La Unificación de Italia



A partir de 1789 surgió el nacionalismo como consecuencia de la Revolución Francesa. El primero en usar este término fue Fichte, un profesor y filósofo alemán, que en 1808 escribió Discursos a la Nación Alemana. El desarrollo del nacionalismo se caracteriza por un cambio en la mentalidad, con la aparición del Romanticismo (siglo XIX): se ensalza la Edad Media, su ideología, la independencia de los países..., por lo que supone una crítica al Antiguo Régimen. Son principalmente los jóvenes los que adoptan los mitos románticos, tratando de cambiar la situación que les rodea.

Destaca la “Joven Italia”, grupo de jóvenes que defendían la nación italiana. Giuseppe Mazzini, miembro de este grupo, escribió un panfleto llamado Sobre la unidad de Italia, definiendo el término “nacionalismo”. Según Mazzini, la nación se basa en: una lengua común (como en el caso de italianos, alemanes y griegos); una religión común a cada nación (los irlandeses católicos frente a los ingleses protestantes, los polacos católicos frente a los rusos ortodoxos y los griegos ortodoxos frente a los turcos musulmanes); una cultura común, es decir, música, tradiciones, festividades e historia propias de cada país; y un gobierno propio, que permita a cada nación autogobernarse. No obstante, la principal característica del nacionalismo es el sentimiento de cada persona de pertenencia a su país.

ITALIA

Tras el Congreso de Viene en 1815 Italia quedó dividida en siete estados: el reino de Piamonte, con capital en Turín y gobernado por la casa de Saboya, formando parte del Imperio austriaco el reino Lombardo-Véneto, tres ducados: Parma, Módena y Toscana, gobernados por duques de origen austriaco, los Estados Pontificios y el Reino de las Dos Sicilias, de la casa de Borbón.


Problemas para la unificación italiana: En primer lugar, los austriacos ocupaban el reino Lombardo-Véneto. Además, el Papa por miedo a perder su puesto, hizo todo lo posible por evitar la unificación. Por otra parte, los tres ducados y Nápoles eran reinos sumidos en el Antiguo Régimen, no interesados en unificarse.



En 1847 el Conde de Cavour, primer ministro del reino del Piamonte. financió la publicación de Il Risorigimento (La Resurrección), una publicación política, dirigida por el historiador Cesare Balbo, que daría nombre al movimiento nacionalista. En 1848, tras el fracaso de la revolución dirigida por Mazzin, Cavour buscará otro camino, a través  del progreso intelectual, político y económico.

Il Risorgimento será un movimiento intelectual que combinaba emociones e ideas. Manzoni se encargo de unificar un italiano a partir de sus variedades dialécticas. Mientras el culto a la ópera, especialmente gracias a Verdi. El abate Gioberti en su obra Del primado moral y civil de los italianos, defendía la existencia de una raza italiana, unida por la sangre, la religión y el idioma, proponiendo la unión delos patriotas en torno a la figura del papa. Por su parte Balbo publicó la primera Historia de Italia con el propósito de demostrar el pasado común y glorioso, en Esperanzas de Italia, denunciaba la presencia austriaca como un obstáculo para la unificación.

Los comerciantes y fabricantes del norte eran conscientes de la necesidad de la unión para poder articular un mercado. Cavour, como primer ministro, dotó al Piamonte de infraestructuras,: puertos, carreteras y vías férreas. Pensaba que al rey Carlos Alberto de Saboya le correspondía la tarea de encabezar la unificación.

Frente a mabas figuras apareció la de Garibaldi, el héroe romántico de las barricadas partidario de una república. Más a la izquierda y exiliado Mazzini.

ETAPAS DE LA UNIFICACIÓN ITALIANA:

En 1820 se produjo una sublevación en Nápoles que fue reprimida por la Santa Alianza. Posteriormente en 1848 el intento de unificación fue protagonizado por la “Joven Italia” (encabezada por Mazzini), que se subleva en Roma. El Papa, lejos de colaborar con la unificación, se opone a ella, solicitando ayuda extranjera. Piamonte apoya la sublevación en Milán siendo derrotados por los austriacos en Custoza y Lissa..




La guerra de Lombardía (1859) :Cavour se esforzó en colocar la cuestión italiana en un contexto internacional, así colaboró con Reino Unido y Francia en la guerra de Crimea (1853-1856) Tras una entrevista secreta con Napoleón III se firmó el acuerdo de Plombiers (1859) por el que Francia se comprometía a ayudar a Piamonte a anexionarse la Lombardía y el Véneto, a cambio de la cesión de Saboya y Niza. Tras una campaña de provocaciones Austria declaraba la guerra en abril de 1859, los piamonteses vencían en Magenta Solferino, anexionando la Lombardía, pero Napoleón III firmo una paz por separado en Villafranca en julio.

La anexión de la Italia central (1859-1860): Cavour siguió alentando sublevaciones que tuvieron lugar en los ducados de Parma, Módena y Toscana, Piamonte invadió estos territorios y la provincia de la Romaña (Estados Pontificios) Tras un plebiscito en 1860 serían incorporados a italia, mientras Francia, por el tratado de Turín, reconocía estas anexiones a cambio de Saboya y Niza.

La conquista de Sicilia y el Sur de Italia (1860): Los sicilianos se habían sublevado en contra de los borbones. Desde Génova Garibaldi reunió un grupo de voluntarios "Mil camisas rojas" que consiguieron expulsar a los reyes de Nápoles.

La constitución del reino de Italia (1861): Alarmado por esto y que Garibaldi pudiese atacar Roma los piamonteses ocuparos Las Marcas y Umbria y en otoño de 1860 los nuevos territorios aprobaban su incorporación al nuevo reino de Itala con capital en Turín creado en 1861.

Véneto (1866) y Roma (1870): Tras la derrota austriaca en Sadowa italia, aliada de Prusia conseguía la incorporación del Véneto, de igual forma la derrota francesa en Sedán permitió ocupar Roma que sería declarada capital en 1871.