El murex: La púrpura de los fenicios


Cuenta la leyenda que el dios fenicio Merkarth, paseaba a orillas del mar con su perro cuando observó que el animal al oler los moluscos que encontraba a su paso teñía su nariz de rojo intenso.

Pensó, entonces en regalarle a su amada una túnica de ese color. Entonces los fenicios comenzaron a desarrollar un nuevo tinte, utilizando las secreciones de diferentes especies de moluscos como el Murex trunculus y el Purpura haesmastoma para los tonos carmesí ó el Murex brandaris para los violetas oscuros.

Durante mucho tiempo conservaron el monopolio de su fabricación y comercialización, así como también los secretos del teñido, que con lo años fue aprendido por bizantinos, griegos y romanos.

La fibra natural más utilizada por el pueblo egipcio para sus prendas era el lino. Tal vez la dificultad que presenta esta fibra para teñirse fue una de las causas del uso limitado del color en su vestimenta : azul, rojo amarillo y en menor grado el verde y el café.

Antiguamente el color púrpura lo usaba solamente la gente poderosa o importante, como los senadores romanos, los emperadores y los reyes. ¿Porqué el púrpura era tan preciado? Por lo de siempre: era muy difícil de obtener. El color púrpura se extraía de las glándulas de un caracol, el Murex brandaris, y se necesitaban...¡12.000 caracoles para obtener 1,4 gramos del producto! (Para que tengas una idea, 1,4 gramos es lo que pesa un lápiz con goma cuando está tan chiquito que ya no puedes escribir con él).