno.
La resistencia interior fue muy difícil de organizar, ya que la represión desmanteló cualquier tipo de estructura. Aún así en 1946 y 1947 se produjeron las primeras huelgas, duramente sofocadas por el régimen. En 1951 se produjeron protestan contra la subida de precios, como las huelgas de Barcelona, Madrid y el País Vasco contra las tarifas de los tranvías y las huelgas clandestinas contra los bajos salarios. Mucho más importante fue el inicio de la protesta universitaria en 1956 cuando el ministro de Educación, Joaquín Ruíz-Giménez, propició un clima más aperturista, lo que desembocó en enfrentamientos entre estudiantes católicos y el SEU. Ese mismo año se produjo una remodelación del Gobierno.
Los partidos y sindicatos de oposición: El más importante y organizado fue el PCE, tutelado desde Moscú, que contó desde 1962 con la ayuda del sindicato CCOO, que se infiltró en el sindicato vertical. El PSOE se mantuvo dividido entre el interior y los dirigentes históricos del exterior, mientras la UGT intentó reconstruirse. El movimiento republicano casi desapareció y la CNT tuvo muy difícil su reconstrucción.
La creciente lucha de los años sesenta y setenta: La oposición se fue articulando en movimientos de protesta al margen de partidos y sindicatos. La primera movilización fue la de los trabajadores a partir de 1961, la nacionalista en Cataluña y las Vascongadas, el movimiento estudiantil e incluso movimientos católicos de base y algún sector influyente de la Iglesia católica (HOAC, JOC).
2.- La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.
Los frentes de la lucha política en los años sesenta: La transformación económica no supuso una modificación política del régimen, ello supuso el inicio de un proceso de distanciamiento entre la Iglesia y el régimen, especialmente tras el ConcilioVaticano II y el nombramiento del cardenal Tarancón. Comenzaron a resurgir las tensiones nacionalistas, donde en las vascongadas surgió un grupo terrorista de orientación marxista (ETA) que comenzó sus atentados con víctimas mortales en la década de los sesenta. Finalmente, se produjo un aumento de los conflictos laborales que si bien al principio tenían demandas salariales al final de la década se convirtieron en movimientos de denuncia de la falta de libertades.
El desgaste del régimen: En 1962, al poco de que España solicitase el ingreso en la CEE, se produjo una reunión en Munich de toda la oposición, que el régimen calificó como “Elcontubernio de Munich”. En 1963 fue detenido el dirigente comunista Julián Grimau que sería ejecutado entre las protestas internacionales. Pese a todo el Gobierno, renovado en 1962, intentó mejorar su imagen con nuevos jóvenes ministros como ManuelFraga oLaureano López Rodó), En 1966 Fraga aprobó una nueva ley de prensa que eliminaba la censura previa. Ese mismo año se aprobó en referéndum la Ley Orgánica del Estado y en 1969 Franco designó como su sucesor al príncipe Juan Carlos de Borbón, el cual lo haría con el título de rey. En 1968 las protestas aumentaron y se cerró la Facultad de Ciencias Políticas, los asesinatos de ETA fueron respondidos en 1970 con el proceso de Burgos y la condena a muerte de nueve terroristas.
Escándalos, protesta social y crisis política: A partir de 1970 los Gobiernos comenzaron a debilitarse. Por un lado a consecuencia de escándalos de corrupción como el casoMATESA, por otro la oposición universitaria y obrera provocó disturbios que fueron respondidos por la represión en las calles, torturas de la Brigada político-social y enjuiciamientos en el TOP. Dentro del régimen se fue produciendo una ruptura entre los aperturistas y los sectores más inmovilistas “el bunker”.
El asesinato de Carrero Blanco: En 1973 apareció un nuevo grupo terrorista, el FRAP. La mala salud de Franco le llevó a nombrar, por vez primera, un Gobierno que no estaba encabezado por él, el elegido fue el almirante Luis Carrero Blanco, acompañado de fieles franquistas como Carlos Arias Navarro en Gobernación. El mismo día en que iba a ser juzgado MarcelinoCamacho, líder de CCOO, ETA asesinaba al jefe de Gobierno.
La agonía del franquismo: Carlos Arias Navarro encabezó el nuevo gabinete y en 1974 demostró su contundencia con la ejecución del anarquista Salvador Puig Antich. El enfrentamiento con la Iglesia aumento y ese año monseñor Añoveros, obispo de Bilbao, fue amenazado con la expulsión. En 1975 varios terroristas del FRAP y ETA fueron ejecutados, provocando graves protestas internacionales y una ola de manifestaciones en España. En octubre Hassan II de Marrueco organizó la Marcha Verde en el Sahara, mientras Franco agonizaba, consiguiendo la cesión del territorio. El 20 de noviembre de 1975 Franco moría.
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