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Hugo Boss NO diseñó los uniformes de las SS


Existe una leyenda urbana que asegura que los uniformes nazis, especialmente los negros de las SS y los pardos de las SA fueron diseñados por Hugo Boss. Lamento tener que desmentirlo, no los diseñó, lo que verdaderamente hizo fue producirlos, pero reitero que el diseño no fue suyo. Veamos.

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Hugo Boss era un modesto sastre en la Alemania de los años veinte que había abierto una pequeña tienda en Metzingen (1924), al sur de Stuttgart, contaba con 46 años cuando se afilió al partido nazi en 1931 con el carnet número 508.889. Comenzó a suministrar uniformes en 1928 o 1929, casi con toda probabilidad. Documentalmente solo consta desde 1934, cuando se convirtió en un Reichszeugmeisterei con licencia (oficial) de proveedores de uniformes a la Sturmabteilung, las SS, la Juventud Hitleriana, el Cuerpo de Motoristas Nacional-socialistas y a otras organizaciones del partido.

Además de la suya más de 15.000 otras empresas textiles alemanes suministraron uniformes a las tropas alemanas durante la Segunda Guerra mundial, lo cual rebaja además esa leyenda sobre la exclusividad de sus uniformes.

Lo cierto es que si que comenzó pronto a confeccionar uniformes para el partido, del que si que fue un firme defensor hasta la derrota de 1945.

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«Uniformes de las SS, las SA y las HJ. Ropa de trabajo, de deporte y de lluvia. La hacemos nosotros mismos, con calidad buena y reconocida y a buenos precios. Boss. Ropa mecánica y de trabajo, en Metzingen. Firma homologada por las SA y las SS. Uniformes con la licencia del Reich»

No es cierto que los uniformes los diseñase él. Los artífices de tan emblemáticos uniformes fueron Karl Diebitsch, un miembro de las SS, afiliado al partido desde 1920 y miembro del Reichsverband Bildenden Künstler Deutschlands(Asociación nacional alemana de artistas visuales), y el diseñador gráfico Walter Heck (1) Lo hicieron en 1932. Se eligió el negro por el el color habitual en la Guardia de los reyes prusianos, dejando la camisa parda como guiño a las SA, descabezadas en la Noche de los Cuchillos largos. En 1933 se introdujeron las famosas SS con forma de rayo en el uniforme. Y en todo este proceso Hugo Boss no participó en momento alguno.

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Lo cierto es que Boss decidió en 1935 dejar la confección de prendas civiles para centrarse en exclusiva en los uniformes de la Wehrmacht y las SS y SA. Aumentaron los pedidos y hasta compró una fábrica textil. Tampoco llegó a ser el segundo conglomerado textil de Alemania en 1945. Le feu muy bien económicamente durante la guerra y llegó a utilizar unos 150 trabajadores "esclavos" durante la misma, sobre todo costureras polacas, aunque también franceses, belgas y de otras naciones. Prácticamente ni una sola de las empresas alemanas de esos años no utilizó en su plantilla trabajadores forzados o prisioneros de guerra.

Luego lamentando desmitificar uno de los tantos bulos y paparruchar que circulan por la red, aunque en este caso exista cierta cercanía entre el "diseñó" y "confeccionó", la realidad es que el diseño de los uniformes correspondió a dos anónimos miembros del partido en 1932-1933 de nombres Karl Diebitsch y Walter Heck

(1) McNab, Chris (2013). Hitler's Elite: The SS 1939–45, Osprey , p 90.

Guentes online:
https://en.wikipedia.org/wiki/Karl_Diebitsch
https://es.wikipedia.org/wiki/Uniforme_de_las_SS
https://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_Boss_AG
http://www.abc.es/20121005/archivo/abci ... 41610.html
https://www.archerphoto.eu/esmentira/hu ... mes-nazis/

Visita de Mussolini y Hitler al aeropuerto de Uman 1941

Visita histórica de Benito Mussolini y Adolf Hitler al aeropuerto de Uman (Ucrania 1941)

El 28 de agosto de 1941 en el aeropuerto de Uman aterrizó un avión alemán Focke-Wulf Fw 200 Condor en el que viajaban los dos dictadores de Europa: Adolf Hitler y Benito Mussolini.

Durante el vuelo a Uman Adolf Hitler y Benito Mussolini estuvieron acompañados por Joachim von Ribbentrop (Ministro de Asuntos Exteriores alemán), Heinrich Himmler (Jefe de Schutzstaffel), Wilhelm Keitel (Mariscal de campo), Martin Bormann (Secretario de Hitler), Filshppo Anfuzo (Embajador italiano en Berlín) y Vittorio Mussolini (hijo de Benito Mussolini).

En el aeropuerto de Uman, Adolf Hitler y Benito Mussolini fueron recibidos por las tropas alemanas. Después de un informe general del mariscal de campo Gerd von Rundstedt sobre la situación en el frente y la lucha cerca de Uman, desayunaron y se dirigieron a saludar a las divisiones italianas.

En el lugar del desfile, las tropas alemanas estaban completamente preparadas de acuerdo con la orden, pero los italianos no pudieron llegar. Sus camiones estaban atrapados en lodo ucraniano después de una fuerte lluvia. Así que Adolf Hitler desde el balcón del antiguo hotel "Regina" dio a las tropas alemanas un pequeño discurso.

Posteriormente, Adolf Hitler y Benito Mussolini se dirigieron en coche al encuentro de las tropas italianas. La reunión tuvo lugar cerca de la aldea de Lehedzyno, donde los dictadores vieron una imagen terrible de los soldados exhaustos italianos. Como una ceremonia de bienvenida frustrada, Adolf Hitler y Benito Mussolini volvieron sin demora a Polonia desde el aeropuerto de Uman.

Texto traducido de: https://ukraine-kiev-tour.com/2016/uman ... rport.html

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Tropas esperando en el aeropuerto la llegada de Hitler y Mussolini

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Oficiales y generales

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Mussolini descendiendo del "Condor"

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Hitler descendiendo del "Condor"

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Los dos líderes dirigiéndose a las instalaciones del aeropuerto. Entre ellos se puede ver a Goering

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Inspeccionando unos mapas del frente

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Ambos dictadores en el coche que les transportó al encuentro de las tropas italianas

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Columna de coches de las autoridades italo-germanas

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En esta imagen se puede apreciar las condiciones de la pista

Fuente: http://www.televignole.it/foto-storie-guerra-49/

Chiang, Stalin y la reacción china ante la operación Barbarroja



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Cómo bueno occidental me he quedado absolutamente sorprendido de esta imagen. A la izquierda se puede ver al general Chiang Kai Shek, a su lado el presidente de los Estados Unidos Roosevelt y, mi buen apreciado y querido amigo, el primer ministro británico Sir Winston Churchill.

Y por qué digo que me quedo sorprendido, pues porque como buen occidental siempre había pensado que las reuniones eran entre Stalin, Roosevelt y Churchill y es la primera vez que veo una imagen donde el general Chiang aparece junto a sus homólogos occidentales.

No es curioso ni una sorpresa que tradicionalmente en la historiografía occidental al general Chiang haya sido minusvalorado por ser el hombre que perdió el gran imperio chino a manos de su rival Mao.

Sin embargo últimamente hay cada vez más estudios que tratan de rescatar la figura del general Chiang y de alguna manera también explicar porque un país como China fue considerado una de las cinco grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

En este breve artículo y siguiendo a Peter Harmsen voy a intentar explicar algo bastante insólito para el mundo occidental que fueron las apreciaciones del general Chiang al respecto de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941 es decir la operación Barbarroja.
Según un norteamericano, Owen Lattimore (Escritor, profesor universitario y asesor de Chiang a petición del presidente Roosevelt): "En ocasiones la "clarividencia" de Chiang era muy superior a la de sus homólogos Roosevelt o Churchill" Por otra parte su "clarividencia" en asuntos militares puede ser entendida gracias a su formación militar. Chiang estudió en Japón entre 1907 y 1909 en la prestigiosa Academia Militar imperial (陸軍士官学校? Rikugun Shikan Gakkō) y sirvió en el Ejército japones entre 1909 y 1911, fecha en que regresó a China.

En la imagen el joven Chiang en 1907:
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En el artículo que sigo para este hilo el profesor Harmsen presenta como Chiang advirtió con unos días de antelación la invasión alemana de la URSS. Lo que a la larga supondría un beneficio para China en su guerra contra Japón.

Los Gobiernos alemán y chino mantuvieron buenas relaciones diplomáticas y un acuerdo de cooperación militar entre 1926 y 1941. El acuerdo no se rompió ni con la llegada de Hitler al poder, el inicio de la segunda guerra Chino-japonesa, ni con la invasión de Polonia.

Según Harmsen China tenía información precisa y anticipada sobre los planes alemanes de invasión de la Unión Soviética. En la primavera de 1941, el general Zhang Chong, jefe de inteligencia china, advirtió a Vasilii Chuikov, asesor soviético del Ejército chino, que se esperaba un ataque alemán contra la URSS en junio de ese año, o en julio a más tardar. A medida que se acercaba la fecha de la ofensiva alemana, Chiang se mostraba cada vez más seguro de dicha apreciación. Así, cuando se le informó de la conclusión del Tratado de No Agresión germano-turco del 18 de junio de 1941, interpretó correctamente lo que estaba haciendo Alemania. "Pasarán unos días antes de que Alemania ataque la Unión Soviética", escribió en su diario al día siguiente.
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En la imagen un carro de comabte japonés modelo 95 Ha-GO capturado por los soviéticos tras los combates de Nomonhan en 1939.

Cuando finalmente los alemanes desencadenaron Barbarroja, la reacción inmediata de Chiang fue de una renovada esperanza para el futuro. El 24 de junio de 1941 escribió en su diario "Japón ya no puede concentrarse en derrotar a China, ni tampoco puede suponer que al vencer a China alcanzará su objetivo de dominar el este de Asia". Posteriormente añadió: "Las fuerzas combinadas de Estados Unidos, Gran Bretaña Y la Unión Soviética ahora contienen a Japón [...] Esto significa que China ya está a medio camino de conjurar su principal peligro como nación'.

Las distintas fuentes primarias estudiadas por Harmsen sugieren que Chiang no consideró seriamente que se produciría un ataque japonés contra la Unión Soviética. Según explica Lattimore en sus escritos (uno de sus asesores estadounidenses), el líder chino:
 
[...] estaba convencido, incluso en la primera semana de la invasión nazi de la Unión Soviética, de que como los soviéticos finalmente derrotarían a los alemanes, los japoneses no cumplirían el eje Berlín-Tokio y no atacarían Siberia desde el este para ayudar Los alemanes en el oeste.
 
Chiang tenía razón. Sólo una minoría de las altas esferas militares en Japón apoyaron la idea de ayudar al aliado alemán atacando a la Unión Soviética desde el este. Estos eran algunos de los generales de más alto rango, sin embargo, tras la dolorosa derrota que les infligió un todavía desconocido Zhukoz en las planicies mongolas de Nomonhan en 1939, el Alto Estado Mayor Imperial había desechado casi por completo cualquier operación militar contra la URSS. Dolió no solamente la derrota contra los soviéticos, sino también que es ese periodo los alemanes legos de ayudar a sus teóricos aliados japoneses firmasen el pacto germano-soviético de agosto de 1939. Chiang tenía una ventaja como pocos de los otros líderes aliados tenían en la Segunda Guerra Mundial. Ya que entendía a la perfección a sus principales adversarios, no solamente por hablar perfectamente japonés como por haber estudiado en las academias militares japoneses y haber sido oficial del ejército imperial durante dos años.
Cuando se produjo la derrota de Nomonhan se impuso en el Alto Estado mayor imperial las tesis de la marina. Viendo un mapa del sudeste asiático se entiende la necesidad de guerra con los USA. Filipinas podría cortar las comunicaciones de la flota imperial tanto en el mar de China como en el Pacífico.
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Aunque las fuentes sugieren que Chiang consideraba improbable un ataque japonés a la Unión Soviética, no dicen lo que pensaba de la probabilidad de un ataque soviético contra Japón, pero debería haber sabido que probablemente no iba a suceder. Después de todo, los distintos intentos previos de arrastrar a la Unión Soviética a la guerra habían fracasado, incluso en circunstancias que eran mucho más ventajosas para el lado soviético.

Durante el otoño y el invierno de 1937, China había intentado repetidamente llevar a la Unión Soviética a la guerra contra Japón, pero esto había sido rechazad una y otra vez por los soviéticos. Stalin había argumentado que la intervención sería contraproducente al prever que ella aglutinaría a la sociedad japonesa detrás del esfuerzo bélico y pondría a los ojos de la comunidad internacional a la URSS como agresores. De hecho, en 1937 la Unión Soviética se alegró que Japón se involucrase en una dudosa guerra contra China al c entender que ello debilitaba el peligro que Japón planteaba a su frontera oriental.

Aunque Chiang debió considerar improbable una guerra soviético-japonesa en 1941, emprendió acciones que los historiadores posteriores interpretaron como destinadas a atraer a Stalin a la misma.

Su gobierno, ubicado en la capital de Chongqing, en el interior de China, decidió el 2 de julio cortar los lazos con Alemania e Italia. Esto ha sido interpretado por los historiadores como un intento de reajustar rápidamente los vínculos con la Unión Soviética, más que una represalia por la decisión de Berlín y Roma de establecer relaciones formales con el régimen rival pro japonese de Nanjing, liderado por el general Wang Jingwei .

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La importancia de este movimiento diplomático probablemente ha sido algo exagerado en la bibliografía hasta ahora. Finlandia y Dinamarca son los únicos dos otros casos en 1941 de países que abrieron vínculos formales con el régimen de Nanjing a pesar de los lazos existentes con el gobierno de Chongqing. En ambos casos nórdicos, Chiang reaccionó cortando lazos diplomáticos. 
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Soldados chinos combatiendo en Shangai

Además, las implicaciones reales de cortar los lazos con los aliados europeos de Japón eran limitadas. En la década de 1930, Alemania había sido la principal fuente de armas extranjeras de China, y los asesores alemanes habían participado profundamente en los intentos de modernizar el ejército chino. Como Alemania había cambiado paulatinamente sus simpatías a favor del Japón, la utilidad de mantener vínculos formales con Berlín había disminuido radicalmente, y en el verano de 1941, no quedaba ninguna ventaja en la asociación en lo que respecta a China.
 
Al mismo tiempo, el reconocimiento alemán del régimen rival en Nanjing era un desafío existencial directo a Chiang. El gobierno respaldado por los japoneses en Nanjing fue establecido como el gobierno legítimo de toda China, y sus líderes se describieron a sí mismos como los legítimos herederos de la revolución nacionalista que había inaugurado una república moderna. Era imposible que el régimen de Chiang permitiera a Alemania mantener vínculos con ambas chinas. Romper las relaciones diplomáticas tenía poco que ver con hacer feliz a la Unión Soviética, y todo con el mantenimiento de la legitimidad.

Después de los inútiles llamamientos a la participación soviética en la guerra contra Japón en 1941, la cuestión se puso en segundo plano hasta el otoño de 1943, cuando parecía más segura la victoria soviética sobre Alemania. Aparentemente los llamamientos a la Unión Soviética parecían ser un fracaso diplomático. Sin embargo, si se puede especular un poco, Chiang puede no haber estado apuntando sólo para una ganancia a corto plazo, sino también para un compromiso soviético a más largo plazo.

Así que la pregunta es: si apelar a Stalin no funcionó a corto plazo, ¿funcionó a largo plazo? Mientras que la lucha en Shanghai en 1937 pudo haber sido eficaz con partes del establishment político en los Estados Unidos, la presión que Chiang ejerció sobre la Unión Soviética para entrar en la guerra contra Japón no hizo ninguna mella visible en los soviéticos. Cuando la Unión Soviética atacó finalmente en agosto de 1945, el Kremlin estaba motivado por un interés propio, no por el efecto acumulado de la retórica de Chiang en los años anteriores.
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También nos podemos preguntar si era una política acertada seguir bombardeando a Stalin con peticiones de intervención en la guerra. Algunos historiadores chinos tienden a pensar que los continuos llamamientos de Chiang a la Unión Soviética para ir a la guerra con Japón mostraron poca apreciación de la desesperada lucha soviética con su enemigo alemán y que causó el deterioro de los lazos entre Chongqing y Moscú.
 
Sin embargo, para completar el cuadro, el fracaso también debe medirse comparado con el coste humano y material producido. Además, específicamente en este caso, el costo pagado por Chiang en el verano de 1941 era limitado. Sus gastos fueron en forma de apoyo retórico, una buena cantidad de información errónea y una medida concreta: el fin de los lazos diplomáticos formales con Alemania. Parece que la táctica de Chiang era sacar el máximo provecho de la nueva situación, a un costo mínimo.
 
¿Cómo salió Chiang de esta situación? Vemos que el líder que tenía una idea clara de hacia dónde se dirigía la situación estratégica, más clara que la mayoría de sus compatriotas o aliados en otros países. Desde el momento en que Barbarroja se desató, comprendió que el resultado sería la derrota alemana, y también predijo correctamente que Japón seguiría siendo pasivo en lugar de lanzar un asalto a través de las fronteras orientales de la Unión Soviética.
 
Si tenía un defecto, era un fracaso al ver los costos colaterales de una diplomacia demasiado insistente. Al instar repetidamente a los rusos a que intervinieran contra Japón, incluso en un momento en que estaban luchando por sus vidas, se encontró con que era percibido como egoísta e insensible. Es un cuadro mixto. Tal vez debería ser descrito como un líder con alto coeficiente de inteligencia, pero de con poca empatía.

Fuente:
https://www.swwresearch.com/single-post ... Barbarossa

El autor del texto aquí traducido y parcialmente ampliado es:
Peter Harmsen is the author of New York Times bestseller Shanghai 1937: Stalingrad on the Yangtze and Nanjing 1937: Battle for a Doomed City. He studied history at National Taiwan University and has been a foreign correspondent in East Asia for two decades. He has focused mainly on the Chinese-speaking countries but has reported from nearly every corner of the region, including Mongolia and North Korea. His first book, Shanghai 1937, has been translated into Chinese and Romanian.

ROGRAMA TV Tiempos Modernos: Hitler y Mussolini, cuando no eran amigos

Conversando con Fernando Paz en su programa Tiempos Modernos las relaciones de Mussolini y Hitler.

Como siempre, espero que os guste. Un saludo.

Aunque el devenir de la historia nos los ha presentado como inevitables socios Hitler y Mussolini, la verdad es que dicha asociación no se produjo hasta poco antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial, que llegó a ser muy estrecha. Hasta que eso llegó y durante numerosos años la relación entre Hitler y Mussolini fue distante e inamistosa, sobretodo por parte del italiano. El cambio que se produjo a continuación marcaría la historia del mundo.

El piloto aliado que derribó 7 aviones alemanes, 1 italiano, 1 japonés ... y !1 americano¡


Durante la Segunda Guerra Mundial , un piloto de combate estadounidense entró en combate en los cielos de los tres territorios del Eje. Al final de la guerra, había derribado aviones italianos, alemanes, japoneses y ... ah, y ¡un americano!

El teniente Louis Edward Curdes, nacido en Fort Wayne (Indiana) - a lo mejor el nombre del lugar de nacimiento influyó - Es uno de los tres pilotos aliados que fueron capaces de derribar aviones de las tres potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón)

Su primer derribo se produjo el 29 de abril de 1943 en Túnez, un Me-109, a la altura de cabo Bon. Un caza alemán. El 24 de junio derribó un Macchi C.202 italiano en el golfo de Aranci (Cerdeña). 

Trasladado al frente del Pacífico derribo un Mitsubishi Ki-46-II el 7 de febrero de 1945.


El 10 de febrero de 1945 su escuadrón fue destinado a Filipinas. Allí atacaron un pequeño aeródromo japones y uno de sus compañeros fue derribado.

Al poco tiempo apareció un C.47 Skytrain americano de transporte. Pese a llevar las insignias americanas parecía haber sido robado por los japoneses. Curdes se intentó comunicar con el aparato y realizó varias maniobas para contactar con los tripulantes. Al no ver respuesta y dado que el avión se dirigía hacia la base enemiga con intención de tomar tierra lo derribó.

Pero tras un amerizaje forzoso comenzó a salir del interior la tripulación y ¡eran americanos!



El avión se había perdido por el mal tiempo y su radio había dejado de funcionar. Ante la falta de combustible, el piloto se dirigió directamente hacia la pista de aterrizaje, sin saber que era japonesa. Una de las tripulantes del aparato era la enfermera Valorie, la cual terminó casándose con Curdes.

Cargas de Caballería durante la Segunda Guerra Mundial



Los polacos lanzaron en la campaña del 39 exactamente 17 cargas de caballería, una de ellas contra los soviéticos. Los alemanes realizaron dos. 

En 1942 se produjeron las últimas grandes cargas de caballería. Una en la URSS la realizaron jinetes italianos y otra en Filipinas americanos contra tropas niponas. Por ejemplo: el 24 de agosto de 1942 entre 600 y 700 jinetes italianos del regimiento Savoia cargaron en Isbushenskij contra unos 2.000 soviéticos consiguiendo atacarles por un flanco y por su retaguardia. Los soviéticos tuvieron que retirarse en completo desorden. Los italianos cargaron con sus sables desenvainados, aunque también usaron granadas.

El 1 de marzo de 1945 1ª Warszawska Samodzielna Brygada Kawalerii. En Pomerania, encuadrados en las tropas soviéticas. La caballería polaca cargó contra las posiciones alemanas en el pueblo Borujsko (Schönfeld), que formaba parte de la tercera línea de fortificaciones de Pomerania. Se creó un grupo de combate de dos escuadrones (220 hombres) al mando del teniente Zbigniew Starak. los cuales tras duros combates tomaron el pueblo contando 7 muertos y 10 heridos.

Equipo de Francotiradores británicos (Europa Noroccidental, Otoño de 1944)


Para envidia de muchos de sus homólogos, los francotiradores de los batallones británicos de infantería no solo estaban excusados de realizar las tareas más rutinarias, sino que se les permitía utilizar el tipo de traje que quisieran entre los que se destinaban al ejército. 

El francotirador (el que está sentado), que está observando pacientemente desde su escondite, detrás de los agujeros del techo de una casa medio en ruinas, lleva un sobretodo mimético ligero de algodon sobre el uniforme ordinario. Este conjunto, formado por un pulóver holgado con capucha y cuatro bolsillos y unos pantalones amplios, fue muy utilizado como vestimenta para la infantería en los últimos meses de la guerra, pero ya estaba muy bien considerado por los frencotiradores; algunos lo usaban como base para hacerse su «traje ghillie» de fabricación casera. El soldado ha extendido su velo de camuflaje, en forma de red de colores verde y marrón, sobre la cabeza y los hombros; éste era en realidad el uso que se pretendía de una prenda utilizada de una manera más generalizada como bufanda. Su equipamiento es minimo: una cantimplora y y una bandolera de algodón para cincuenta cartuchos; en sus amplios bolsillos caben muy bien una brújula, munición, una lata con repuestos, mapas, dulces, etc. Su fusil es un Enfield N.° 4 Mk I (T) de 7,7 mm con un visor N.° 32 Mk II de 3 aumentos (la letra «T» indica la modificacion del fusil para poder incorporar una mira telescopica).

El compañero del francotirador (de pie) se ha hecho con un chaqueton Denison de los paracaidistas. Pocos francotiradores usaban cascos de acero. Este soldado lleva un gorro de lana. Su equipamiento tambien es minimo: prismaticos y unos cuantos cargadores en los bolsillos. Aunque tambien él es un francotirador entrenado, lleva por comodidad y potencia de fuego un subfusil Sten de 9 mm y tal vez una o dos granadas en los bolsillos. Su tarea consiste en buscar e identificar objetivos, pero sólo para evitar que el equipo sea víctima de contraataques, en los duros combates callejeros que caracterizaron el avance de los británicos a través de Bélgica y Holanda.


La dimensión internacional de la Guerra Civil española


Este año se conmemora el 75 aniversario tanto del final de la Guerra Civil española como del inicio de la Segunda Guerra mundial. Ambos hechos tienen una profunda relación, ya que sin la participación internacional en la guerra de España no se puede comprender la formación de las nuevas alianzas internacionales que llevarían a una nueva guerra mundial.

Contexto internacional  

En la Europa de los años treinta la tendencia general fue la de la sustitución de los regímenes democráticos por regímenes dictatoriales o totalitarios. Existen varios antecedentes destacados. El primero ejemplo sería Italia, donde como consecuencia de la Marcha sobre Roma, en octubre de 1922, el nuevo jefe de Gobierno sería Benito Mussolini, jefe del Partido Fascista Italiano. La convulsa situación italiana y el miedo de las clases altas y el Ejército hacia una posible revolución bolchevique hicieron al rey Víctor Manuel III aceptar la renuncia del Gobierno y llamase como nuevo jefe del Gabinete a Mussolini. El segundo ejemplo es el de Alemania. La situación socio-política era absolutamente inestable. La crisis económica tocaba techo en 1932, año en que fueron convocadas tres elecciones al Reichstag. Las dos primeras fueron ganadas por el NSDAP de Hitler. Tras ellas el anciano presidente de la República de Weimar, el mariscal Hindenburg, decide encargar la formación de Gobierno a Hitler. Disueltas las cámaras y a pocos días de las nuevas elecciones el incendio del Parlamento permitirá a Gobierno la aprobación de unas leyes especiales de protección del Estado, que le permitió la detención de los opositores de izquierdas y en ese ambiente se celebraban las elecciones que le otorgaban la mayoría absoluta. Otros países que transformaron sus sistemas políticos a lo largo de la década de los años treinta en dictaduras fueron Portugal, Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Grecia, Hungría, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Finlandia. Por lo tanto se puede hablar de una tendencia general hacia los regímenes dictatoriales. Igualmente, hay que señalar a la URSS como país totalitario, con lo cual, realmente democráticos tan sólo encontraríamos en 1936 a Francia, Reino Unido, Checoslovaquia, el Benelux y las monarquías escandinavas.

La formación de bloques. 

Una vez comenzada la Guerra Civil Española en Europa se puede hablar de la formación de tres tendencias respecto a la misma. En primer lugar los simpatizantes del Gobierno republicano. Francia en un primer momento y desde luego la URSS, casi único apoyo del Gobierno durante toda la guerra. Pero además hay amplios sectores europeos que apoyan a la República. En términos generales se puede decir que la opinión pública de los países democráticos era más favorable al Gobierno Republicano. Evidentemente el mundo obrero de toda Europa estaba netamente a favor de la República. Por otro lado tenemos al mundo de la cultura. Por España pasarán corresponsales, intelectuales o fotógrafos de la talla de Hemmingway, Orwel, Brecha, Neruda o Cappa. Se llegará a celebrar un Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas en Valencia y el asesinato de Lorca o el cuadro de Picasso “El Guernica” harán que el mundo intelectual se encuentre volcado a favor del bando republicano. 

Por su parte el bando nacional recibirá sus principales apoyos de los países totalitarios europeos, esto es, Italia y Alemania, además de la inestimable ayuda de Portugal. Los sectores católicos también apoyarán al Alzamiento, como los irlandeses o sobre todo sectores muy significados de El Vaticano. Los distintos partidos y grupos de extrema derecha europeos enviarán voluntarios a España, caso de Francia o Rumanía (Los otros internacionales). Y no hay que olvidar que el Partido Conservador británico no veía con malos ojos la sublevación de una parte del Ejército en España, considerando que impondría el orden necesario.

Finalmente habría que hablar del grupo de los países neutrales. Encabezados por Francia y el Reino Unido pero al que muy pronto se sumarían la mayoría de las naciones europeas, sobre todo por el temor que la guerra española pudiese significar un nuevo conflicto en Europa.  Este miedo explica la celebración en Londres de una conferencia internacional.

El comité de no intervención 

En las primeras semanas de la guerra los nacionales consiguieron el envío de ayuda militar por parte de Italia y Alemania. Por su parte la República consigue la compra de material de guerra en Francia, Checoslovaquia y Polonia. De ellos Francia es que más simpatías tenía con el Gobierno español. En Francia también gobierna el Frente Popular, con León Blum, pero una ayuda de éste a la República española tendría posibles consecuencias negativas en su país. El Estado Mayor francés le hace saber al Presidente que una mayor implicación en el conflicto podría desencadenar también en Francia una sublevación popular o lo que sería peor una guerra con Alemania. Ante esta situación se realizan consultas ante el Gobierno británico para conocer cual sería su postura ante una posible guerra entre Francia y Alemania. La respuesta es clara, el Reino Unido no piensa apoyar a Francia en caso de guerra. Para el Foreing Office británico lo que sucede en España es una guerra entre revolucionarios marxistas y militares conservadores y casi se prefiere la victoria de estos últimos. Además, el Reino Unido lo último que desea en esos momentos es una nueva guerra en Europa. Esta es la principal razón por la que se convocó el Comité de no Intervención en Londres durante ese verano de 1936. Los 27 países asistentes firman un acuerdo final. En él se establece un embargo total de armas para ambos contendientes. El cierre de fronteras. Una serie de patrullas navales para evitar el tráfico de armas. Y aunque se sopesó un bloqueo aéreo se desechó al considerarlo inviable. El resultado fue un tremendo fracaso. URSS, Italia y Alemania no dejaron de enviar armas y hombres durante toda la guerra. Portugal jamás cerró su frontera. El bloqueo naval era válido solamente para los barcos de las naciones firmantes, lo cual por ejemplo excluía a los de pabellón español. Sin embargo este comité consiguió su objetivo fundamental y es que Francia y el Reino Unido tuviesen la conciencia tranquila y sobre todo no se viesen afectados por la guerra. 



Las ayudas militares a cada bando 

Hay que considerar que es casi imposible poner de acuerdo a los historiadores sobre el número exacto de armamento enviado a España, lo que si es cierto es que las cifras son muy próximas por lo que una ligera variación es muy posible pero no enormes diferencias en cuanto a los números totales (1). Asimismo, el material de guerra no tiene importancia en relación directa a los fríos números. Por ejemplo, contar tanques como el que cuenta balas de fusil no es posible, las prestaciones, características, armamento o blindaje hace que un CV 33/35 italiano no pueda ser comparado con un T-26 soviético. No conocer la diferencia entre uno y otro imposibilita para hacer valoraciones sobre el material comprado o recibido por ambos bandos. 




Aunque el Gobierno republicano recibió ayuda fundamentalmente por parte soviética varios fueron los países que le prestaron ayuda. Igualmente, hay que tener en cuenta que España poseía una de las reservas más grandes de Europa de divisas y oro, fruto de la beneficiosa neutralidad durante a Primera Guerra Mundial, por lo que, casi nada del material recibido por los republicanos fue gratuito. La ayuda militar a la República fue escrupulosamente cobrada por los distintos países y traficantes de armas, especialmente por parte soviética a cuenta del oro depositados en Moscú. Además, se podría considerar cierto número de aviones y armas ligeras fabricados en España pero con patente soviética como ayuda internacional. Por lo tanto sería más adecuado hablar de la compra de material de guerra por parte del Gobierno republicano que de “ayudas”. 

El principal país que prestó ayuda militar al bando republicano fue la URSS de Stalin. Entre 1936 y 1938 se enviaron a España unos 165 barcos con material de guerra, además, por la frontera francesa cruzaron en varios momentos material con el mismo fin, como por ejemplo antes de la ofensiva del Ebro en 1938. El primero de los cargueros con armamento llegó al puerto de Cartagena el 4 de octubre de 1936. La ayuda militar soviética puede cifrarse en unos 1.000 aviones (400 chatos, 300 moscas, 100 Katiuska o 113 Natasha), sobre los 800 tanques (T-26, BA-6, BT-7, etc), 2.000 piezas de artillería de diversos calibres, 30.000 ametralladoras, medio millón de fusiles, etc. Además, habría que sumar toneladas de ropa, medicinas, gasolina, petróleo, lubricantes, etc. Hay que destacar de forma significativa a los asesores soviéticos, realmente y sobre todo al inicio tripulaciones enteras que participaron directamente en el combate. Se puede calcular su número en torno a los 3.000. 


Igualmente hay que referirse a las Brigadas Internacionales. Formadas por voluntarios de todo el mundo que fueron reclutados para combatir en España contra el Fascismo. La idea partió de Moscú y se favoreció que los distintos partidos u organizaciones sindicales reclutasen voluntarios para la guerra. Luego se les haría entrar en España. Se calcula que el número aproximado de brigadistas a lo largo de la guerra debió ascender a unos 70.000. En su mayor parte franceses, italianos y británicos, pero realmente de todos los países, alemanes, húngaros, checos, americanos etc. 

Otra nación que ayudó al Gobierno republicano fue Méjico, en esos momentos gobernada por Lázaro Cárdenas, además de su apoyo diplomático o moral envió 20.000 fusiles, 28 millones de cartuchos, 8 baterías de artillería, unas decenas de camiones y varios aviones de fabricación estadounidense. El resto de naciones no es que ayudasen a los republicanos, sino que más bien les vendieron material de guerra como Polonia que entre otros vendió varios obsoletos tanques Renault FT-17 durante los primeros meses de guerra y Checoslovaquia unos 50 aviones. La consideración como material de guerra de lo comprado produce más que sonrojo, ya que ambas naciones o bien ya les habían dado de baja de sus propias unidades o bien iban a causarla dentro de muy poco.  También Francia vendió armamento a la República, cabría destacar varios bombarderos Potez 54 y cazas Dewoitine 371, pero estas ventas fueron muy limitadas y fundamentalmente durante los primeros meses de guerra.



Por su parte el bando nacional tuvo como principales ayudas las recibidas de Italia, Alemania por orden de importancia. Resulta curioso que en este caso si que se pueda hablar de ayuda bastante desinteresada, por ejemplo Italia al terminar la guerra cedería al Ejército español casi todo su material.

Italia, sin lugar a dudas, fue el país que más ayudó al bando nacional. No solo mediante la venta de armamento de todo tipo si no también con el envío del CTV (Corpo di Truppe Volontarie). Se puede cifrar en unos 75.000 los italianos que a lo largo de la guerra pasaron por este cuerpo integrado por varias divisiones de camisas negras e incluso una del mismo Real Ejército Italiano, la división Littorio. Además, se envió a España cerca de 800 aparatos (376 Fiat CR 32, 100 Savoia 79 etc.) unas 2.000 piezas de artillería, 150 tanquetas CV 33/35, 240.000 fusiles y cantidades ingentes de pertrechos, balas, bombas, repuestos etc.  Asimismo, hay que añadir que tanto la Real Marina italiana como la Real fuerza aérea participaron directamente en misiones sobre la España republicana, especialmente en la zona de Levante. Alemania por su parte prestó ayuda material a los nacionales suministrando, unos 150 Panzer I, aproximadamente 700 aviones, desde los cazas Me-109 y He-51 a bombarderos He-111 y Ju-52, artillería antiaérea Flak 88 o antitanque Pak 36, además de camiones, transportes, fusiles etc. En general fue de menor cuantía y volumen que la italiana pero de mejor calidad en todos los aspectos. Además, los voluntarios alemanes se integraron en una unidad propia la  Legión Cóndor, que sólo dependía del Cuartel General del Generalísimo. Aproximadamente a lo largo de la guerra debieron pasar unos 4.500 alemanes. (2)

A estas ayudas habría que añadir a voluntarios de diversas procedencias: Rumanos, rusos blancos exiliados, sudamericanos o los franceses del coronel Courcier. Nunca llegaron a crear unidades propias siendo encuadrados en el tercio de extranjeros o requetés vascos. Apenas serían unos pocos centenares. Por su parte los católicos irlandeses reclutaron un grupo de voluntarios al mando del general O´Duffy. Su comportamiento muy poco disciplinado llevó al mando a ordenar su disolución como unidad e integración en la Legión.  Más destacada fue la ayuda portuguesa. En cuanto a hombres se favoreció el alistamiento de unos 2.000 hombres, los conocidos “Viriatos” Sin embargo, el principal apoyo portugués vino de su posición estratégica. Sus puertos siempre sirvieron de fuente de suministros a las tropas nacionales. (3)




Conclusión

A modo de resumen se podría valorar toda esta ayuda de la siguiente manera. Por un lado la llegada de todo este material lo que hizo fue alargar la guerra. Por otro, el material recibido por ambos bandos puede considerarse bastante equilibrado. El comité de no intervención no sirvió absolutamente para nada, salvo para calmar las conciencias de los Gobiernos de Francia y el Reino Unido. Los principales países involucrados en la guerra fueron la URSS e Italia y Alemania, lo que les llevaría a acercar posiciones y finalmente firmar el Pacto de Acero en 1939. La anexión de Austria por parte de Alemania, el anschluss, se producía en 1938 ante la pasiva mirada de franceses y británicos y con el visto bueno italiano.  De igual forma la crisis de los Sudetes, en septiembre de 1938, la total anexión de la República Checa por Alemania, en marzo de 1939, y la de Albania por parte italiana, un mes después. Por supuesto ni franceses ni británicos hicieron nada.  Parece por tanto lógico concluir que la intervención germano-italiana en la Guerra Civil tuvo como consecuencia la alianza de estos dos países en la futura Segunda Guerra Mundial.

Notas:
(1)   El principal estudio sobre la venta de material de guerra corresponde a HOWSON, Gerald. Armas para España. Barcelona: Península,  2000.
(2)   Para las primeras ayudas alemanas ver, RODRIGO FERNANDEZ, Rafael. “Operación Fuego Mágico” SERGA. Nº 60. Madrid, julio 2009.
(3)   Sobre la participación portuguesa consultar. Guerra Civil 1936. Los Viriatos [en línea]. <http://www.guerracivil1936.com/web/index.php?option=com_content&task=view&id=133&Itemid=139> [consulta: 1 de octubre de 2009]

Bibliografía:

HOWSON, G. Armas para España. Barcelona: Península,  2000.
MANRIQUE GARCIA, José María y MOLINA FRANCO, Lucas. Las armas de la Guerra Civil española. Madrid: Esfera de los Libros, 2006.
MESA, José Luis. Los otros internacionales. Madrid: Barbarroja, 1998.
RODRIGO FERNANDEZ, Rafael. “Operación Fuego Mágico” SERGA. Nº 60 (julio-agosto 2009). Madrid, julio 2009.
VIDAL, César. Las Brigadas Internacionales. Madrid: Espasa Calpe, 1999.

Mortero de asalto Brixia modelo 1935 de 45mm

El mortero de asalto brixia modelo 1935 tenía un calibre de 45 mm
Era un arma de reducido tamaño, de fabricación bastante simple y de uso completamente manual siendo por tanto de escasa eficacia.
Podía lanzar a corta distancia una especie de bomba de mano de un tamaño un poco mayor al habitual, contando con una anilla para el cebado de la misma.
La granada al explotar tenía un radio de alcance de apenas 20 metros.
Era un arma de acompañamiento de la infantería, con tiro directo tenía un alcance eficaz de 50 a 150 m dotada de una relativa precisión. Y con tiro curvo de 300 a 500 m
Podía ser transportada por la infantería ya que no era un arma pesada.
La forma de carga era bastante simple, se introducía la granada de forma individual, sin embargo los cartuchos de lanzamiento se insertaba en el mortero con un peine múltiple.
Se disparaba mediante una palanca manual y previo cebado de la granada a lanzar. Tenía una buena cadencia de tiro de hasta 30 disparos por minuto

Orbat del Heeresgruppe D en junio de 1942 (Frente del Oeste)


Orbat del Heeresgruppe D en junio de 1942
FUENTE: http://www.niehorster.org/index.htm

Frente del Oeste
Comandante en jefe:Mariscal de Campo Generalfeldmarschall  Gerd von Rundstedt



Formado por los Ejércitos: 

1º Armee
Comandante en jefe: Generaloberstll Johannes Blaskowitz 
Formado por:
LXXX Armeekorps

7º Armee
Comandante en jefe: Generaloberst Friedrich Dollmann
Formado por:
XXV.Armeekorps
XXXI. Höheres Kommando
22. Panzer-Division

15º Armee
Comandante en jefe: Generaloberst Curt Haase 
Formado por:
LXXXI.Armeekorps
LXXXII. Armeekorps

Armeegruppe Felber 
Comandante en jefe: General der Infanterie Hans Felber
Formado por:
Arko 2
Korps-Nachrichten-Abteilung 445
Korps-Nachschubtruppen 445
La mitad de la 328. Infanterie-Division
335. Infanterie-Division
326. Infanterie-Division
327. Infanterie-Division

Incluía la Kommandeur der dt. Truppen in den Niederlanden Comandancia militar de los Países Bajos.

Despliegue en junio de 1944