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EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

El problema sucesorio: En 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática sanción para derogar la Ley Sálica y que su hija pudiese reinar. Don Carlos de Borbón, que se veía como sucesor, no aceptó el derecho de Isabel al trono. La guerra carlista (1833 – 1839): En 1833, Fernando VII muere cuando Isabel II solo tiene tres años y por toda la Península se iniciaron sublevaciones carlistas contra el gobierno de regencia de Mª Cristina, que busca el apoyo de los liberales para defender los intereses de su hija. La guerra tuvo un importante componente religioso y de intereses forales en el País Vasco, Navarra y Cataluña. En 1837, las derrotas carlistas empiezan a ser continuas y Don Carlos huye a Francia. En 1839, la guerra concluye en el Convenio de Vergara, firmado por el líder liberal, Espartero y el carlista, Maroto. Regencia de Mª Cristina (1833 – 1840): Enero de 1834, Mª Cristina pone al frente del gobierno al moderado Martínez de la Rosa, que promulga el Estatuto Real. Ante las limitaciones de este estatuto hubo revueltas populares. Septiembre de 1835, ante el clima de revolución, Mª Cristina pone en el poder un nuevo gobierno progresista, con Juan Mendizábal al frente. Este resuelve el problema económico, agravado por la guerra, desamortizando los bienes de la Iglesia y vendiéndolos en pública subasta a los burgueses. Agosto de 1836, se produce la sublevación de sargentos en La Granja, que imponen a la regente un cambio de dirección política. Se elabora la Constitución de 1837, que admite la soberanía nacional y contempla compartir funciones entre el rey y las Cortes, que ahora se dividen en Congreso de los Diputados y Senado. La Regencia de Espartero (1840 – 1843): En 1840, Espartero desplazó del poder a Mª Cristina gracias al prestigio de su victoria frente a los carlistas. Espartero respaldó a los progresistas, pero sus procedimientos autoritarios le provocaron la enemistad de muchos de sus partidarios. Diciembre de 1842, Espartero bombardeó Barcelona como respuesta a la sublevación popular de los obreros de la industria textil ante su política comercial liberal. Esto supuso el comienzo de su final. En 1843, frente al pronunciamiento del general Narváez, líder moderado, Espartero abandonó el país. Reinado efectivo de Isabel II (1843 - 1868): Noviembre de 1843, Isabel II fue proclamada reina como única solución al vacío de poder creado por el desplazamiento de Espartero. Década moderada (1844 - 1854): Narváez y los moderados, ganan las elecciones y elaboran la Constitución de 1845, que plantea el carácter compartido del poder entre la Nación y el rey. Se mantienen el Congreso y el Senado. proclaman la confesionalidad del estado y recortan la libertad de expresión, reunión y prensa. En 1844 se creaba la Guardia Civil. Bienio progresista (1854 - 1856): En 1854, el descontento popular culmina en el pronunciamiento del general O´Donnell en la “Vicalvarada” de los progresistas y se publica el Manifiesto de Manzanares. Formará Gobierno el general Espartero. En 1855 se reanuda el proceso desamortizador de los bienes de la Iglesia y se aprueba la ley de ferrocarriles. El Gobierno de la Unión Liberal (1856 - 1868): Julio de 1856, nuevo pronunciamiento del general O´Donnell que desplaza a Espartero y trae de vuelta a Narváez y a los moderados, que reponen la Constitución de 1845 y paralizan la desamortización. Junio de 1858, O`Donnell recupera el poder y crea un la Unión Liberal. Su gobierno mantuvo una considerable estabilidad política y crecimiento. Se desarrollo una política exterior de prestigio como las intervenciones en Indochina, Méjico o las Guerras de Marruecos y el Pacífico. Durante los últimos años del reinado de Isabel II, se produjo una crisis internacional financiera y nacional, ferrocarriles. Tras los incidentes de la Noche de San Daniel y la represión de la sublevación del Cuartel de San Gil morirán O´Donnel y Narváez. Toda la oposición firmará el Pacto de Ostende que terminará con la Revolución Gloriosa de Cádiz y el exilio de la reina Isabel II.