2.3. Al-Andalus: económica, sociedad y cultura.



Economía:

La agricultura de secano en grandes latifundios, que permitió el auto abastecimiento de trigo y la exportación de aceite y de regadío en huertas cerca de las ciudades, con sistemas traídos de Oriente Próximo, como la noria, las acequias, las albercas o los molinos de agua, además de nuevos cultivos como la caña de azúcar, el algodón, el arroz o árboles frutales como el naranjo, la palmera o el banano. Desarrollaron la ganadería bovina, la cría caballar y la de ovejas.

Los conquistadores musulmanes no cambiaron el sistema anterior de latifundios y los grandes propietarios hispano visigodos que se sometieron conservaron sus propiedades. De todas formas un quinto de las tierras de los nobles hispano visigodos no sometidos pasaron al Estado, como establecía la ley coránica, mientras que las otras cuatro quintas partes pasaron a manos de los conquistadores, los cuales crearon latifundios que explotaron en régimen de aparcería.

También la pesca experimentó un gran auge en las ciudades costeras, así como otros sectores como la apicultura y la cría de gusanos de seda para la industria textil.

La industria estaba basada en la pequeña producción artesanal para consumo local y manufacturas del Estado para las exportaciones. La fabricación se realizaba en barrios céntricos, y al frente de cada oficio había un amin que vigilaba producción, calidad y condiciones de trabajo. Destaca la industria textil de la lana, el lino y sobre todo la seda. Además de la pedrería, orfebrería, trabajo del cuero, alfarería, vidrio (la técnica del soplado fue desarrollada por un cordobés en el siglo IX), así como la decoración constructiva con azulejos, yeserías, albañilería y carpintería.

Las ciudades de Al-Andalus adquirieron un nuevo impulso sobre todo en la Bética (Córdoba, Sevilla, Granada, Almería), valle del Ebro (Zaragoza) y costa Mediterránea (Valencia). Se convirtieron en mercados de productos agrícolas, centros de producción manufacturera para el mercado local, focos del comercio exterior a larga distancia (seda, cordobanes, armas, esclavos, etc.) y centros de atracción de inmigrantes campesinos.
Además se continuó con la explotación de los recursos mineros, hierro, cobre, plomo, así como salinas y canteras.

El comercio tenía como centro las ciudades donde los zocos (suq) y los bazares de lujo (qaysariya) dentro de la medinas, recintos amurallados, contaban con almacenes y posadas (funduk) para los comerciantes árabes, sirios y judíos. En los arrabales vivían grupos de artesanos y diversos grupos étnicos (bereberes, mozárabes, etc.) Un funcionario sahib al suk o muhtasib se encargaba de vigilar pesos y medidas, la calidad de los productos y ejercía funciones de persecución del fraude y de control de la vía pública.

Al-Andalus se convirtió en un extremo del importante circuito comercial del mundo árabe-musulmán. Hasta allí llegaban productos traídos por la ruta de la seda, de la ruta del Mediterráneo o del Imperio bizantino o persa. Además se convirtió en centro de la ruta del oro de Sudán, desde Tombuctú hasta Tánger o Tremecén, y las rutas hacia Europa, por tierra a través de Pamplona o Barcelona o por mar, destacando la que unía Almería con el sur de Francia.

El sistema monetario tenía como base el dirham, moneda de plata, hasta que en el siglo X se introdujo el dinar, de oro. Los impuestos afectaban en teoría sólo a los no musulmanes, pero pronto se estableció un sistema fiscal que afectaba a toda la población.

Sociedad:

Dos aspectos esenciales definen la naturaleza de la sociedad propiamente musulmana en Al-Andalus. La rápida aceptación por parte del sustrato romano-visigodo y la gran variedad étnico-social que aportan los invasores extranjeros.

En general la nueva élite se asentó en las ciudades, bien en las viejas ciudades hispano romanas como dominadores militares o encargados de la burocracia. Poco a poco, la élite árabe y la de origen hispano visigodo se fueron fusionando. Los muladíes, nuevos conversos, constituyen la base de la sociedad su conversión fue masiva y en un corto periodo de tiempo afectando a todos los grupos sociales. Entraron a formar parte de las tribus árabes al trasformarse en mawlas, además el uso de nombres árabes hacia el siglo X no era posible saber el origen étnico de una familia aristocrática andalusí.

Favorecida por las ventajas fiscales y económicas que suponía la entrada en la Unma, la renovación del Islam frente a un cristianismo decadente y agotado y por último el deslumbramiento económico y cultural de la civilización musulmana que se genera en el renacimiento de las ciudades.

La variedad étnica y social de los musulmanes llegados a España será el principal foco de tensiones internas a las que se sumarán en ocasiones mozárabes y muladíes.

Los árabes procedentes de Siria y Arabia forman una reducida élite social. Controlan la administración, el ejército y reciben grandes latifundios territoriales pero también aparecen divididos en clanes familiares. Árabes (que se quedaron con las mejores tierras de Andalucía), sirios (se asentaron en las tierras granadinas), egipcios (en las tierras murcianas)

Los bereberes constituían el grupo más numeroso y son marginados por la élite dirigente árabe que les apartan del acceso a posiciones privilegiadas y provocan continuas revueltas tanto en el Magreb como en Al-Andalus. Se asentaron en las dos Mesetas, especialmente en la Meseta Norte.

Africanos y eslavos son el tercer grupo extranjero. Procedentes del Sudán y el este de Europa entran como esclavos formando parte de los ejércitos califales. Con el tiempo son manumitidos y en el caso de los eslavos llegan a ocupar altos cargos de la administración, asentándose en la zona de Levante.

Cultura

El Islam tuvo un papel muy importante en la transmisión del saber durante la Edad Media. El árabe se convirtió en la lengua internacional de la cultura y las bibliotecas de las ciudades islámicas, como Damasco, Bagdad o Córdoba, guardaban buena parte de los conocimientos del mundo clásico. La lengua árabe fue en al-Andalus sinónimo de refinamiento y erudición, a pesar de que casi toda la población también hablaba en romance. No sólo estudiaban árabe los musulmanes, también los propios mozárabes, cristianos que permanecieron bajo dominio musulmán, acabaron expresándose y escribiendo en este idioma. 

Los árabes conformaron una cultura de síntesis, asimilando diversos elementos de las culturas con las que tomaban contacto o conquistaban. De los bizantinos asimilaron la cultura clásica greco-romana e incorporaron conocimientos científicos y técnicos de China, India o Persia. La cultura musulmana logró un alto grado de desarrollo en muchos campos como las ciencias, la filosofía o la literatura.

La transmisión de conocimientos que el Islam a través de Al-Andalus hizo a la cultura europea fue enorme. Europa recibió el papel, la brújula y la pólvora, además de conocimientos matemáticos, como la actual numeración arábiga, astronómica, química y médica. Estos conocimientos fueron traducidos al latín en monasterios como el de Ripoll o en la Escuela de Traductores de Toledo que desde allí se difundieron por toda Europa.

Literatura :

La imposición de la lengua árabe permitió mantener un contacto fluido con los focos culturales de Oriente. La relación con centros como Bagdad, Damasco o El Cairo fue fundamental para el intercambio de ideas y experiencias. Fue en tiempos del califa al-Hakam II cuando este intercambio llegó a ser más importante.

En Al-Andalus tuvo una especial importancia el cultivo de la poesía, en la que hubo dos tendencias: la clásica y la popular. El periodo de máximo esplendor de la primera se produjo en el siglo XI, en las cortes de los reinos taifas. La forma más cultivada y elegante en poesía era la qasida, era una poesía de tal complejidad que prácticamente sólo se leía en círculos de entendidos. Fueron poetas destacados al-Qastalli, Ibn Suhayd, con su obra "Espíritus y demonios", o el rey poeta Almutamid. Por su parte, la poesía popular prosperó aprovechando los momentos en que la clásica tenía menos vigor, generando composiciones poéticas como el zéjel o la muwashaha.

La prosa, a su vez, fue un género que, en general, no alcanzó el nivel de la poesía. De todos modos, destacaron prosistas como Ibn Suhayd y algunos de la talla del gran pensador Ibn Tufayl, que destacó con su delicioso "Hayy Ibn Yaqzan", también conocido como el "Libro del Filósofo autodidacta".

Sin embargo, la figura más original de la cultura andalusí fue el polígrafo Ibn Hazm(994-1063) Este autor ha sido uno de los más prolíficos que ha dado el mundo musulmándestacando como poeta, teólogo, jurista, historiador y filósofo. Cuatrocientas, nada menos, fueron las obras que escribió. Su lengua era crítica y mordaz contra el poder y la pobreza de espíritu.

La historia y la geografía

Entre los musulmanes de la Edad Media, la historia cobró un especial interés,escribiéndose numerosas obras repletas de interesantes datos históricos, pero también geográficos, sociológicos, y biográficos.

Entre ellos, surgió una saga de al-Razi, entre los que destacó Isa (siglo X), que escribió una historia general de al-Andalus, conocida más tarde como la Crónica denominada del moro Rasis. Igualmente valiosa fue la "Historia de la conquista de al-Andalus" de su contemporáneo Ibn al-Qutiya

Entre los geógrafos, brillaron al-Idrisi, llamado el Estrabón de los árabes (siglo XIV), y el tangerino Ibn Batuta –el mayor viajero de su tiempo-, legándonos importantes testimonios de al-Andalus y de muchos otros lejanos lugares del mundo entonces conocido.

Filosofia:

El siglo XII vio florecer a Ibn Bayyah (Avempace), y su discípulo Ibn Tufayl, cuya obra, la ya mencionada "Hayy Ibn Yaqzan", tuvo una honda repercusión entre los cristianos.

Pero, sin duda, el que más influyó, tanto en el mundo musulmán como en toda Europa, fue Averroes (Ibn Rushd, 1126-1198), de quien se han conservado varias importantes obras, se convirtió en un gran conocedor e intérprete de la obra de Aristóteles. Sus estudios tuvieron una destacada influencia en los filósofos de la baja Edad Media. Contemporáneo suyo fue el eminente filósofo judío Maimónides (1135-1204).

Los estudios científicos y médicos:

Estudiaron las matemáticas, la astronomía, la medicina, la botánica y la agronomíaSe estudiaron con minucia los movimientos de las estrellas y los planetas por medio de sofisticados astrolabios, se avanzó en el estudio del álgebra y la aritmética, cuyo precursor fue el oriental al-Jwarizmi (de ahí logaritmo)

En al-Andalus destacó el famoso Maslama al-Mayriti (m. 1008), llamado el Euclides de España y experto en numerosas disciplinas.

El astrónomo más importante fue Azarquiel (1029-1100) inventor de la azafea y de varios relojes hidraúlicos, así como autor de Acerca de los planetas y Horizonte Universal. Sus tablas astronómicas no fueron superadas hasta la Edad Moderna.

En medicina los musulmanes heredaron la tradición griega y de Oriente Próximo de una ciencia basada en la observación y experimentación. Destacan figuras como el cordobés Ibn Yuyul (943-994) y la de Abulcasis (936-1013).