12 de octubre de 1492: El descubrimiento de un nuevo mundo. ¿Genocidio o fusión de culturas?


Causas del descubrimiento

En primer lugar hay que destacar una serie de factores técnicos como la mejora de la cartografía, los instrumentos de navegación como la brújula y el astrolabio y la mejora en la construcción naval con la aparición de la nao y la carabela.

Entre las causas económicas hay que señalar la necesidad de buscar una nueva ruta hacia las Indias (ruta de las Seda), debido a que con la conquista de Constantinopla en 1453 los turcos acaparaban la llegada de productos orientales de lujo como la seda o las especias.

Por último están los factores políticos e ideológicos. El fin de la Reconquista produjo un ambiente de euforia sobre todo en Castilla que rivalizaba con Portugal como nueva potencia atlántica. Además, la cultura humanística impulsaba la curiosidad científica y los reyes favorecían las exploraciones cartográficas.

El descubrimiento

La figura fundamental será Cristóbal Colón, marinero de discutido origen genovés, llegado a Portugal en 1476. Presentó su proyecto de llegar a Catay (China) entre 1483 y 1485 al rey Juan II de Portugal que lo desestimó. Lo cierto es que parece que debía haber algún tipo de pre-descubrimiento o noticia de las tierras del oeste, bien por los relatos de la antigua presencia vikinga en América (Terranova y Groenlandia), bien por alguna expedición o descubrimiento accidental portugués o bien como apunta Gavin Menzies por una gran expedición china que tuvo lugar en 1421.


Colón se trasladó a Castilla llegando a Palos de La Frontera en 1485 y entrando en contacto con los monjes franciscanos del monasterio de La Rábida, que le acercaron a la Corona. Su proyecto estudiado por una Junta fue desestimado por dos veces. Mientras tanto el portugués Bartolomé Dias doblaba por fin el Cabo de Buena Esperanza en 1488.

Gracias al apoyo entre otros del duque de Medina Sidonia consiguió una nueva entrevista con los reyes y firmar las capitulaciones de Santa Fe el 17 de abril de 1492. En ellas Colón recibía entre otras prerrogativas: el título de Almirante en todas las islas y tierras «que por su mano e yndustria se descubrieran o ganaran», el título de Virrey y Gobernador General de todas las tierras que descubriese, con la facultad de proponer ternas de candidatos a la elección real para cubrir todos los cargos de gobierno que debieran nombrarse en dichas tierras o la décima parte de todas las riquezas que se descubriesen y la misma proporción de los beneficios del comercio en los límites del Almirantazgo.

Entre los documentos expedidos por los Reyes Católicos el 30 de abril de 1492 sobresale una provisión dirigida a los vecinos de Palos de la Frontera, que les ordenaba servir con dos carabelas durante doce meses, en virtud de unas penas impuestas con autoridad. El costo de la expedición fue estimado en 2.000.000 de maravedíes, más el sueldo de Colón. En contra de la idea popular de que fue sufragado por «las joyas de Isabel la Católica», la mitad de dicho dinero lo prestó Luís de Santángel con fondos de la Santa Hermandad, la cuarta parte la aportó el mismo Colón -que los pidió prestados-, y la cantidad restante probablemente la derramaron banqueros y mercaderes italianos residentes en Andalucía.

Fue Martín Alonso Pinzón quien contrató los barcos. La expedición partió con tres barcos, dos carabelas y una nao: una flota de configuración similar a la utilizada por Bartolomé Dias en 1487-1488. La nao era La Santa María, propiedad de Juan de la Cosa, natural de Santoña, pero vecino del Puerto de Santa María. La carabela de menor tonelaje era La Niña, propiedad de Juan Niño, vecino de Moguer, y la pagaron los vecinos de Palos. La Pinta era de Cristóbal Quintero, vecino de Palos, y probablemente fue requisada, pues su dueño iba en el viaje «de mala voluntad». La tripulación apenas excedía los 100 hombres.

La expedición partió de Palos el 3 de agosto de 1492 y el jueves 6 de septiembre, los expedicionarios partieron desde La Gomera hacia lo desconocido. La noche del 11 al 12 de octubre a las dos de la madrugada, Rodrigo de Triana, dio la voz de «tierra»: una isla del archipiélago de las Bahamas, que bautizó con el nombre de San Salvador (Guanahaní, actual isla Watling) la travesía habría durado 34 días. Tras esta primera toma de contacto con las tierras del Nuevo Mundo, la expedición se dedicó a explorar la zona. Y a partir del día 14 descubrió cuatro nuevas islas que Colón bautizó con nombres religiosos y políticos: Santa María de la Concepción (actualmente Cayo Rum), la Fernandina (Long), Isabela (Crooked) y Juana (Cuba)

Primero Martín Alonso Pinzón, y poco después el propio Colón arribaron a Haití, a la que éste bautizó como La Española. Sin embargo, los planes de Colón se vieron profundamente alterados el día de Navidad, por un lamentable accidente La Santa María encalló y fue imposible recuperarla, como en La Niña no había espacio para los tripulantes Colón hubo de tomar una importante decisión: fundó la primera colonia en tierras del Nuevo Mundo, el Fuerte de Navidad, donde quedaron 39 hombres al mando de Diego de Arana. El 16 de enero la expedición emprendió la travesía de vuelta.
Colón acabó llegando el 4 de marzo a Lisboa, ciudad en la que finalmente se vio obligado a entrar. Allí se entrevistó con Juan II quien, con amenazas y promesas, trató de beneficiarse del descubrimiento. El 15 de marzo entró en Palos e informó a los Reyes Católicos en Barcelona, a finales de abril.



Los viajes menores y los acuerdos con Portugal

Rápidamente los Reyes Católicos solicitaron del papa que confirmara su soberanía sobre las tierras descubiertas. La bula Inter Caetera, de mayo de 1493, entregaba a Castilla el derecho a tales tierras y a las que se descubriesen, a partir de un meridiano a 100 leguas al oeste de las Azores. Sin embargo, la protesta portuguesa hizo que en 1494 se firmase el acuerdo de Tordesillas modificando la línea a 300 leguas, lo cual incluía Brasil.

En el segundo viaje acabaron embarcando más de 1.200 hombres en un total de 17 buques, de los cuales 14 eran carabelas y 3 naos dejando las Canarias el 13 de octubre de 1493. Tras llegar a la isla Deseada, la expedición recorrió casi todo el arco de las Antillas Menores hasta Puerto Rico y el 22 de noviembre llegó a La Española. Para comprobar que el Fuerte de Navidad había sido arrasado y que toda su guarnición había perecido. El 6 de enero de 1494, fundó el primer asentamiento en el Nuevo Mundo, bautizado como La Isabela, al norte de la actual República Dominicana.

Mientras tanto el 8 de julio de 1497 partió de Lisboa Vasco de Gama con el objetivo de llegar a la India circunnavegando África, cosa que consiguió el 17 de abril de 1498 al avistar Calicut, regresando a Lisboa en 1499. Ese mismo año una flota portuguesa reconocía las costas de Brasil y en 1500 el italiano Américo Vespucci reconocía la costa sur. Su nombre fue puesto por un cartógrafo lorenés, Martin Waldseemüller, en 1507 para designar un nuevo continente.

Se produjo un tercer viaje iniciando la singladura el 30 de mayo de 1498 desde Sanlúcar de Barrameda. Pero la situación de los colonos se había complicado tanto que los monarcas decidieron nombrar como juez a Francisco de Bovadilla, comendador de Calatrava, quien todavía tardó algún tiempo en iniciar un viaje que le llevó a Santo Domingo el 24 de agosto de 1500.

A su llegada, Bovadilla destituyó a Colón y a sus hermanos de sus cargos. Confiscó todos los bienes del descubridor y le sometió a proceso sin darle posibilidad de defenderse, acusándole de tiranía y malos tratos contra los colonos. Finalmente fueron embarcados hacia Castilla, cargados de grilletes. Los Reyes Católicos desautorizaron semejantes medidas y la dureza utilizada contra Colón. Decidieron destituir a Bovadilla, pero aprovecharon la coyuntura para retirarle a Colón la mayor parte de sus prerrogativas.

Colón empezó a preparar la expedición para su cuarto y último viaje en octubre de 1501. Contó con cuatro carabelas y unos 140 tripulantes, que salieron de Sevilla el 13 de abril de 1502 y tocaron tierra al otro lado del Atlántico el 15 de junio siguiente. El viaje fue el más azaroso de todos y a su regreso no volvería a cruzar el Atlántico. El Almirante vivió sus últimos días en una situación precaria, hasta que murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506 en Valladolid.



América bajo el control de la Corona

Desde 1502 el estado comenzó a nombrar gobernadores y pasó a controlar directamente el nuevo territorio. Desde Santo Domingo partirán casi todas las expediciones hacia Tierra Firme en los años siguientes.

En 1503 se estableció en Sevilla la Casa de Contratación, organismo múltiple encargado de todo lo referente a América. Era aduana, almacén para preparar las naves, casa de control de emigrantes, escuela de pilotos, centro de cartografía, depósito de mercancías e institución encargada de recaudar el quinto real, el 20% de los beneficios de comercio americano, que iban a parar a las arcas reales. Todas las expediciones hacia América debían partir obligatoriamente de Sevilla, elegida por su tradición comercial y por ser puerto seguro, dad su situación interior.

Los colonos, en su mayoría andaluces, extremeños y vascos, comenzaron a ser seleccionados por la Casa de Contratación. Recibían tierras, y se les entregaba un grupo de indios, encomienda, teóricamente para ser evangelizados a trabajos e instruidos, pero que en la práctica fueron obligados a trabajos forzosos. El trabajo, la brutal modificación de sus formas de vida, pero sobre todo las enfermedades traídas por los europeos produjeron una auténtica hecatombe. Sólo a partir de 1511 gracias a las denuncias de los monjes dominicos, como fray Bartolomé de las Casas, se mejoró su situación. En 1512 las Leyes de Burgos proclamaban la libertad de los indios, pero los abusos y las denuncias siguieron sucediéndose.

El mapa de América quedó completado entre 1508 y 1516; Alonso de Ojeda reconoció la costa venezolana y Diego Ponce de León exploró La Florida. En 1515 Vasco Núñez de Balboa partiendo de Darién atravesó el istmo de Panamá descubriendo el océano Pacífico.