(IV) Las Juntas de Defensa del arma de Infantería (1917-1922)

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El cuartel "General Álava" de Victoria c. 1916.

2º) LOS ANTECEDENTES DE LAS JUNTAS 

Varios autores han señalado al movimiento sindical como la "indudable" causa del origen de las Juntas, descartando otras opiniones que señalaban como origen de las Juntas de Defensa del Arma de Infantería a las Juntas ya existentes en otras Armas (Artillería, Ingenieros y Estado Mayor) caso de Carolyn Boyd o Carlos Seco Serrano, quien además indica como el antecedente directo de las Juntas a la Comisión Militar de Barcelona de 1910 : 

" Por estos años el sindicalismo estaba en su apogeo, seguramente por la guerra europea; en el terreno social, iba conquistando envidiables posiciones, y este éxito actuó sobre el "desmedrado y encanijado" Ejército, a la manera de un señuelo. Esta mentalidad sindicalista está, indudablemente, en el origen de las Juntas Militares" 

Reflexionando sobre las dos opiniones, parece bastante más razonable considerar a las Juntas de las otras Armas como los auténticos modelos en donde la Junta de Defensa del Arma de Infantería se inspiró, y de las que adoptó su organización, pretensiones y espíritu. Indudablemente es más lógico pensar que los oficiales de Infantería tomaran como modelo organizativo a sus compañeros de otras Armas, es decir, al propio Ejército, y no al "sindicalismo" al que, por otra parte, consideraban como una de las fuerzas disgregadoras de todos los valores para ellos fundamentales, es decir, Patria, orden y autoridad.

Pero, pese a que la opinión mayoritaria de los especialistas coincide en señalar como el antecedente de la Junta de Infantería a las homónimas de las otras armas la historiografía nunca ha tratado en profundidad sobre su organización, funcionamiento y objetivos , siendo esta por tanto una laguna a cubrir, ya que como veremos a continuación se pueden establecer claras concordancias entre unas y otra.

2.1. Las Juntas de Defensa de otras armas

2.1.1.- La Junta de Artillería :

El cuerpo de Artillería tuvo desde principios del siglo XIX su propia Junta Superior Facultativa. Esta, que había sido creada mediante una Real Orden del 13 de febrero de 1816, se constituyó como tal el 16 de mayo de 1816, siendo su Reglamento aprobado el 24 de agosto de ese mismo año .

La Junta de Artillería sufrió a lo largo del siglo XIX importantes modificaciones, así como suspensiones temporales. En 1864 se encontraba formando parte de la Junta Superior Facultativa de Guerra. En aquel año algunos coroneles y jefes comenzaron a reunirse en el café "La Iberia" de Madrid, formando una "peña artillera", la cual al cabo de los años, tras lentas y numerosas reuniones redactó unas bases y estableció la organización de una Junta Central que comenzó a funcionar, como tal, en 1888 .

Los pilares fundamentales de la Junta de Artillería fueron la unidad de procedencia y la escala cerrada. La primera se conseguía gracias a que todos los oficiales procedían de la misma Academia militar, cuya fundación data de 1764. Esto suponía en la práctica que todos los oficiales del Cuerpo habían sido compañeros de estudios, lo que proporcionó una mayor cohesión al grupo. La escala cerrada, es decir, el ascenso únicamente por antigüedad, fue un compromiso que surgió el 16 de junio de 1891, fecha en la que se comenzaron a recoger en un álbum las firmas de todos los componentes del Cuerpo, quienes se comprometían a renunciar a los ascensos que no les correspondiesen por antigüedad. Así, en 1898 solamente faltaban por firmar tres oficiales, y todos los años lo suscribían los nuevos graduados.

" Los artilleros que firman este albun (sic) quieren conservar el Cuerpo, y transmitir con su ejemplo a los que vengan a formarlo, el tradicional espíritu de honor, unión y compañerismo que recibieron de sus antecesores, con el que alcanzó las glorias y los prestigios de los que goza para bien de la Patria y honor de sus individuos.

Y considerando que la escala cerrada es condición indispensable para el logro de tan altos fines, resuelven mantenerla entre sí, ofreciendo por su honor renunciar (por los medios que la ley permita) todo ascenso que obtengan en el Cuerpo o en vacante de general a éste asignada, y no les corresponda por razones de antigüedad. ".


Este fue uno de los puntos de coincidencia con la Junta de Infantería, puesto que la escala cerrada se convirtió en uno de los puntos reivindicativos fundamentales del movimiento juntista.

Lo cierto es que este compromiso ayudó a la formación de un auténtico espíritu de cuerpo, que supuso, en la práctica , una mejora dentro del cuerpo de oficiales, tanto desde el punto de vista moral como técnico, y, lo que es más importante, contribuyó a que el cuerpo de oficiales del Arma actuase como una solo hombre, presentando un frente común en el momento que surgiese algún problema importante para ellos.

El 25 de abril de 1905 se aprobó el nuevo Reglamento de la Junta de Artillería, cuyo artículo primero, posteriormente recogido íntegramente por la Junta de Infantería, indicaba que la función principal de la Junta de Artillería debería ser la defensa de "sus intereses", aunque, eso sí, dentro del marco legal establecido.

" La Junta Central del Cuerpo tiene por objeto velar por sus intereses, que son los del Ejército y los de la Patria , dentro siempre de la más estricta legalidad " 

Y el 30 de mayo del mismo año se acordó la forma y composición de la Junta Central, determinándose, a su vez, que las Juntas Regionales tendrían la misma composición que ésta, pero quedando sometidas a ella. La organización de la Junta Central de Artillería quedó con un general como presidente, cinco coroneles vocales, tres, tenientes coroneles vocales y un comandante de secretario.

También se decidió que la Junta Central contase con tres secciones, las cuales asesorarían a ésta en las cuestiones de su competencia: De empleo táctico, organización y tiro, de experiencias y proyectos y de producción y de adquisición de material de guerra.. Este es el único caso, de todas las Juntas, en el que se hizo tal tipo de división.

La Junta Central, elegida mediante votación democrática, resolvía por sí sola las cuestiones que afectaban al Cuerpo de Artillería sin consultas ni votaciones entre sus miembros, de cuya confianza era depositaria. Estas resoluciones eran respetadas sin discusión en virtud de dicha confianza y ante la coacción que ejercía la colectividad. De este modo, pronto los oficiales de Artillería se habituaron a someter a la consulta de la Junta y a su arbitraje las dudas y los pleitos que, relacionados con los intereses de la colectividad, se suscitaban, so pretexto de que, directa o indirectamente, se relacionaban con el sistema de ascensos.

Existían, aparte de la Junta Central con residencia en Madrid, Juntas Locales, que presentaban a la primera sus aspiraciones, consultas , quejas o propuestas. 

La Junta Central resolvía sobre ellas, si era de su competencia hacerlo, siendo su decisión vinculante para dichas Juntas Locales, o, en caso contrario, daba cuenta al Jefe de la Sección de Artillería del Ministerio de la Guerra para que éste tomara en consideración las propuestas aprobándolas o rechazándolas, y, llegado el caso, si lo estimaba oportuno, las elevara al Ministro.

La Junta de Infantería aplicó este mismo sistema organizativo, es decir, una Junta Central de la que dependen las Juntas Regionales.

Pero pronto la Junta empezó a manifestar su opinión, favorable o de veto, no sólo sobre cuestiones que afectaban a la parte técnica del Cuerpo y al sistema de ascensos, verdadera razón del nacimiento de esta Junta, sino también de gobernación y política. Así en 1916 el Estado Mayor Central comenzó a estudiar un proyecto para eliminar la escala cerrada. Al conocer esto la Junta de Artillería se dirigió al Conde de Romanones, a la sazón presidente del Gobierno, a través del Presidente de la Junta, Coronel Ángel Galarza, quien formaba parte de la fracción política del presidente, con lo que se consiguió que el proyecto se desechara. Este hecho influyó directamente en la formación de la Junta de Infantería, al comprobar los oficiales de dicho Cuerpo que era posible influir en las decisiones del Gobierno si se contaba con la organización adecuada.