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2.5.- Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental.


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A inicios del siglo XI los reinos cristianos se distribuían en tres grandes bloques políticos: el reino de Pamplona, que bajo Sancho III ejercía la supremacía,  el reino de León, al Oeste y los condados catalanes, al este. Pero entre los siglos XI y XIII hubo importantes cambios debido a la expansión territorial producida por las conquistas a los musulmanes, a las disputas entre reinos –que alteraban continuamente sus fronteras- y a la consideración del reino como una propiedad particular del rey, que de este modo podía unir sus posesiones a otro reino mediante matrimonio, o dividirlas dependiendo de los herederos que tuviera.

Como consecuencia de estas circunstancias se conforma una nueva realidad política:

-  Nacen los reinos de Castilla y Aragón (siglo XI) al ser repartido el reino de Sancho III el mayor  tras su muerte en 1035 entre sus hijos. Navarra le correspondió a García, que debido a la imposibilidad de su expansión hacia el sur orientó su política hacia Francia. Fernando se convertiría en el primer rey de Castilla y Ramiro lo sería  de Aragón.
-  La unión de Aragón y Cataluña (s XII) cuando el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV asumió el poder en Aragón tras su matrimonio con Petronila, hija del rey de Aragón Ramiro II el Monje (1134-1137).
-  Independencia de Portugal en 1143 tras la proclamación de Alfonso Enríquez como su rey.
-  Al finalizar el siglo XIII, los territorios cristianos abarcaban ya toda la Península excepto el reino musulmán de Granada y presentaban una división política que no cambiaría hasta los RRCC: la Corona de Castilla (Castilla y León), la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), el reino de Portugal y el Reino de Navarra.

La organización política de los dos principales reinos cristianos de la España medieval buscó en el Derecho Romano los argumentos legales para el reforzamiento del poder de la corona y la unificación jurídica de los diversos territorios que controla, con resultados desiguales.

En Castilla, la monarquía era autoritaria (poder de origen divino). Con las Partidas y el Ordenamiento de Alcalá se logró unificar y centralizar la administración del reino (Hacienda, Justicia, Defensa), fortaleciendo el poder del monarca.

Aragón no era un estado unificado, sino una confederación de reinos (Aragón, Cataluña y Valencia), lo que explica la existencia de un virrey en cada uno.

La unificación legislativa se hizo, pero dentro de cada reino (Fueros-Usatges-furs). La monarquía era pactista, debía llegar a acuerdos con la nobleza, por lo que el rey tenía menos poder.

Pese a los diferentes modelos de repoblación, el modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones típicas como el vasallaje y los señoríos territoriales y jurisdiccionales. Los señoríos eran territorios concedidos por el rey a un particular o institución como pago por algún servicio prestado. Los territoriales fueron característicos de las zonas de repoblación por presura, ya que en el momento de su ocupación carecían de dueño. Los jurisdiccionales daban a sus beneficiarios el privilegio de la inmunidad, es decir, que el rey no se inmiscuía en sus asuntos, y sus dueños ejercían su autoridad con total independencia.

A pesar de la diferenciación teórica entre señoríos territoriales o solariegos y los señoríos jurisdiccionales, en ambos casos lo fundamental era la percepción de la renta de la tierra (desde el pago directo en especie, dinero o trabajo o por gravamen de servicios de obligado uso: pontazgo, portazgo, bosques, ríos, molinos, etc). Sólo las tierras de realengo quedaban liberadas de la presión señorial. Durante los siglos XIV y XV esta presión fue tan fuerte que los campesinos acabarían rebelándose en numerosos movimientos de signo antiseñorial (“guerras irmandiñas” en Galicia, “remensas” en Catañuña, “forans” en Mallorca…).

La sociedad medieval estaba articulada en torno a 3 estamentos: la nobleza y el clero constituían los grupos privilegiados, mientras el estado llano estaba formado por el campesinado y una incipiente burguesía de las ciudades. Los privilegiados basaban su poder en la posesión de tierras, estaban exentos del pago de impuestos y sometidos a leyes especiales. La alta nobleza se convirtió en propietaria de grandes extensiones de tierra gracias a las repoblaciones. EL clero, que también poseía grandes señoríos, completaba sus ingresos con el obligado pago del diezmo por parte del estado llano. Los campesinos mantenían una situación heterogénea dependiendo de la zona geográfica pero todos ellos tenían obligaciones hacia sus señores jurisdiccionales o hacia los propietarios de la tierra. Además también encontramos minorías religiosas y étnicas marginadas: los judíos, mayoritariamente urbanos, y los mudéjares que vivían en el campo.

Más allá de la Invencible; los desembarcos españoles en Gran Bretaña

Todos hemos oído hablar, una y mil veces, de la fracasada intentona española de desembarco en Inglaterra en tiempos de Felipe II conocida como “Armada Invencible”. Sin embargo, nada – o casi- sabemos de las numerosas expediciones que sí lograron tomar tierra en las costas británicas, algo que sucedió desde el siglo XIV hasta el siglo XVIII. Entre esas fechas, fueron más bien los ingleses quienes tuvieron razones para temer a los españoles, que no viceversa. Hoy no vamos a hablar de los españoles que fracasaron en su tentativa de invadir Inglaterra, algo tantas veces contado, sino de aquellos que sí lo lograron. Lo analizamos en profundidad con Fernando Paz y Rafael Rodrigo.



Como siempre espero que os guste

2.4. Los primeros núcleos de resistencia. Principales etapas de la reconquista. Modelos de repoblación.

Se denomina repoblación al proceso que se desarrolló a lo largo de la Edad Media por los cristianos de Hispania que iban ocupando territorios que habían estado bajo dominio musulmán o, en su caso, las tierras de nadie. El proceso se inició a finales del siglo VIII y no concluyó hasta finales del XV, después de la conquista del reino nazarí de Granada (1492).

El término Reconquista aparece en el siglo X cuando los cronistas mozárabes consideran al reino Astur-leonés como legítimo heredero del reino de los visigodos. Por la tanto los ataques a Al-Andalus se justifican como una causa justa de restitución de los territorios perdidos a manos de los árabes.
La Reconquista fue obra especialmente de dos estados Castilla y Aragón, los cuales firmaron diversos tratados de reparto territorial Tudillén 1151, Cazola 1179 y Almizra 1244. Por su parte Castilla firmo con Portugal el acuerdo de Coimbra en 1211.

Pueden señalarse varias etapas en el proceso repoblador:

PRIMERA ETAPA

Comprende la Alta Edad Media (ss. VIII-X) y se corresponde con los avances asturleoneses, especialmente durante el reinado de Alfonso III, con el que se fijaría la frontera en el curso del río Duero. La repoblación se desarrolló en zonas semidespobladas e incluso en tierras de nadie, por cuanto no había en ellas ningún poder político establecido; dicha repoblación se efectuó en la cuenca del Duero, en buena parte de Galicia, en comarcas del alto Ebro y en tierras catalanas, empleando el sistema conocido con el nombre de presura (en los reinos occidentales) o aprisio (en las zonas orientales) y consistía en la ocupación de tierras sin dueño alentada por los poderes públicos y podían llevarla a cabo tanto magnates laicos y eclesiásticos como simples grupos de labriegos; el rey, dueño teórico de las tierras yermas repobladas, tenía el derecho de conceder el derecho de presura de las mismas a todos los que se asentasen en territorios despoblados con el ánimo de cultivarlos y defenderlos.

En el proceso repoblador participaron ante todo astures, pero también mozárabes que emigraban desde Al-Ándalus; las tierras eran ofrecidas por el rey a miembros de la nobleza que se veían obligados a defender los territorios y a prestarle fidelitas, auxilium y consilium, o a monasterios, debiendo el abad cumplir las mismas obligaciones. Estas tierras fueron las de Galicia, norte de Portugal y el oeste de León; sin embargo, en la zona este de León, los reyes mandaron fortificar con numerosos castillos toda la zona para evitar las expediciones musulmanas, ya que lo inhóspito y despoblado del “desierto del Duero” lo convirtió en infranqueable a sus expediciones. La zona fortificada se denominaría Castilla, y Burgos sería el núcleo de un territorio en el que se asentaron hombres libres o campesinos-guerreros (esencialmente cántabros y vascos) dueños de sus tierras.

A mediados del siglo X, la propiedad se fue concentrando en manos de la nobleza y de los monasterios y los pequeños propietarios comenzaron a perder su independencia, desintegrándose las comunidades de aldea y surgiendo las propiedades de tipo feudal; por su parte, los monarcas debían recurrir al auxilium de sus nobles que se recompensaba con donaciones de tierras conquistadas o repobladas y con inmunidades, lo que fortalecería a los nobles vasallos que empezaron a cuestionar la autoridad real. El ejemplo más claro es el del primer conde independiente castellano Fernán González, al lograr el derecho a transmitir la herencia del territorio sobre el que ejercía su dominio. Tuy, Astorga, León, Amaya, Oporto, Zamora y Osuna.

Por su parte, los primeros pobladores en el condado de Aragón fueron montañeses fugitivos de Al-Ándalus que se situaron alrededor de monasterios (San Millán de la Cogolla), mientras que en los condados catalanes, una vez conseguida la independencia de los francos con Wifredo el Velloso, el sistema de repoblación fue similar al de la Meseta: las tierras abandonadas pertenecían a la autoridad condal que autorizaba la aprisio, mientras que la construcción de monasterios (Santa María de Ripoll, 879) fortaleció dicha repoblación.

El reino astur-leones:

Este reino fue el más importante núcleo cristiano hasta el siglo X por su extensión, fuerza económica y estructura política.

La historiografía fecha en el año de 714 la creación de un reino Astur, con Pelayo como rey y capital en Cangas de Onís. Hoy se propone como más verosímil la fecha de 718 ya que, según parece Pelayo pactó con los invasores e incluso fue enviado a Córdoba, de donde escapó en 717.
La batalla de Covadonga se suele fechar en el año de 722 y que constituye el primer “éxito” militar de los cristianos y, por lo tanto, simboliza el “inicio” de la Reconquista.
Alfonso I (739-757) aprovechando las luchas internas del Emirato de Al-Andalus realizó una serie de razzias en la meseta del Duero. Con ellas destruyó el sistema defensivo musulmán y creó una gran frontera despoblada al llevarse a los pobladores hispano visigodos al Norte. Estos se mezclaron con la población indígena, poco romanizada, dando lugar a una nueva sociedad.

Alfonso II (791-842) dotó al reino de una estructura definitiva. Desde el punto de vista militar consolidó la frontera. Desde el punto de vista político impulsó la vuelta al Derecho visigodo con la adopción del Liber Iodiciorum y la independencia eclesiástica y religiosa respecto a Toledo con la creación del mito-milagro del hallazgo de la tumba del apóstol Santiago.

Alfonso III (866-911) consolidó definitivamente al reino. Fijó la frontera con Al-Andalus en la ribera del Duero (Zamora 893, Toro 900, Simancas 899) ocupando definitivamente todas las tierras del margen derecho, esto fue posible gracias a una importante presión demográfica en los valles cantábricos, además de una considerable masa de mozárabes que huían de Al-Andalus. Durante su reinado se fijó la capital en León ocupada durante el reinado de Ordoño I en 854.

Castilla:

Los ejércitos musulmanes evitaban en sus incursiones al norte el tránsito por la meseta. Para atacar al reino de León remontaban el valle del Ebro penetrando por el puerto de Pancorbo o desde su fortaleza de Medinaceli.
El reino de León procuró defender esa frontera aliándose con los muladíes de Tudela, Musa Ibn Musa, con el reino de Navarro o fortificando la zona.

Hacia el 850 se cita a Rodrigo como primer conde de esta zona fronteriza repoblada con cántabros y vascones, poblaciones poco romanizadas. Formaban comunidades de campesinos-guerreros, que se regían por sus costumbres ancestrales y no por el derecho visigodo.

El primer conde independiente sería Fernán González (941-970) que estableció su poder sobre los condados de Burgos, Lantarón, Álava, Lara y Cerezo. Gracias a la caballería villana y sus plazas fortificadas como San Esteban de Gormaz, Osma, Sepúlveda o Riaza.

El núcleo de Pamplona:

Esta villa de fundación romana (Pompaelo) dominaba la estratégica vía de Roncesvalles a Astorga. Conquistada por los musulmanes participó en la derrota franca del 788 en Roncesvalles. Tras sucesivos dominios musulmanes y francos la familia Arista consigue entre el 814 y el 824 la independencia política, gracias a la ayuda de los Banu Qasi. En el siglo XI Sancho García (905-925) se buscó la alianza con Castilla.

Se inició la expansión hacia La Rioja (San Millán de la Cogolla) y la anexión por lazos matrimoniales del condado de Aragón. Con Sancho III el Mayor (1004-1035) el reino de Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, abarcando casi todo el tercio norte peninsular. Dividió sus territorios entre sus hijos, de este reparto surge la nueva estructura política del siglo XII con los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.

El núcleo de Aragón:

El Condado de Aragón se origina en una franja montañosa en el Pirineo central que comprendía los valles de Ansó, Hecho y Canfranc. Se crea por un interés manifiesto por la dinastía franca carolingia de proteger su frontera meridional de los posibles ataques musulmanes. Su poca población, dedicada fundamentalmente a la ganadería, estaba administrada por barones. Al terminarse la línea sucesoria de los condes de Aragón y haber casado a la heredera del condado, hace que el hijo de ambos, Sancho Garcés II lleve los títulos de rey de Pamplona y conde de Aragón (925).

Los condados catalanes:

Los francos denominaron Marca Hispánica a la zona defensiva de su imperio al Sur de los Pirineos. Después del fracaso de Carlomagno ante Zaragoza y la derrota de Roncesvalles se consiguió conquistar Gerona (785) y Barcelona (801) creándose varios condados (Barcelona, Ampurias, Gerona, Rosellón, Osona y Urgel) Tras la ocupación de la Planade Vic la frontera quedo estabilizada durante dos siglos.

Dentro del contexto de la evolución del Imperio carolingio en descomposición las grandes familias nobiliarias tendieron a hacer hereditarios sus cargos de funcionarios. El conde de Barcelona, Wilfredo el velludo, consiguieron en 877 mediante la capitular de Quierzy que los títulos se convirtiesen en hereditarios, al igual que el resto de funcionarios los duques de Aquitania o Borgoña o el conde de Flandes.

Dos años después del saqueo de Barcelona por Almanzor en 985 Borrell se negó a reconocer al nuevo soberano Las peticiones de ayuda del conde Borrell II no habían sido atendidas por el rey franco Lotario. Como consecuencia de esto y como resultado de un creciente desarraigo de los condes de Barcelona respecto a sus antiguos señores, en 987Borrell II se negó a renovar el pacto de vasallaje con el nuevo rey franco, Hugo Capeto, e instauró la independencia de hecho de los territorios bajo su poder.

SEGUNDA ETAPA

La repoblación de la zona del Duero iniciada en el siglo X se interrumpió durante los años de Almanzor; no será hasta la segunda mitad del siglo XI cuando se consolide la repoblación en esta zona, gracias a la toma de Toledo por Alfonso VI (1085), estableciéndose la frontera en el Tajo.

El avance castellano-leonés entre el Duero y el Tajo favoreció (ss. XI y XII) la llamada repoblación concejil de frontera practicada en la Extremadura oriental y occidental: la Corona impulsó la creación de concejos que tenían por cabeza una ciudad o una villa y administraban una importante demarcación territorial (alfoz), además de estar dotados de unos fueros que recogían las normas jurídicas para regular la vida ciudadana. Contenían obligaciones (acudir en ayuda del rey), exenciones fiscales y privilegios. Los principales concejos y fueros fueron los de Segovia, Soria, Sepúlveda (cuyo fuero, 1076, servirá de modelo de otros concedidos), Salamanca, Medina del Campo, Sahagún, Jaca, Daroca, Calatayud o Estella. En estas poblaciones se asentaron cristianos procedente del norte, vascones, francos y mozárabes del Sur; la actividad repobladora en los territorios que habían pertenecido a los musulmanes difiere de la desarrollada al norte de la frontera, ya que lo que sucedió al sur del sistema Central fue la superposición de gentes originarias del norte sobre los que seguían habitando en la tierras que se acababan de ganar, en gran parte mudéjares.

Se dedicaron a la ganadería y al aprovechamiento de tierras comunales y formaron milicias concejiles para hacer frente a los peligros de una zona fronteriza. Un caso excepcional de repoblación fue el de Toledo, la cual firmó una capitulación con Alfonso VI en 1085, donde inicialmente convivieron musulmanes, judíos y cristianos, si bien esta tolerancia inicial se iría transformando en intransigencia religiosa.

2ª Etapa siglo XI:

CASTILLA:

Fernando I fue el iniciador de la Reconquista en la Meseta Norte con la toma de Viseo en 1055 y Coimbra en 1064, plazas pertenecientes a la taifa de Badajoz.

Alfonso VI ocupaba Toledo en 1085, después de tres años de asedio. Además el Cid se hace con el dominio del reino de Valencia, reconociéndose como vasallo del rey. Sin embargo, la llegada de los almorávides supuso un freno en la reconquista castellana. Alfonso fue derrotado en Zallaqa en 1086.

ARAGÓN:

La Reconquista fue más lenta debido a la fuerte presencia musulmana en el valle del Ebro. Por ejemplo Barbastro se reconquistó y perdió varias veces a lo largo de este siglo. Además los condados catalanes estuvieron sumidos en guerras civiles.

Pedro I de Aragón ocupará definitivamente Huesca en 1096 y Barbastro en 1100.

TERCERA ETAPA

La decadencia almorávide a mediados del siglo XII consolidó los dominios cristianos en la Meseta Sur, aunque tras la muerte de Alfonso VII (1157), los cinco reinos peninsulares (Portugal, Castilla, León, Navarra y Corona de Aragón) tendrían que hacer frente a la presencia almohade. Paralelamente, las Órdenes Militares (Santiago, Montesa, Calatrava y Alcántara) tomarán la iniciativa en la reconquista y repoblación del valle alto del Guadiana: levantarán numerosos castillos y establecerán extensos dominios señoriales en contraposición a las comunidades de campesinos características de la etapa repobladora anterior.

Por su parte, los espacios ocupados por los aragoneses hasta el Ebro se repoblaron con mudéjares (valle medio del Ebro), judíos (en Tudela y en Zaragoza) y cristianos del norte. En la repoblación del sur de Cataluña continuaron las franquicias y privilegios fiscales y las ciudades recibieron cartas pueblas.

3ª Etapa siglo XII:

CASTILLA

Continuaron las victorias almorávides con la toma de Valencia en 1002 y la batalla de Uclés en 1108. Posteriormente Alfonso VII aprovechará la debilidad de este Imperio para tomar Almería en 1147, pero sólo hasta 1157.

La llegada de los almohades supuso un nuevo parón en la Reconquista, especialmente tras la derrota de Alfonso VIII en Alarcos en 1195.

ARAGÓN:

Este siglo conocerá la captura de Zaragoza en 1118 a manos del rey de Aragón Alfonso I el Batallador. Tudela en 1119 y Calatayud en 1120.

El matrimonio entre Petromila, de Aragón y Ramón Berenguer IV en 1137 supuso la unión de los dos estados. Ocuparán Tortosa en 1147 y Lérida en 1149. Teruel será reconquistada en 1171.


CUARTA ETAPA

Abarca el siglo XIII, que es el de los grandes avances de los reinos cristianos, sobre todo, tras la derrota almohade en Las Navas de Tolosa (1212) y que abrirá las puertas al valle del Guadalquivir. El sistema utilizado será el de los repartimientos: por orden del rey se constituía una junta de partidores que procedía a distribuir a los repobladores las tierras y las casas de las zonas ganadas a los islamitas, teniendo en cuenta su condición social (un caballero recibía más que un peón).

Las tierras del valle del Guadalquivir fueron repartidas entre las nobleza, laica y eclesiástica, que recibieron extensos latifundios (donadíos) como nuevos señoríos en Andalucía Bética; los soldados obtuvieron pequeños lotes de tierras, al igual que los campesinos castellanos (heredamientos). Por su parte, la población musulmana se mantuvo en aquellas ciudades que pactaron ante el avance cristiano, mientras que en las ciudades que fueron conquistadas se forzó a los musulmanes a que las abandonaran. La población mudéjar se asentaría en las zonas rurales.

En principio se asentaron pocos contingentes de cristianos, procedentes de Castilla, aunque también se observa la presencia de gentes de León, Navarra, Corona de Aragón e incluso portugueses, italianos o franceses. Esta escasez de pobladores explica en parte el origen del latifundio andaluz, grandes propiedades entregadas a miembros de la familia real, la nobleza, las Órdenes Militares o la jerarquía eclesiástica.

Por su parte, las conquistas de Jaime I se acompañaron de una intensa actividad repobladora; en Mallorca se hizo un repartimiento de tierras entre nobles catalanes, templarios y pequeños propietarios, asentándose en Palma comerciantes judíos y catalanes. La población musulmana fue muy numerosa. En Valencia también hubo predominio de población mudéjar que permanecerá en las zonas rurales (200000 frente a 30000); la repoblación valenciana mediante el repartimiento diferenció el interior, donde predominarán los latifundios señoriales, de las zonas urbanas, de regadío y huerta donde la pequeña y mediana propiedad será más abundante.

4ª Etapa siglo XIII:

CASTILLA:

Este siglo conocerá un gran avance de la Reconquista. En 1211 el arzobispo de Toledo consigue del papa Inocencio III la bula de cruzada, esto permitirá una gran victoria cristiana en 1212 en Las Navas de Tolosa, donde Sancho VII el Fuerte rompió las cadenas que cercaban la tienda del Califa.

En 1228 Fernando III reconquistaba Badajoz y casi toda la zona de Extremadura. Posteriormente se lanzaba a la conquista del valle del Guadalquivir, Córdoba en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248 pasaban a manos castellanas. Murcia se sometía en 1243.

Alfonso X el Sabio ocupaba Huelva en 1262 y Cádiz en 1264, además tenía que sofocar una rebelión en Murcia en 1266 con ayuda de su suegro, Jaime I el Conquistador de Aragón. Tarifa sería reconquistada en 1292.

ARAGÓN:

Tras la victoria de las navas de Tolosa en 1212 y la muerte del rey Pedro II en la batalla de Muret en 1213, la Corona de Aragón abandona su interés por el Sur de Francia y vuelve a centrarse en la Península.

Jaime I el Conquistador incorporó Mallorca en 1229, Burriana y Peñíscola en 1233. En 1235 se ocupó Ibiza para definitivamente lazarse sobre Valencia (1238). Játiva caía en 1244 y Denia y Biar en 1245. Finalmente Alfonso III de Aragón conquistaba Menorca en 1287.

2.3. Al-Andalus: económica, sociedad y cultura.



Economía:

La agricultura de secano en grandes latifundios, que permitió el auto abastecimiento de trigo y la exportación de aceite y de regadío en huertas cerca de las ciudades, con sistemas traídos de Oriente Próximo, como la noria, las acequias, las albercas o los molinos de agua, además de nuevos cultivos como la caña de azúcar, el algodón, el arroz o árboles frutales como el naranjo, la palmera o el banano. Desarrollaron la ganadería bovina, la cría caballar y la de ovejas.

Los conquistadores musulmanes no cambiaron el sistema anterior de latifundios y los grandes propietarios hispano visigodos que se sometieron conservaron sus propiedades. De todas formas un quinto de las tierras de los nobles hispano visigodos no sometidos pasaron al Estado, como establecía la ley coránica, mientras que las otras cuatro quintas partes pasaron a manos de los conquistadores, los cuales crearon latifundios que explotaron en régimen de aparcería.

También la pesca experimentó un gran auge en las ciudades costeras, así como otros sectores como la apicultura y la cría de gusanos de seda para la industria textil.

La industria estaba basada en la pequeña producción artesanal para consumo local y manufacturas del Estado para las exportaciones. La fabricación se realizaba en barrios céntricos, y al frente de cada oficio había un amin que vigilaba producción, calidad y condiciones de trabajo. Destaca la industria textil de la lana, el lino y sobre todo la seda. Además de la pedrería, orfebrería, trabajo del cuero, alfarería, vidrio (la técnica del soplado fue desarrollada por un cordobés en el siglo IX), así como la decoración constructiva con azulejos, yeserías, albañilería y carpintería.

Las ciudades de Al-Andalus adquirieron un nuevo impulso sobre todo en la Bética (Córdoba, Sevilla, Granada, Almería), valle del Ebro (Zaragoza) y costa Mediterránea (Valencia). Se convirtieron en mercados de productos agrícolas, centros de producción manufacturera para el mercado local, focos del comercio exterior a larga distancia (seda, cordobanes, armas, esclavos, etc.) y centros de atracción de inmigrantes campesinos.
Además se continuó con la explotación de los recursos mineros, hierro, cobre, plomo, así como salinas y canteras.

El comercio tenía como centro las ciudades donde los zocos (suq) y los bazares de lujo (qaysariya) dentro de la medinas, recintos amurallados, contaban con almacenes y posadas (funduk) para los comerciantes árabes, sirios y judíos. En los arrabales vivían grupos de artesanos y diversos grupos étnicos (bereberes, mozárabes, etc.) Un funcionario sahib al suk o muhtasib se encargaba de vigilar pesos y medidas, la calidad de los productos y ejercía funciones de persecución del fraude y de control de la vía pública.

Al-Andalus se convirtió en un extremo del importante circuito comercial del mundo árabe-musulmán. Hasta allí llegaban productos traídos por la ruta de la seda, de la ruta del Mediterráneo o del Imperio bizantino o persa. Además se convirtió en centro de la ruta del oro de Sudán, desde Tombuctú hasta Tánger o Tremecén, y las rutas hacia Europa, por tierra a través de Pamplona o Barcelona o por mar, destacando la que unía Almería con el sur de Francia.

El sistema monetario tenía como base el dirham, moneda de plata, hasta que en el siglo X se introdujo el dinar, de oro. Los impuestos afectaban en teoría sólo a los no musulmanes, pero pronto se estableció un sistema fiscal que afectaba a toda la población.

Sociedad:

Dos aspectos esenciales definen la naturaleza de la sociedad propiamente musulmana en Al-Andalus. La rápida aceptación por parte del sustrato romano-visigodo y la gran variedad étnico-social que aportan los invasores extranjeros.

En general la nueva élite se asentó en las ciudades, bien en las viejas ciudades hispano romanas como dominadores militares o encargados de la burocracia. Poco a poco, la élite árabe y la de origen hispano visigodo se fueron fusionando. Los muladíes, nuevos conversos, constituyen la base de la sociedad su conversión fue masiva y en un corto periodo de tiempo afectando a todos los grupos sociales. Entraron a formar parte de las tribus árabes al trasformarse en mawlas, además el uso de nombres árabes hacia el siglo X no era posible saber el origen étnico de una familia aristocrática andalusí.

Favorecida por las ventajas fiscales y económicas que suponía la entrada en la Unma, la renovación del Islam frente a un cristianismo decadente y agotado y por último el deslumbramiento económico y cultural de la civilización musulmana que se genera en el renacimiento de las ciudades.

La variedad étnica y social de los musulmanes llegados a España será el principal foco de tensiones internas a las que se sumarán en ocasiones mozárabes y muladíes.

Los árabes procedentes de Siria y Arabia forman una reducida élite social. Controlan la administración, el ejército y reciben grandes latifundios territoriales pero también aparecen divididos en clanes familiares. Árabes (que se quedaron con las mejores tierras de Andalucía), sirios (se asentaron en las tierras granadinas), egipcios (en las tierras murcianas)

Los bereberes constituían el grupo más numeroso y son marginados por la élite dirigente árabe que les apartan del acceso a posiciones privilegiadas y provocan continuas revueltas tanto en el Magreb como en Al-Andalus. Se asentaron en las dos Mesetas, especialmente en la Meseta Norte.

Africanos y eslavos son el tercer grupo extranjero. Procedentes del Sudán y el este de Europa entran como esclavos formando parte de los ejércitos califales. Con el tiempo son manumitidos y en el caso de los eslavos llegan a ocupar altos cargos de la administración, asentándose en la zona de Levante.

Cultura

El Islam tuvo un papel muy importante en la transmisión del saber durante la Edad Media. El árabe se convirtió en la lengua internacional de la cultura y las bibliotecas de las ciudades islámicas, como Damasco, Bagdad o Córdoba, guardaban buena parte de los conocimientos del mundo clásico. La lengua árabe fue en al-Andalus sinónimo de refinamiento y erudición, a pesar de que casi toda la población también hablaba en romance. No sólo estudiaban árabe los musulmanes, también los propios mozárabes, cristianos que permanecieron bajo dominio musulmán, acabaron expresándose y escribiendo en este idioma. 

Los árabes conformaron una cultura de síntesis, asimilando diversos elementos de las culturas con las que tomaban contacto o conquistaban. De los bizantinos asimilaron la cultura clásica greco-romana e incorporaron conocimientos científicos y técnicos de China, India o Persia. La cultura musulmana logró un alto grado de desarrollo en muchos campos como las ciencias, la filosofía o la literatura.

La transmisión de conocimientos que el Islam a través de Al-Andalus hizo a la cultura europea fue enorme. Europa recibió el papel, la brújula y la pólvora, además de conocimientos matemáticos, como la actual numeración arábiga, astronómica, química y médica. Estos conocimientos fueron traducidos al latín en monasterios como el de Ripoll o en la Escuela de Traductores de Toledo que desde allí se difundieron por toda Europa.

Literatura :

La imposición de la lengua árabe permitió mantener un contacto fluido con los focos culturales de Oriente. La relación con centros como Bagdad, Damasco o El Cairo fue fundamental para el intercambio de ideas y experiencias. Fue en tiempos del califa al-Hakam II cuando este intercambio llegó a ser más importante.

En Al-Andalus tuvo una especial importancia el cultivo de la poesía, en la que hubo dos tendencias: la clásica y la popular. El periodo de máximo esplendor de la primera se produjo en el siglo XI, en las cortes de los reinos taifas. La forma más cultivada y elegante en poesía era la qasida, era una poesía de tal complejidad que prácticamente sólo se leía en círculos de entendidos. Fueron poetas destacados al-Qastalli, Ibn Suhayd, con su obra "Espíritus y demonios", o el rey poeta Almutamid. Por su parte, la poesía popular prosperó aprovechando los momentos en que la clásica tenía menos vigor, generando composiciones poéticas como el zéjel o la muwashaha.

La prosa, a su vez, fue un género que, en general, no alcanzó el nivel de la poesía. De todos modos, destacaron prosistas como Ibn Suhayd y algunos de la talla del gran pensador Ibn Tufayl, que destacó con su delicioso "Hayy Ibn Yaqzan", también conocido como el "Libro del Filósofo autodidacta".

Sin embargo, la figura más original de la cultura andalusí fue el polígrafo Ibn Hazm(994-1063) Este autor ha sido uno de los más prolíficos que ha dado el mundo musulmándestacando como poeta, teólogo, jurista, historiador y filósofo. Cuatrocientas, nada menos, fueron las obras que escribió. Su lengua era crítica y mordaz contra el poder y la pobreza de espíritu.

La historia y la geografía

Entre los musulmanes de la Edad Media, la historia cobró un especial interés,escribiéndose numerosas obras repletas de interesantes datos históricos, pero también geográficos, sociológicos, y biográficos.

Entre ellos, surgió una saga de al-Razi, entre los que destacó Isa (siglo X), que escribió una historia general de al-Andalus, conocida más tarde como la Crónica denominada del moro Rasis. Igualmente valiosa fue la "Historia de la conquista de al-Andalus" de su contemporáneo Ibn al-Qutiya

Entre los geógrafos, brillaron al-Idrisi, llamado el Estrabón de los árabes (siglo XIV), y el tangerino Ibn Batuta –el mayor viajero de su tiempo-, legándonos importantes testimonios de al-Andalus y de muchos otros lejanos lugares del mundo entonces conocido.

Filosofia:

El siglo XII vio florecer a Ibn Bayyah (Avempace), y su discípulo Ibn Tufayl, cuya obra, la ya mencionada "Hayy Ibn Yaqzan", tuvo una honda repercusión entre los cristianos.

Pero, sin duda, el que más influyó, tanto en el mundo musulmán como en toda Europa, fue Averroes (Ibn Rushd, 1126-1198), de quien se han conservado varias importantes obras, se convirtió en un gran conocedor e intérprete de la obra de Aristóteles. Sus estudios tuvieron una destacada influencia en los filósofos de la baja Edad Media. Contemporáneo suyo fue el eminente filósofo judío Maimónides (1135-1204).

Los estudios científicos y médicos:

Estudiaron las matemáticas, la astronomía, la medicina, la botánica y la agronomíaSe estudiaron con minucia los movimientos de las estrellas y los planetas por medio de sofisticados astrolabios, se avanzó en el estudio del álgebra y la aritmética, cuyo precursor fue el oriental al-Jwarizmi (de ahí logaritmo)

En al-Andalus destacó el famoso Maslama al-Mayriti (m. 1008), llamado el Euclides de España y experto en numerosas disciplinas.

El astrónomo más importante fue Azarquiel (1029-1100) inventor de la azafea y de varios relojes hidraúlicos, así como autor de Acerca de los planetas y Horizonte Universal. Sus tablas astronómicas no fueron superadas hasta la Edad Moderna.

En medicina los musulmanes heredaron la tradición griega y de Oriente Próximo de una ciencia basada en la observación y experimentación. Destacan figuras como el cordobés Ibn Yuyul (943-994) y la de Abulcasis (936-1013).


Hermanos de la Orden Livona o los Hermanos Livonios de la Espada.


Los cuarteles de la Orden se encontraban en Viljandi (Fellin), en la actual Estonia, en donde las murallas del castillo todavía siguen en pie.

Otras plazas fuertes incluían: Cesis (Wenden), Sigulda (Segewold) y Aizkraukle (Ascheraden). Los comandantes de Viljandi (Fellin), Kuldiga (Goldingen), Aluksne (Marienburg), Tallin (Reval) y el Bailío de Paide (Weissenstein) pertenecían al consejo de cinco miembros del Maestre de la Orden.

 La Orden de Livonia era una rama autónoma de la orden de los caballeros teutónicos.

Eran miembros de la confederación de Livonia entre de 1435-1561.*

 Tras ser derrotados por los samogitianos en la Batalla de Schaulen (Saule) en 1236, los restos de los "Hermanos Livonios de la Espada" fueron incorporados a los Caballeros Teutónicos y a partir de 1236 tomaron el nombre de Orden de Livonia.

Entre 1237 y 1290, la Orden de Livonia conquistó a todos los pueblos de Courlandia, Livonia y Semigallia, pero los intentos de la Orden de invadir la vecina República de Novgorod no tuvieron éxito y su ejército fue finalmente derrotado en la Batalla de Rakvere (1268).

 En 1346, la Orden compró el Ducado de Estonia del rey Valdemar IV de Dinamarca. La vida dentro del territorio de la Orden se describe en la Crónica de Balthasar Russow (Chronica der Provinz Lyfflandt).

 La derrota de la Orden Livonia en la batalla de Swienta (Pabaiskas) el 1 de septiembre de 1435, que se cobró la vida del Gran Maestre y varios caballeros de alto rango, acercó la orden a sus vecinos en Livonia.

 El acuerdo de la Confederación Livoniana (eiine fruntliche eyntracht) fue firmado en Walk el 4 de diciembre de 1435 por el arzobispo de Riga, los obispos de Courland, Dorpat, Ösel-Wiek y Reval; Los representantes de la Orden de Livon y los vasallos, y los diputados de los consejos municipales de la ciudad de Riga, Reval y Dorpat.

 La Orden Teutónica cayó en declive tras su derrota en la Batalla de Grunwald en 1410 y la secularización de sus territorios prusianos por Alberto de Brandenburgo en 1525, pero la Orden de Livonia logró mantener una existencia independiente. Durante la Guerra de Livonia la Orden sufrió una derrota decisiva por las tropas de la Rusia moscovita en la Batalla de Ergeme en 1560.

La Orden buscó la protección de Segismundo II, el Rey de Polonia y el Gran Duque de Lituania. Después de llegar a un acuerdo con Sigismundo II y sus representantes, el último Gran Maestre de la Orden, Gotthard Kettler, secularizó la Orden y se convirtió al luteranismo.

 *Livonia (breve explicación) sería la actual Estonia, aunque realmente se correspondería en la Edad Media con un territorio más extenso habitado por los livonios. (Más o menos)

La conquista del reino nazarí de Granada

La rendición de Granada (1492) Francisco Pradilla y Ortiz. 1882. Óleo sobre lienzo. 330 x 550 cm. Palacio del Senado, Madrid, España.


El desmembramiento del Imperio almohade, tras la derrota de las Navas de Tolosa en 1212 y la crisis de 1227, provocó la aparición de los Terceros Reinos de Taifas. Sólo un reino sobrevivió, el que la familia de los Banu Nasr fundó con capital en Granada. Su primer gobernante fue Muhammad I (1237-1273) Este Estado sobreviviría más de 250 años debido a sus propias fuerzas y a las intermitentes guerras civiles castellana.

Granada fue un estado poblado y rico. Contaba con una numerosa población, que a finales del siglo XV debía superar los 350.000 habitantes. Su economía era equilibrada, basada en una agricultura intensiva, con abundantes regadío (Caña de azúcar, frutales, hortalizas, algodón, cereales, etc.), una artesanía diversificada (cerámica, piel, hierro, seda, etc.) y un comercio activo con Castilla, con el Mediterráneo africano y oriental y con los puertos italianos de Génova y Pisa a través de Málaga y Almería.

La guerra tuvo mucho que ver con el hecho de que, al mismo tiempo que los reinos cristianos se habían pacificado y reorganizado, el reino de Granada se enfrentaba a la crisis dinástica de los últimos sultanes nazaríes, concretada por la lucha de poder entre estos tres personajes emparentados:

* Abu-l-Hasan «Alí Muley Hacén» (1464-1482 y 1483-1485).
* Abu Abd-Alah, Mohámed XII «Boabdil» (1482-1483 y 1486-1492), hijo del anterior.
* Mohámed XIII «el Zagal» (1485-1486), hermano del primero y tío del segundo.



Aparte de los enfrentamientos dentro de la familia real, la aristocracia granadina presentaba otras divisiones, como la rivalidad entre los Alamines, los Venegas y los Abencerrajes en 1412. Estos últimos se sublevaron en Málaga en 1473 y fueron duramente reprimidos por Muley Hacén (incluyendo, según la leyenda, una matanza a traición en un salón de la Alhambra).

En 1481 se reactivó la guerra, una vez concluida la guerra civil castellana. A partir de 1483 los Reyes Católicos se propusieron hacer de la conquista de Granada su primera gran empresa política. En ella utilizaron todos los recursos de Castilla y Aragón.

A pesar de mantener muchos rasgos medievales, fue una de las primeras guerras que puede considerarse moderna, por el armamento, fueron decisivos los asedios resueltos con artillería, y tácticas empleadas, destaca Gonzalo Fernández de Córdoba “El Gran Capitán”.



Primera fase, de 1482 a 1487

Conquista de la parte occidental del reino (actual provincia de Málaga, Loja y la Vega de Granada), aunque las conquistas territoriales se hicieron esperar hasta 1485.A finales del año 1481, como represalia por hostigamientos puntuales de parte cristiana, los musulmanes tomaron Zahara. Eso dio una excusa plausible para una operación de más envergadura el 28 de febrero de 1482: la toma de Alhama, a cargo de Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz.

En abril de 1483, en medio de las disensiones internas, y con el fin de adquirir prestigio, Boabdil intenta sin éxito tomar Lucena, cayendo prisionero. Los Reyes Católicos hacen una jugada que demostró ser decisiva: lo liberan tras asegurarse su alianza, incluyendo el pago de tributos. Desde Almería, hará la guerra a su padre el sultán Muley Hacén.

A partir de entonces y sucesivamente, caen Ronda (mayo de 1485), Marbella (sin combatir), Loja (mayo de 1486, con un uso decisivo de la artillería pesada), gran parte de la Vega de Granada y en la costa Vélez Málaga y la propia Málaga (19 de agoto de 1487). Esta plaza era especialmente significativa por ser el principal puerto y por la reducción a esclavitud de la mayoría de sus 8000 habitantes.

Segunda fase, de 1488 a 1490

Consistió en la conquista de la parte oriental del reino (actual provincia de Almería) y el resto del territorio, excepto la capital. Las campañas militares se vieron frenadas en 1488 como consecuencia de varios factores, peste en Andalucía y asuntos políticos en Aragón.

Trasladada la base de operaciones a Murcia, se producen unas primeras conquistas relativamente sencillas (Vera, Vélez Blanco y Vélez Rubio). La toma de Baza, asediada de junio a diciembre de 1489, llevó en poco tiempo a la capitulación de Almería y Almuñecar , mientras el Zagal se rendía a los Reyes Católicos, pasando a su servicio desde su señorío de Andarax. Granada quedaba totalmente aislada.

Tercera fase, de 1490 a 1492

Limitadas las operaciones al asedio de la ciudad, dirigido desde el campamento-ciudad de Santa Fe. Con más intrigas que acontecimientos militares, los Reyes Católicos exigieron a Boabdil la entrega de la ciudad en cumplimiento de sus tantas veces renovados pactos.

El 25 de noviembre de 1491 fueron firmadas las capitulaciones, que concedían además un plazo de dos meses para la rendición. No hubo necesidad de agotarlo, porque los rumores difundidos entre el pueblo granadino de lo pactado causaron tumultos, sofocados tanto por los cristianos como por los fieles a Boabdil, que acaba por entregar Granada el 2 de enero de 1492.



La rebelión de las Alpujarras

Boabdil comenzó retirándose a las tierras alpujarreñas que le garantizaban los Reyes, pero finalmente optó por cruzar el Estrecho, como la mayor parte de la élite andalusí en 1493.

La población mudejar pasó en poco tiempo de ser tratada con una inicial política de apaciguamiento, como correspondía a las condiciones de la capitulación, dirigida en lo religioso por fray Hernando de Talavera, confesor de la reina y primer arzobispo de la ciudad; a otra de mayor firmeza a partir de la visita del nuevo confesor, el cardenal Cisneros (1499). Como resultado, se obtiene un incremento de las "conversiones", pero también un motín en el Albaicín y una sublevación en las Alpujarras en 1500. Tales desórdenes fueron considerados como una ruptura de las condiciones de la capitulación por la parte islámica, con lo que, libres de toda cortapisa, los reyes emitieron la Pragmática de 11 de febrero de 1502, que obligaba al bautismo o al exilio de los musulmanes.