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LA TRANSICIÓN (1975-1982)

 La Transición Política a la Democracia (1975-1977) :

La Transición Política española se produjo durante las secuelas de la “Crisis del Petróleo. Consiguientemente cerraron muchas empresas y aumentó el paro. Tras la muerte de Franco, al Franquismo se le planteaba el dilema de la continuidad, la reforma o la ruptura. Los partidarios de la continuidad formaban el “búnker” y apostaban por el mantenimiento del Franquismo sin reformas a pesar del reforzamiento de la oposición política.

El papel del Rey fue clave en la Transición. El Rey refrendó a Carlos Arias Navarro como presidente del gobierno (1975-76), pero éste traicionó las expectativas creadas. Esta incapacidad de Arias Navarro de evolucionar hacia la democracia llevó al rey a cesarle y nombrar a Adolfo Suárez, nuevo presidente de gobierno (Julio de 1976). Suárez, político reformista surgido del Franquismo, llevó a cabo rápidamente una serie de medidas que anunciaban su voluntad de reforma política: amnistía para los presos políticos y promesa de diálogo con la oposición así como de elecciones generales para antes de un año.

El proceso de transición a la democracia estuvo dificultada por la escalada terrorista. Grupos de extrema izquierda (ETA, GRAPO) y de extrema derecha (Matanza de Atocha, Enero de 1977). El otro gran problema de la Transición Democrática fue la cuestión del PCE. Amplios sectores franquistas consideraban que el Partido Comunista no cabía en la Ley de Reforma Política. Suárez tuvo que negociar con Santiago Carrillo la legalización del PCE, y tomó esta arriesgada medida por sorpresa (Abril de 1977).

Las primeras elecciones democráticas después del Franquismo se celebraron el 15 de Junio de 1977. Estas fueron ganadas por UCD, partido formado por Suárez tras la fusión de muchos partidos. El segundo partido más votado fue el PSOE, dirigido por Felipe González y Alfonso Guerra y asumió la dirección de la oposición. La derecha (AP de Manuel Fraga Iribarne) y de la Izquierda (PCE de Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo) obtuvieron unos resultados decepcionantes.

La Constitución de 1978:

Fue el fruto de un consenso entre fuerzas políticas de ideologías distintas y que realizaron un importante esfuerzo negociador para conseguir por fin una reconciliación en la España dividida por la Guerra Civil y el Franquismo. Esto condiciona el texto constitucional, bastante largo, detallado y a veces ambigüo.

Las características de la Constitución de 1978 son: España se define como un “Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, amplia declaración de derechos: libertad religiosa, de expresión, de asociación, huelga, etc., España es una Monarquía Parlamentaria y democrática en la que el rey prácticamente no tiene poder. Se proclama la soberanía nacional. Estado unitario de las autonomías: se establece el estado unitario con competencias exclusivas en defensa, justicia, etc. Junto a él se reconoce el derecho a la autonomía a las regiones españolas con órganos de gobierno propios y amplias competencias (educación, sanidad, vivienda, etc.

Los gobiernos democráticos y la integración en Europa (1978-1986):

Los Gobiernos de UCD (1979-1982). Tras la aprobación de la Constitución se convocaron nuevas elecciones y Suárez formó el primer gobierno democrático tras el Franquismo. A pesar del importante papel de Suárez durante la Transición, los gobiernos de la UCD entraron pronto en crisis Ante estos problemas Adolfo Suárez dimitió (Enero de 1981), y fue sucedido por Leopoldo Calvo Sotelo.

En la votación de investidura de éste se produjo el intento de Golpe de Estado del 23-F de 1981. El teniente coronel Tejero ocupó el Congreso y retuvo a los diputados durante varias horas, mientras Milans del Bosch decretaba el estado de excepción en Valencia. En dicha crisis fue decisiva la actitud del rey Juan Carlos I que, como jefe del ejército y del Estado, desautorizó el golpe.

Calvo Sotelo, de acuerdo con el PSOE relanzó el proceso autonómico entre 1981-82 ampliando la concesión de la autonomía a 13 autonomías. El PSOE consiguió la mayoría absoluta en las elecciones de 1982 y se mantuvo en el poder hasta 1996 bajo el liderazgo de Felipe González. España ingresaba en la OTAN en 1981 y en 1986 lo hacía en la CEE.

EL FRANQUISMO 1939-1975

Características del régimen: Tras la guerra civil España vivió una larga dictadura personal en la que todo el poder se concentro en las manos de Franco, cuyo ideario se sintetizaba en la defensa del orden público, el nacionalismo y el nacional-catolicismo. Este régimen de partido único, FET y de las JONS, poseía, en su inicio rasgos fascistas. Además existían una serie de grupos que apoyaban al régimen, las familias, como los falangistas, los militares o el Opus Dei. Los años de posguerra (1939-1954): Pese a declararse neutral, el régimen de Franco no ocultó sus simpatías por las potencias del Eje, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque España, muy debilitada tras la guerra civil, no entró finalmente en la guerra, Franco envió un cuerpo de voluntarios, la División Azul, a luchar junto a Hitler contra la Unión Soviética. Hasta principios de los años cincuenta, España sufrió una época de escasez y racionamiento de alimentos. Fueron los años de la autarquía, con una economía cerrada con escasos intercambios económicos con el exterior. La política autárquica fue impuesta por el aislamiento internacional en el que vivió el primer franquismo. En esas condiciones, el “estraperlo”, mercado negro ilegal de todo tipo de productos, se extendió por todas las ramas económicas. Al acabar el conflicto, España, considerada aliada de las potencias fascistas, fue aislada internacionalmente. En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas votó contra el ingreso de España. A esta condena siguieron años de aislamiento económico y político. España no recibió ninguna ayuda del Plan Marshall, ni fue admitida en la OTAN. La guerra fría, vino a “salvar” al régimen de Franco. Para EEUU, España pasó de ser un régimen fascista a convertirse en un país sólidamente anticomunista, aliado en la lucha contra la URSS. En 1953 se firmaron los Acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, que permitieron la instalación de bases militares norteamericanas en nuestro país. A cambio, España recibió una ayuda económica norteamericana. El fin de la autarquía (1954-1959): En 1955, España ingresó finalmente en la ONU. Aprovechando la nueva situación internacional, el régimen franquista inició un giro en su política económica. Se trataba de liberalizar la economía y abrirla al exterior en un momento en el que Europa occidental estaba viviendo un verdadero boom económico. Las medidas contenidas en el Plan de Estabilización de 1959 tuvieron un éxito inmediato. El período 1961-1973 fue testigo de un rápido crecimiento industrial y del sector servicios. La inversión exterior, atraída por los bajos salarios, y el turismo europeo, en busca de sol y bajos precios, facilitaron el despegue económico del país. El desarrollo industrial desencadenó una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las ciudades y hacia Europa. La sociedad española cambió radicalmente. Las clases medias empezaron a constituir el grupo social predominante en una incipiente “sociedad de consumo”. Los electrodomésticos, la televisión y, sobre todo, el coche eran los símbolos del nuevo país. Los drásticos cambios económicos y sociales contrastaron con la ausencia de transformaciones políticas. En 1969 se designaba como sucesor de franco al rey Juan Carlos. La crisis del petróleo de 1973 y la enfermedad de franco abrirían el último periodo del régimen. El tardo-franquismo (1973-1975): El régimen siguió manteniendo los rasgos dictatoriales que le caracterizaron sin embargo Franco designo en 1973 como jefe de Gobierno al Almirante Carrero Blanco, la única persona que había formado parte de los gobiernos de Franco desde 1940. Las tensiones nacionalistas resurgieron y apareció ETA. La organización terrorista vasca asesinó a Carrero Blanco ese mismo año. Fue sustituido por el ministro de la Gobernación, Carlos Arias Navarra al cual le tocó vivir un periodo de aumento de los conflictos laborales. Las huelgas fueron pasando poco a poco de tener motivaciones laborales a la plantear reivindicaciones políticas. Los últimos años del dictador vieron un recrudecimiento de la tensión social. La creciente oposición de diferentes sociales fue contestada con más represión. En ese contexto, el azote del terrorismo fue respondido con dureza desde el régimen, juicios de Burgos. A nivel internacional la debilidad del régimen fue aprovechada por Marruecos que protagonizó la Marcha verde en el Sahara español en 1975. Finalmente Franco fallecía el 20 de noviembre de 1975.

LA GUERRA CIVIL 1936 – 1939

Antecedentes: La sublevación militar fue cuidadosamente preparada por el General Mola desde Navarra, y contó con importantes apoyos entre los militares de Marruecos y de Franco desde Canarias. La excusa de esta sublevación fue el asesinato de Calvo Sotelo por un grupo de guardias de asalto como venganza por el asesinato del Teniente Castillo por los falangistas. Aspectos militares: La sublevación se inició en Marruecos el 17 de julio y al día siguiente en la Península. Los sublevados triunfaron en el Marruecos Español, Canarias, parte de Andalucía, Galicia, Castilla y León, Álava, Navarra, La Rioja, Aragón y Mallorca. Sin embargo, fracasó en los principales centros industriales (Madrid, Barcelona, Bilbao, Asturias). Podemos decir así que el golpe de Estado fracasó, sin embargo, la República fue incapaz de dominar rápidamente la sublevación. De la sublevación a la Batalla de Madrid: Una vez fracasada la sublevación del 18 de julio la gran baza de los sublevados fue el Ejército de África, la única fuerza realmente profesional de gran magnitud. Gracias a la ayuda alemana e italiana Franco consiguió cruzar el Estrecho de Gibraltar. Tras la conquista de Badajoz consiguió unirse con los sublevados del norte al mando de Mola. El plan de Franco era dirigirse directamente a Madrid. Sin embargo, antes de esto se desvió para liberar el Alcázar de Toledo. El asalto frontal contra Madrid fracasó. Ante este revés, los Nacionales intentaron rodear Madrid por el sur (Batalla del Jarama) y por el nordeste (Batalla de Guadalajara). Todos estos intentos de tomar la capital fracasaron y ello contribuyó alargar la guerra. La Campaña del Norte: tras el fracaso ante Madrid el conflicto se convirtió en una guerra de desgaste. En la primavera-verano de 1937 las tropas franquistas conquistaron la franja norte desde el País Vasco, bombardeo de Guernica, toma de Bilbao y Santander y finalmente del principado de Asturias. Mientras los republicanos atacaban en Belchite y Brunete siendo derrotados. Teruel y el Maestrazgo: Los republicanos atacaron y conquistaron Teruel, sin embargo el contraataque nacional recupero esa ciudad y además ocupó Castellón, separando así en dos al bando republicano. La Batalla del Ebro y la ofensiva en Cataluña: Los republicanos volvieron a atacar en el Ebro, siendo derrotados tras varios meses de durísimos combates, esta batalla se convirtió en la más cruenta de toda la guerra y acabó con la capacidad de resistencia de la República la consecuencia fue la conquista de Cataluña por los nacionales. La Ofensiva de la victoria: El Golpe del coronel Casado en Madrid contra el Gobierno republicano precipitó el final de la guerra que concluía oficialmente el 1 de abril de 1939. Evolución política de ambos bandos: En el bando nacional Franco fue nombrado Generalísimo, jefe del Estado y del Gobierno el 1 de octubre de 1936. Además, se suprimieron las actividades de todos los partidos políticos creando un único partido Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Por otra parte se publicaron leyes autoritarias que limitaban derechos y libertades, censura de prensa, etc. En bando republicano Primero formó Gobierno José Giral, pero tras las derrotas del verano se formo un Gobierno de Coalición encabezado por Largo Caballero. Sin embargo, los sucesos de Barcelona, lucha entre anarquistas-trosquistas y comunistas-fuerzas del Gobierno, propiciaron su sustitución por Juan Negrín hasta el final de la guerra. Ayudas internacionales: Tras la firma del acuerdo de No-Intervención por Francia e Inglaterra los nacionales recibieron ayudas militares por parte de Italia (CTV), Alemania (Legión Condor) y Portugal. Por su parte los republicanos solamente encontraron ayuda en la URSS y en el envío de los voluntarios de las Brigadas Internacionales. Las consecuencias de la guerra: La guerra tuvo unos inmensos costes materiales directos, pues las destrucciones y la necesidad de devolver parte de la ayuda extranjera hicieron que la economía Española no se recuperara hasta los años 50. Los costes humanos fueron aún peores. Se calcula que hubo 300.000 víctimas y el final de la guerra obligó a exiliarse a cerca de 500.000 personas. A lo que abría que añadir la represión de ambos bandos y tras la finalización del conflicto.

LA SEGUNDA REPUBLICA 1931 – 1936

El gobierno provisional: Berenguer presentó su dimisión 1931, siendo sustituido por el almirante Aznar. Éste se limitó a convocar elecciones municipales para el 12 de abril. Las elecciones fueron ganadas en las capitales y grandes ciudades por las listas republicanas. El rey decide partir al exilio el 14 de abril, día en que se proclama la Segunda República. Se formó un Gobierno provisional encabezado por Alcalá-Zamora y donde también estaban personalidades como Largo Caballero o Azaña. Este gobierno convocó las elecciones a Cortes Constituyentes (sufragio universal masculino) y en ellas obtuvo la mayoría la izquierda (PSOE), seguida del centro (Partido Radical). Constitución de 1931 Características: España se define como una “república democrática y de trabajadores de toda clase social”, amplia declaración de derechos, estado unitario pero con posibilidad de establecer autonomías, estado laico, libertad religiosa y prohibición de los colegios religiosos, educación laica, pública, obligatoria y gratuita. El primer presidente de la república fue el conservador Alcala-Zamora y el jefe de Gobierno Manuel Azaña. Durante el Bienio Azañista, España estuvo gobernada por una coalición de republicanos de izquierdas (Manuel Azaña, ministro de la Guerra y presidente del gobierno) y socialistas (Largo Caballero, ministro de Trabajo). Las principales medidas, tanto del Gobierno Provisional como de este gobierno se propusieron una profunda transformación de la realidad española. La Reforma del Ejército, llevada a cabo por Manuel Azaña consistió en reducir el número de oficiales. Para ello exigió a todos los oficiales que juraran la bandera tricolor republicana. Se aprobó un ambicioso programa de reforma educativa, creando escuelas, mediante misiones pedagógicas, etc. Reforma Agraria era una medida económica urgente en un país mayoritariamente agrario y con una mala distribución de la propiedad de la tierra. El gobierno tomó inmediatamente medidas para proteger a los arrendatarios y jornaleros, sin embargo, la medida más importante era la expropiación de tierras de los grandes latifundistas. Para ello se dictó la Ley de Reforma Agraria (1932) y el Instituto de Reforma Agraria (IRA). Parte del Ejército se opuso a la Reforma Militar de Azaña y al estatuto de Cataluña el General monárquico Sanjurjo intentó un golpe de Estado que fracasó (verano de 1932). La Iglesia (con el Cardenal Segura al frente) se opuso frontalmente a la República. Los sucesos de Casas Viejas (1933) simbolizaron la división de la izquierda y la falta de apoyo de los movimientos obreros al Gobierno de Azaña. La falta de apoyos hizo que Alcalá Zamora disolviera las Cortes y convocara nuevas elecciones. Bienio Radical-cedista (1933-1935): En dichas elecciones (en las que votaron por primera vez las mujeres) el centro (Partido Radical) y la derecha CEDA obtuvieron la victoria pues se presentó unida y organizada. El nuevo Gobierno, solamente integrado por el PRR de Lerroux, jefe de Gobierno, paralizó las reformas del bienio anterior. Ante la exigencia del líder de la CEDA, José María Gil Robles, Lerroux dio paso a algunos ministros de ese partido. La izquierda convocó una huelga revolucionaria en octubre de 1934. La huelga tuvo un seguimiento irregular, pero triunfó en la Cuenca Minera de Asturias. El gobierno envió al ejército y durante dos semanas Asturias se convirtió en un campo de batalla. La Revolución de Octubre de 1934 se saldó con miles de muertos y más de 30.000 detenidos. Además el gobierno suspendió la Autonomía de Cataluña y encarceló a la Generalitat que se había sublevado. A partir de Octubre de 1934 la situación política en España se polarizó hacia la extrema derecha e izquierda. La caída del gobierno radical-cedista se produjo por el hundimiento del Partido Radical , que se había involucrado en escándalos de corrupción: el estraperlo. Nuevamente se disolvieron las cortes y se convocaron elecciones (Febrero de 1936). Las elecciones de 1936 y el Frente Popular: Acudieron unidas las izquierdas (Frente Popular), mientras que la derecha presentaba dos listas, la CEDA y el Bloque Nacional. Las elecciones las ganó el Frente Popular. En principio en el gobierno sólo participaron partidos republicanos de izquierdas y no los partidos o formaciones obreras. Alcalá Zamora fue sustituido por Azaña como presidente de la República. Se aceleraron las reformas del primer bienio y se amnistiaron a los detenidos en 1934. Durante la primavera de 1936 la tensión política y la violencia se apoderaron de España. Los anarquistas ocupaban fincas en el sur de España, Largo Caballero, líder de la UGT abogaba por una revolución obrera en España, mientras tanto, falangistas y anarquistas asesinaban a sus enemigos políticos. El 12 de julio eran asesinados el Teniente Castillo y José Calvo Sotelo, y un sector del ejército, liderado por el General Mola, preparaba un golpe de estado contra la República.

REINADO DEL ALFONSO XIII 1902 – 1931:

Regeneracionismo: Joaquín Costa define su pensamiento en: “despensa, escuela y siete llaves sobre el sepulcro del Cid”. Ortega y Gasset propone europeizar España. Francisco Silvela dimite y le sustituye Sagasta. En esta época hay una crisis de mentalidades, la crisis del 98, pero no afecta ni a la economía, ni a la política. Antonio Maura: conservador, accede al gobierno en 1904, propone una “revolución desde arriba”. Reforma la ley electoral, legaliza la huelga, crea el Instituto Nacional de Previsión, reforma los ayuntamientos y una política de construcción naval. La Semana Trágica de Barcelona (1909): Tras el Convenio de Algeciras, España tiene un protectorado del norte de Marruecos. Después de la derrota del Barranco el Lobo, el gobierno decide enviar más tropas y las concentra en Barcelona, donde se sublevan. Con cientos de muertos y detenidos es ejecutado Ferrer i Guardia. Hay una campaña en contra de Maura (¡Maura No!). Accede al Gobierno José Canalejas (liberal). Reforma el impuesto de consumos y la ley de reclutamiento. Aprueba dos leyes polémicas, la ley del condado y la mancomunidad. Muere asesinado. La crisis de 1917: Crisis militar: El ministro de la Guerra realiza unas pruebas a los oficiales que provocan polémica. Los oficiales de infantería crean las Juntas de Defensa. Cuando se ordena su disolución dan un ultimátum al Gobierno. Entre 1917 y 1923 se produce un pretorianismo político, en el que los militares influyen en la política. En julio de 1917 se produce la convocaría de una Asamblea de parlamentarios en Barcelona y en agosto una huelga revolucionaria, ambos movimientos serán sofocados por el Gobierno. La crisis política era cada vez mayor y en 1921 se produjo la derrota militar de Annual, en el Protectorado de Marruecos con miles de muertos. Se ordenó la instrucción de un expediente de responsabilidades al general Picasso. Todo esto provocó el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923. La Dictadura De Primo De Rivera: El Directorio Militar (1923-1925): Declaró el estado de guerra en todo el territorio, sustituyó a todos los gobernadores civiles por militares, que asumieron todo el poder en las provincias, y cambió a la mayor parte de los altos cargos de la Administración por mandos militares. Decretó la suspensión de las garantías constitucionales, disolvió el Congreso y la parte electiva del Senado y estableció una férrea censura de prensa. Hasta el mes de diciembre, el dictador contó, pese a la dureza de las decisiones tomadas, con bastante respaldo popular. El regionalismo fue otro de los problemas que tuvo que afrontar el nuevo régimen reprimiendo las expresiones nacionalistas. El gran éxito del Directorio Militar fue terminar con la guerra de Marruecos tras el desembarco que tuvo lugar en la bahía de Alhucemas. A mediados de 1926 Adb-el-Krim se entregó a los franceses, terminando así la guerra. El Directorio Civil (1925-1930): La Dictadura no encontró una base política para su continuidad y solamente la prosperidad económica explica su supervivencia. Las inversiones en obras públicas, carreteras y obras hidráulicas, son muestra de esa política, pero a costa del crecimiento de la deuda pública. También dentro del Ejército creció el descontento. En otoño de 1929 se desencadenó el desplome financiero internacional. A las manifestaciones estudiantiles se sumó una oleada de huelgas obreras, industriales y los círculosfinancieros criticaban la política gubernamental. El Dictador presentó su dimisión al Rey, el cual la aceptó. El Gobierno de Berenguer. Se caracterizó por los recortes. Su objetivo era la vuelta al régimen constitucional, como si nada hubiese ocurrido a partir de 1923. Pero ni Berenguer era un hábil político, ni tuvo suficiente apoyo. A lo largo de 1930 la oposición fue creciendo. Los representantes de los principales partidos republicanos firmaron el Pacto de San Sebastián, que tenía como dos puntos básicos: derrocar a Alfonso XIII y convocar unas Cortes constituyentes. Más adelante, los capitanes Fermín Galán y García Hernández se adelantaron y se sublevaron en Jaca. Fácilmente reducidos fueron juzgados y ejecutados. Berenguer presentó su dimisión 1931, siendo sustituido por el almirante Aznar. Éste se limitó a convocar elecciones municipales para el 12 de abril. Las elecciones fueron ganadas en las capitales y grandes ciudades por las listas republicanas. El rey, para evitar un baño de sangre, decide partir al exilio el 14 de abril, día en que se proclama la Segunda República.

LA RESTAURACIÓN (1874-1902)

Alfonso XII y el sistema político de la Restauración (1874 – 1885) : El rey ratifica a Cánovas como presidente de un nuevo gobierno. Este comienza buscando pacificar el país, poniendo fin a la guerra carlista y a la guerra de Cuba, redactando, con carácter moderado, la Constitución de 1876, que reconoce la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, división entre Congreso y Senado y la confesionalidad católica del Estado, permitiendo la libertad de cultos en el ámbito privado. En la constitución diseñada por Cánovas, el rey desempeñaba un papel esencial en la vida política, ya que decidía los cambios de gobierno y posibilitaba el turno pacífico entre el partido conservador de Cánovas y el partido liberal de Sagasta. Para consolidar la alternancia se recurría al fraude electoral. Los partidos se ponían de acuerdo respecto al resultado electoral y a la distribución de los escaños, recurriendo a los caciques para amañar las elecciones mediante la compra de votos y la coacción (Encasillado, caciquismo y pucherazo). La muerte prematura del rey Alfonso XII da inicio de la regencia de María Cristina de Habsburgo. La regencia de María Cristina (1885 - 1902): La regente no tenía experiencia suficiente para tomar el poder. Cánovas y Sagasta acuerdan en el Pacto del Pardo el futuro político del país. Como resultado del acuerdo, Cánovas dimite y proponen a la regente que el turno lo tomen los liberales presididos por Sagasta. El nuevo gobierno liberal impulsó reformas democráticas, como la ley electoral de 1890 que restablecía el sufragio universal masculino. Surguieron grupos de oposición, además de los derrotados carlistas, los grupos republicanos, se sublevaron organizando desde el exilio una conspiración militar que fue rápidamente sofocada. Los grupos anarquistas pudieron actuar en la legalidad, hasta que una minoría violenta, recurrió a atentados, bombas y asesinatos. En 1897, Cánovas del Castillo es asesinado por los anarquistas. Aparecen otros grupos nuevos de oposición como el PSOE (1879) o los partidos regionalistas: catalanes, gallegos o vascos. La Guerra de Cuba y Filipinas: En 1868, los autonomistas se sublevan dando comienzo a la guerra de los 10 años. En 1878, el general Martínez Campos firma la Paz de Zajón, donde indulta a los rebeldes y acuerda cierta autonomía para Cuba. Sin embargo cuando el Gobierno presentó un estatuto de autonomía a las Cortes estas lo rechazaron. Los exiliados cubanos fundaron el PRC en 1895, liderados por José Martí, comenzando ese año una nueva sublevación. La situación de represión en las colonias españolas fue utilizada por los Estados Unidos y su presidente McKinley, para conseguir la cesión de las mismas. España no aceptó las exigencias de EEUU e impulsó una política de apaciguamiento en las colonias, que consistió en destituir al general Weyler de la Capitanía General, declarar una amnistía para los presos políticos y publicar un decreto de autonomía. En 1898, el acorazado Maine se hundió en el puerto de la Habana por una explosión. EEUU culpa a los españoles y declara la guerra. Tras las derrotas española en Cavite, las Lomas de San Juan y Santiago se firma la paz de París de 1898 que certifican la pérdida de todos los territorios en las Antillas y en el Pacífico.

EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874)

Antecedentes: Los últimos años del reinado de Isabel II se caracterizan por la inestabilidad política y económica. La crisis del ferrocarril y un año de malas cosechas, produjeron motines populares. Tras los incidentes de la Noche de San Daniel y la represión de la sublevación del Cuartel de San Gil morirán O´Donnel y Narváez. Unionistas, progresistas y demócratas firman el Pacto de Ostende, comprometiéndose a sustituir a Isabel II, decidiendo en las Cortes una nueva forma de gobierno. La Revolución Gloriosa y el Gobierno provisional (1868 - 1871): 18 de septiembre de 1868, los militares Topete, Prim y Serrano, se pronuncian a favor de un nuevo gobierno que imponga moralidad y una buena administración económica. Con el apoyo ciudadano se inicia la Revolución. El general Serrano derrota al monárquico general Pavía en la batalla de Alcolea e Isabel II es destronada y exiliada. Serrano es nombrado presidente de un gobierno provisional de unionistas, progresistas y demócratas. Al año siguiente se promulga la Constitución de 1869, la primera constitución democrática, que declara la monarquía constitucional, la libertad de cultos y los derechos del ciudadano (reunión, asociación y prensa). Tras aprobarse la Constitución, se forma un nuevo gobierno con el general Prim como presidente. El reinado de Amadeo I (1871 - 1873): 30 de diciembre de 1870, llega a España Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia, que acepta el trono que le ofrece Prim como presidente del Gobierno. Prim es asesinado. Amadeo I, debilitado en su posición por la muerte de Prim y sin apoyo de ninguna facción, observa como el gobierno de integración entre unionistas, progresistas y demócratas, presididos ahora por Serrano, se resquebraja y vuelve la inestabilidad política. Se agravan los problemas: la 2ª guerra carlista, la guerra de Cuba, los republicanos y las luchas obreras. En febrero de 1873, Amadeo I, impotente y harto de la situación, abdica y abandona el país. La primera República (1873 - 1874): 11 de febrero de 1873, las Cortes proclaman la República, que trajo consigo grandes avances sociales: reducción de la jornada laboral, salario mínimo y prohibición del trabajo infantil. Cuatro presidentes se sucedieron en un año: Figueras, Pi Maragall, Salmerón y Castelar, en una lucha entre federalistas y cantonalistas. Estos últimos se sublevaron contra el gobierno republicano central y proclamaron cantones en distintas ciudades y comarcas, siendo la férrea resistencia del Cantón de Cartagena un símbolo de este movimiento. 4 de enero de 1874, el general Pavía da un golpe de Estado que pone fin a la República y disuelve las Cortes. Asume el poder el general Serrano, que centra sus esfuerzos en combatir la 2ª guerra carlista. La dictadura de Serrano fue un paso previo a la restauración de los Borbones. Los conservadores y su líder, Cánovas del Castillo, fortalecieron políticamente la causa alfonsina, con la firma del Manifiesto de Sandhurst, donde Alfonso de Borbón se muestra partidario de la monarquía constitucional. 29 de Diciembre de 1874, el general Martínez Campos se adelanta a Cánovas en su transición política y proclama rey a Alfonso XII mediante un pronunciamiento militar en Sagunto.

EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

El problema sucesorio: En 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática sanción para derogar la Ley Sálica y que su hija pudiese reinar. Don Carlos de Borbón, que se veía como sucesor, no aceptó el derecho de Isabel al trono. La guerra carlista (1833 – 1839): En 1833, Fernando VII muere cuando Isabel II solo tiene tres años y por toda la Península se iniciaron sublevaciones carlistas contra el gobierno de regencia de Mª Cristina, que busca el apoyo de los liberales para defender los intereses de su hija. La guerra tuvo un importante componente religioso y de intereses forales en el País Vasco, Navarra y Cataluña. En 1837, las derrotas carlistas empiezan a ser continuas y Don Carlos huye a Francia. En 1839, la guerra concluye en el Convenio de Vergara, firmado por el líder liberal, Espartero y el carlista, Maroto. Regencia de Mª Cristina (1833 – 1840): Enero de 1834, Mª Cristina pone al frente del gobierno al moderado Martínez de la Rosa, que promulga el Estatuto Real. Ante las limitaciones de este estatuto hubo revueltas populares. Septiembre de 1835, ante el clima de revolución, Mª Cristina pone en el poder un nuevo gobierno progresista, con Juan Mendizábal al frente. Este resuelve el problema económico, agravado por la guerra, desamortizando los bienes de la Iglesia y vendiéndolos en pública subasta a los burgueses. Agosto de 1836, se produce la sublevación de sargentos en La Granja, que imponen a la regente un cambio de dirección política. Se elabora la Constitución de 1837, que admite la soberanía nacional y contempla compartir funciones entre el rey y las Cortes, que ahora se dividen en Congreso de los Diputados y Senado. La Regencia de Espartero (1840 – 1843): En 1840, Espartero desplazó del poder a Mª Cristina gracias al prestigio de su victoria frente a los carlistas. Espartero respaldó a los progresistas, pero sus procedimientos autoritarios le provocaron la enemistad de muchos de sus partidarios. Diciembre de 1842, Espartero bombardeó Barcelona como respuesta a la sublevación popular de los obreros de la industria textil ante su política comercial liberal. Esto supuso el comienzo de su final. En 1843, frente al pronunciamiento del general Narváez, líder moderado, Espartero abandonó el país. Reinado efectivo de Isabel II (1843 - 1868): Noviembre de 1843, Isabel II fue proclamada reina como única solución al vacío de poder creado por el desplazamiento de Espartero. Década moderada (1844 - 1854): Narváez y los moderados, ganan las elecciones y elaboran la Constitución de 1845, que plantea el carácter compartido del poder entre la Nación y el rey. Se mantienen el Congreso y el Senado. proclaman la confesionalidad del estado y recortan la libertad de expresión, reunión y prensa. En 1844 se creaba la Guardia Civil. Bienio progresista (1854 - 1856): En 1854, el descontento popular culmina en el pronunciamiento del general O´Donnell en la “Vicalvarada” de los progresistas y se publica el Manifiesto de Manzanares. Formará Gobierno el general Espartero. En 1855 se reanuda el proceso desamortizador de los bienes de la Iglesia y se aprueba la ley de ferrocarriles. El Gobierno de la Unión Liberal (1856 - 1868): Julio de 1856, nuevo pronunciamiento del general O´Donnell que desplaza a Espartero y trae de vuelta a Narváez y a los moderados, que reponen la Constitución de 1845 y paralizan la desamortización. Junio de 1858, O`Donnell recupera el poder y crea un la Unión Liberal. Su gobierno mantuvo una considerable estabilidad política y crecimiento. Se desarrollo una política exterior de prestigio como las intervenciones en Indochina, Méjico o las Guerras de Marruecos y el Pacífico. Durante los últimos años del reinado de Isabel II, se produjo una crisis internacional financiera y nacional, ferrocarriles. Tras los incidentes de la Noche de San Daniel y la represión de la sublevación del Cuartel de San Gil morirán O´Donnel y Narváez. Toda la oposición firmará el Pacto de Ostende que terminará con la Revolución Gloriosa de Cádiz y el exilio de la reina Isabel II.

EL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)

El regreso del rey: En diciembre de 1813, con la guerra prácticamente perdida, Napoleón firma en el Tratado de Valençay donde reconoce a Fernando VII como rey de España. En 1814, Fernando VII volvió a España en medio del júbilo popular. Lejos de jurar la Constitución, siguió el consejo de los diputados absolutistas que mediante el Manifiesto de los Persas reclamaron al rey la vuelta al Antiguo Régimen. El sexenio absolutista (1814 - 1820): Mediante el decreto de Valencia de mayo de 1814, Fernando VII decretó la disolución de las Cortes, la derogación de la Constitución y la detención de los diputados liberales. Los estamentos recuperaron sus privilegios y toda la obra de Cádiz quedó anulada. Los afrancesados y los liberales fueron perseguidos y tuvieron que exiliarse. Las instituciones ineficaces del Antiguo Régimen de Fernando VII, no pudieron hacer frente a la grave crisis económica, motivada por la devastación de seis años de guerra y el proceso bélico independentista de las colonias americanas. El malestar popular fue en aumento, también en el ejército, donde los militares jóvenes aspiraban acabar con el régimen estamental. El trienio liberal (1820 - 1823): En enero de 1820, triunfa el pronunciamiento del comandante Rafael de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla). Proclamó de nuevo la Constitución de 1812 y meses más tarde Fernando VII se ve obligado a jurar la Constitución y decretar la amnistía para los liberales encarcelados. Entre los liberales surgieron dos facciones. Los moderados, que pretendían aplicar la constitución de 1812 concediéndole más poder al monarca y los exaltados, que aspiraban a una aplicación estricta de la Constitución de Cádiz. Fernando VII hizo todo lo posible por obstaculizar el régimen liberal. En abril de 1823, consiguió al fin el apoyo de las potencias absolutistas (Santa Alianza), que enviaron al ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis, que invadió España y lo restauró como monarca absoluto. La década ominosa (1823 - 1833): Fernando VII, ayudado por las tropas francesas que se quedaron en España, emprendió una dura represión contra los liberales, que desde el exilio alentaron varios pronunciamientos fallidos. Dado el fracaso económico del sexenio absolutista se adoptaron medidas de carácter técnico para mejorar la Administración del Estado. Se creó el Consejo de Ministros y el Ministerio de Fomento. Se elaboraron por primera vez los Presupuestos generales del Estado y se liberaliza la economía. Durante esta década se desarrollan dos facciones. Los realistas moderados, partidarios de las reformas liberarles que benefician a la economía y los ultra realistas que juzgan demasiado blanda la actitud de Fernando VII y conspiran contra él a favor de su hermano don Carlos. Se planteó la cuestión sucesoria. Los primeros apoyaron a la futura Isabel II, princesa de Asturias tras publicarse la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica. Los segundos apoyaron la sucesión de don Carlos (carlistas). A la muerte del Rey en 1833 estalló una guerra civil, la Primera Guerra Carlista. La independencia de las colonias americanas La burguesía criolla, influenciada por las ideas ilustradas de Estados Unidos y Francia, manifestó su deseo de un cambio en el sistema colonial. Destacan los líderes independentistas Simón Bolivar y San Martín. La llegada del trienio Liberal hizo que Méjico se independizase en 1821. Con el absolutismo de Fernando VII, especialmente en la Década Ominosa, los criollos abandonaron la opción autonomista a favor de la independencia. En 1824, el conflicto culminó con la derrota española en la batalla de Ayacucho (Perú).

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y LAS CORTES DE CÁDIZ (1808-1814)

Antecedentes: En octubre de 1807, Carlos IV a través de su primer ministro, Manuel Godoy, firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau, que permitía el paso de tropas francesas por territorio español, para ocupar conjuntamente Portugal. La entrada consentida del ejército napoleónico se fue convirtiendo en una invasión del país. La familia real se retiró a Aranjuez, preparando su huida a América en caso de necesidad. Marzo de 1808, estalló el motín de Aranjuez, que instigado por Fernando VII, provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo. Napoleón aprovecha las desavenencias de la familia real para destronar a los Borbones. Reunió a padre e hijo en la ciudad de Bayona (abdicaciones de Bayona), logra que ambos renuncien a su derecho al trono español y nombra rey de España a su hermano José I. Estallido y fases de la guerra: La traición francesa desembocó en la insurrección popular del Dos de Mayo en Madrid, que fue sofocada brutalmente por las tropas francesas del mariscal Murat, esto produjo un levantamiento en cadena por todo el país que dio lugar a la guerra de la Independencia. Aquella guerra fue un fenómeno complejo. Por una parte fue una guerra internacional entre Francia e Inglaterra en suelo Español. Por otra parte fue una guerra civil entre los que aceptaron a José I y sus reformas liberales (afrancesados) y los que se rebelaron (patriotas). Incluso en el bando patriota unos defendían el sistema tradicional (serviles) y otros la revolución liberal (liberales). Primera fase: El ejército francés fue incapaz de dominar la Península y en julio de 1808 fue derrotado en la batalla de Bailén, que obligó a los franceses a replegarse casi hasta la frontera. Segunda fase: Napoleón interviene personalmente e inicia una gran ofensiva. Tras vencer en Somosierra ocupa Madrid. En 1809 los franceses obtienen las victorias de Talavera y Ocaña, lo que permitió ocupar la inmensa mayoría del País, que dominaron hasta 1812, a excepción de Lisboa y Cádiz. Tercera y última fase: los ejércitos británico, portugués y español, renovaron sus esfuerzos y en julio de 1812 obtuvieron la victoria en la batalla de Arapiles. Tras la derrota francesa en Rusia, el ejército de aliado derrotó a los franceses en 1813 Vitoria y San Marcial. Diciembre de 1813, con la guerra prácticamente perdida, Napoleón firma en el Tratado de Valençay donde reconoce a Fernando VII como rey de España. Cabe señalar como elementos propios de la Guerra de independencia, los asedios a ciudades, como Zaragoza o Gerona y la aparición de la Guerrilla, que dificultaron enormemente las operaciones militares francesas. Las Cortes de Cádiz: En 1808, ante el vacío de poder causado por la ausencia de los reyes, surgieron diferentes Juntas provinciales que asumieron la soberanía y a su vez nombraron una Junta Central Suprema, que ante el avance del ejército francés, se refugió en Cádiz en 1810 donde convocó Cortes antes de disolverse en un Consejo de Regencia. La reunión de Cortes no se hizo por estamentos, sino en una sola cámara de diputados de las distintas provincias, incluidas las colonias americanas. Enseguida se distinguieron dos grupos ideológicos. Los liberales partidarios de las reformas y los absolutistas contrarios a las mismas. En general prevalecieron las ideas liberales y elaboraron la Constitución de 1812 la “Pepa”, donde se reconoció la soberanía nacional y la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Los derechos del ciudadano y el sufragio universal masculino indirecto. Se legisló la abolición de los privilegios estamentales en materias sociales y económicas, excepto en materia de libertad religiosa donde se prohibió el ejercicio de cualquier otra religión que no sea la católica. Estas reformas adoptadas en las cortes de Cádiz apenas llegaron a aplicarse.

Carlos IV (1788 -1808):

Pretendió llevar una política reformadora a nivel interno y pacífica en política exterior. Al principio tuvo el mismo gobierno que su padre pero al poco nombró a Manuel de Godoy, un Guardia de Corps, como valido. Tras una Guerra con Francia (Pirineos) se volvió a la tradicional alianza con este país. En ese marco y tras la firma de varios acuerdos se decidió la invasión de Portugal por parte de España. El mismo Godoy al frente de las tropas invadió el país vecino venciendo en la Guarra de las naranjas en 1801. Sin embargo, en 1805 en Trafalgar una flota combinada hispano-francesa fue derrotada por los británicos. Este nueva derrota hizo que la oposición hacia Godoy fuese cada vez más organizada en torno al heredero y príncipe de Asturias Fernando, el cual intentó la destitución política del valido, primero en la conjura del Escorial, que resultó un fracaso y finalmente en el Motín de Aranjuez de 1808, cuando las tropas francesas ya están presentes en España.

Carlos III (1759-1788)

Es modelo del despotismo ilustrado “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Se aplicó por parte de un reducido número de políticos un programa de modernización: repoblación de territorios, mejora de las comunicaciones, cambios en el sistema universitario, mejoras higiénicas, reforma de la agricultura, liberalización del comercio interior y con América, etc. Los cambios tuvieron una repercusión especial en Madrid. Se acometieron obras como la Puerta de Alcalá, el eje Cibeles-Neptuno o el futuro Museo del Prado. Intentó poner en práctica el Catastro de Ensenada pero la multitud de recursos y la fuerte oposición obligaron a abandonar la reforma fiscal. La Hacienda pública seguía siendo deficitaria y para aumentar los ingresos se recurrió a los sistemas tradicionales. Se crearon nuevos monopolios y Compañías privilegiadas, se recurrió a los estancos, apareció la Lotería y se procedió a la emisión de deuda pública. Sin embargo, las reformas propuestas contaron con la oposición de sectores privilegiados y del pueblo (Motín de Esquilache 1766). Política exterior: Carlos III volvió a la alianza con Francia y firmó el Tercer Pacto de Familia y a la participación de España en la guerra de los Siete Años. Con victoria británica. De nuevo en América, España junto a Francia apoyó a los rebeldes norteamericanos contra Inglaterra. Con victoria española.

Felipe V (1700-1746) y Fernando VI (1746-1759):

Felipe V (1700-1746): La llegada de la nueva dinastía borbónica propició importantes cambios en la estructura del Estado. Decretos de Nueva Planta: Abolición de los fueros e instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón. Los Borbones también reformaron la administración central consolidando el establecimiento de una plena monarquía absoluta. Se suprimieron todos los Consejos. Se crearon las Secretarías de Despacho como las de Estado, Guerra, Marina, Hacienda, Justicia e Indias. Hubo intentos no demasiado eficaces de reformar el sistema de Hacienda. La política exterior se dirigió a la recuperación de los territorios italianos. Ante el fracaso de los primeros intentos en solitario se optó por la alianza con Francia. Esta alianza se concretó los Pactos de Familia. Con Fernando VI (1746-1759), el gobierno español adoptó una política exterior de neutralidad, equidistante entre Londres y París. Se siguió un modelo político ilustrado, como el proyecto de Catastro para Castilla del Marques de la Ensenada.

La Guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht.

La Guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht. La Guerra de Sucesión (1701-1713): El ascenso al trono español de Felipe V (Castilla) representaba la hegemonía francesa y la temida unión de España y Francia bajo una misma dinastía. Este peligro llevó a Inglaterra y Holanda a apoyar al candidato austriaco el archiduque Carlos (Aragón). El conflicto tenía una doble perspectiva: A nivel internacional la casa de borbón sufrió severas derrotas lo que hizo que España perdiese sus posesiones europeas. Por otra parte, a nivel nacional Castilla apoyó a Felipe y Aragón a Carlos, con lo que se puede hablar de una “guerra civil” siendo derrotada la Corona de Argón. La guerra terminó con el triunfo de Felipe V. El Tratado de Utrecht de 1713 estipulaba lo siguiente: Felipe V era reconocido por las potencias europeas como Rey de España pero renunciaba a cualquier posible derecho a la corona francesa, los Países Bajos españoles y los territorios italianos pasaron a Austria, por su parte Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y beneficios económicos como el navío de permiso y el asiento de negros en América.

Carlos II (1665-1700):

El reinado del último de los Austrias constituyó el momento más crítico del Imperio. Se unieron la propia incapacidad del rey, la corrupción de sus validos, la grave crisis económica y la pérdida del peso político de España en la escena internacional. Destaca la figura de Don Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, quien fue valido de su hermano y virrey de diversos territorios. Sin embargo la politica interior se caracteriza por la ruina económica y una crisis interna. Además, la monarquía fue incapaz de frenar al expansionismo francés y España fue derrotada varias veces. El rey murió sin descendencia, dando lugar a un grave conflicto sucesorio entre los partidarios del candidato francés (Felipe de Borbón) o del candidato austriaco (Carlos). El triunfo francés significó el fin de los Habsburgo en España.

Felipe IV (1621-1665):

España volvió a involucrarse en los conflictos europeos. Las causas de este cambio hay que buscarla en el estallido de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). El conde-duque de Olivares, valido del rey, era decidido partidario de la guerra con la que pretendía mantener la hegemonía de los Habsburgo en Europa y frenar el protagonismo de Francia. A pesar de algunas victorias iniciales (Breda, 1625), muy pronto se sucedieron las derrotas (Rocroi, 1643). La Paz de Westfalia (1648) puso fin a la guerra e hizo patenta el declive de la monarquía hispánica. La guerra consumió enormes recursos y empobreció a Castilla. Olivares intentó, a través de una Junta de Reformación que redactó un Gran Memorial, reclutar hombres e impuestos en el resto de territorios hispánicos (Unión de Armas), pero sus exigencias acabaron provocando el levantamiento en 1640 de Cataluña y Portugal. En Cataluña la revuelta fue sofocada pero Portugal acabó separándose de la Corona española. La paz se firmó definitivamente con Francia en 1659 (Paz de los Pirineos), pero significó el inicio del ocaso de la hegemonía española en Europa.

Felipe III (1598-1621):

Los validos son personajes, miembros de la aristocracia, en los que el rey depositaba su total confianza. El monarca se desentendía de las labores de gobierno y el valido tomaba las principales decisiones. Dos razones explican su aparición: las labores de gobierno eran cada vez más complejas y los monarcas españoles del siglo XVII, Austrias menores, no destacaron por su espíritu laborioso. Felipe III tuvo un breve y, en general, pacífico reinado. Entregó el gobierno al duque de Lerma, que consiguió mantener la paz en el exterior, primero firmó la paz con Inglaterra en 1604 y después con los Países Bajos la Tregua de los Doce Años (1609), que reconocía la independencia de Holanda. En el interior, el hecho más relevante fue la expulsión de los moriscos, que agravó aún más los problemas agrícolas, especialmente del Levante español, donde una parte importante de la población eran campesinos.

La monarquía hispánica de Felipe II. La unidad ibérica.

Felipe II (1556-1598): En 1556, Carlos V abdicó en su hijo Felipe y le cedió todos sus territorios, excepto las posesiones austriacas y el título imperial, que entregó a su hermano Fernando. Designó Madrid capital e hizo construir el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Política interior: En la península, impuso el espíritu de la Contrarreforma y su lucha contra el protestantismo. Se impulsó la actuación de la Inquisición, la persecución de los moriscos granadinos, desencadenó la sublevación que fue sofocada. Otro de los problemas internos del reinado fue la figura de su secretario Antonio Pérez, quien finalmente fue destituido y acusado de corrupción. Política exterior: Italia: Continuó la guerra contra los franceses a los que derrotó definitivamente en la batalla de San Quintín en 1557. Para frenar la expansión musulmana por el Mediterráneo, organizó una gran flota (Santa Liga) que se enfrentó a los turcos, a los que derrotó en la batalla de Lepanto (1571). Contra Inglaterra, que daba apoyo a los protestantes y atacaba a la flota española que comerciaba con América, envió una enorme flota, la Gran Armada en 1588, que no consiguió desembarcar en las costas inglesas. El mayor problema de su reinado fue la rebelión de Flandes, ocasionada por el descontento a causa de los fuertes impuestos, y por el conflicto religioso debido a la extensión del calvinismo en aquellas tierras. El malestar provocó un fuerte sentimiento nacionalista que acabó en una sublevación dirigida por Guillermo de Orange. La presencia de los tercios españoles no consiguió acabar con el problema y, al final, los Países Bajos, se dividieron en dos zonas: el Norte protestante (Holanda) y el Sur católico. Uno de sus mayores triunfos fue conseguir la unidad ibérica con la anexión de Portugal y sus dominios, al hacer valer sus derechos sucesorios en 1581 en las Cortes de Tomar.

El Imperio de Carlos V. Conflictos internos: Comunidades y Germanías.

Carlos V (1516-1556): Política Exterior: El Imperio: El conflicto de mayor trascendencia fue el causado por el apoyo de parte de los príncipes alemanes a las posiciones de Lutero (protestantismo) y su enfrentamiento a la autoridad política del emperador. Carlos V mantuvo, en principio, una actitud conciliadora, pero el acuerdo con los príncipes alemanes fue imposible convocando varias Dietas. Incluso se abrió un concilio en Trento en 1545. Sin embargo ello no impidió una serie de largas guerras de religión. A pesar de lo éxitos iniciales (Mülhberg, 1547) el emperador tuvo que aceptar finalmente, en la Paz de Augsburgo en 1555, la igualdad del catolicismo y el protestantismo y la libertad religiosa de los Estados Alemanes. Italia: se enfrentó a la Francia de Francisco I, con el que sostuvo varias guerras por el control del ducado de Milán. Francisco I fue vencido y capturado en la batalla de Pavía (1525) Los resultados de estas guerras fueron victoriosas para Carlos V. Por otro lado, mantuvo una serie de guerras contra los turcos, que amenazaban la zona del Danubio y el Mediterráneo. Para impedir su expansión, Carlos I decidió ocupar Túnez en 1535, aunque al final la situación quedó en tablas. Política interior: La revuelta de las Comunidades surgió en varias ciudades de Castilla (Toledo, Segovia, Ávila y Burgos) como protesta de los hidalgos, artesanos y comerciantes por la política económica y la falta de respeto a las leyes del reino. El ejército comunero fue derrotado por las tropas imperiales en Villalar en 1521. Las Germanías estallaron en Valencia y Mallorca. Apelaron al rey para que los defendiese, pero Carlos I se alió con la nobleza derrotando a los sublevados.

El descubrimiento de América

El descubrimiento de América: Cristóbal Colón, de origen genovés, pensaba que podía llegar a Asia, la tierra de las especias, navegando hacia el Oeste, a través del Atlántico, sin tener que bordear África. Probablemente conocedor de un pre-descubrimiento de tierras no muy lejanas. Presentó su proyecto al rey de Portugal pero fue rechazado. Por ello intentó varias veces que los Reyes Católicos financiasen, hasta que finalmente fueron firmadas las Capitulaciones de Santa Fe (1492). La primera expedición de Colón salió del puerto de Palos de la Frontera y estaba formada por una nao y dos carabelas: la Pinta, la Niña y la Santa María avistando tierra el 12 de octubre de 1492. Portugal también aspiraba al control de los mares y las tierras exploradas por sus marineros, para evitar conflictos, se firmó el Tratado de Tordesillas (1494). El éxito del primer viaje permitió preparar rápidamente nuevas expediciones, en total Colón realizó cuatro viajes a las Indias. Cuando Colón murió en Valladolid, seguía convencido de que las tierras a las que había llegado pertenecían al continente asiático.