El colonialismo alemán

Proclamación del IIº Imperio Alemán en la sala de los espejos de Versalles (1871) 
Autor: Anton von Verner (1885) Bismark Museum

Alemania fue la última gran potencia europea del siglo XIX en conseguir su propio Estado Nación. Desde que en 1808 el profesor Fichte publicase sus Discursos a la Nación alemana, germen del nacionalismo de aquel país, el camino hasta la unificación de los distintos Estados germanos fue largo y plagado de conflictos.  

Tras el Congreso de Viena de 1815 y la disolución de la Confederación del Rin, creada por Napoleón en 1806, se decidió que los Estados alemanes, un total de 39, quedaran englobados en una nueva organización la Deutscher Bund (Confederación Alemana) que tendrían en común una Dieta, con sede en Frankfurt am Main, estando presidida esta por el Emperador de Austria. 

En 1834 se creó el Zollverein (Unión Aduanera) entre los principales Estados, liderados por Prusia y con la oposición de Austria. Poco después, en 1835, se construía el primer ferrocarril entre las localidades de Núremberg y Fürth, pertenecientes en aquel entonces al reino de Baviera. 

El desarrollo económico discurrió paralelo al creciente sentimiento nacionalista donde figuras como el poeta Heine, el historiador Ranke o el músico Wagner consolidan la idea de una Nación alemana unificada. La labor del diario nacionalista Deutsche Zietung y de la Liga nacionalista alemana contribuyeron a todo ello. Sin embargo, la figura fundamental fue la de Otto von Bismarck, nombrado Canciller por el rey de Prusia Guillermo I en 1862. Tomará una serie de medidas de reforma de gran importancia, especialmente del Ejército prusiano. Ello le permitirá, aliado con Austria, derrotar a Dinamarca en 1864 en la Guerra de los ducados, para posteriormente enfrentarse a su antiguo socio en 1866 en la Guerra austro-prusiana, donde el nuevo Ejército prusiano al mando de von Moltke derrotaba decisivamente a los imperiales en Königgrätz (Sadowa). Posteriormente, tras un incidente diplomático con la Francia del entonces emperador Napoleón III, una nueva guerra, la franco-prusiana, permitía, tras la derrota francesa en Sedán en 1870, proclamar de forma solemne la unificación de Alemania y la aparición del IIº Reich, teniendo lugar la ceremonia en la misma sala de los espejos del palacio de Versalles el 18 de enero de 1871. 


Mapa de las colonias alemanas

A partir de ese momento la política de Bismarck se transformó de forma radical. Conseguido su objetivo de unificar Alemania no deseaba que estallase ninguna nueva guerra entre las grandes potencias del continente europeo, tejiendo para ello toda una red de acuerdos diplomáticos, muchos secretos, que permitieron mantener la paz, y sobre todo aislar diplomáticamente a Francia, durante casi 20 años. De hecho este periodo hasta la dimisión del Canciller en 1890 se le conoce como la Europa de los Sistemas Bismarckianos. 

Si bien Otto von Bismarck consideraba que la siguiente guerra en Europa se produciría por algún incidente en los Balcanes, como así fue, era consciente que la posibilidad de un conflicto por el reparto que estaban haciendo las potencias europeas del mundo también era factible. Por ello, ante la conquista y anexión de ciertos territorios, ya que Francia tomaba posesión de Túnez en 1881 y el Reino Unido asumía el gobierno de Egipto en 1882, ambos dos países solicitaron la celebración de una conferencia sobre el continente africano que fue organizada por Bismarck, teniendo lugar en Berlín entre 1884 y 1885. Estaba claro que había que regular la carrera por el reparto de África para evitar una guerra entre potencias. Las tres naciones eran las más interesadas y aquellas que contaban con el potencial militar suficiente para hacer efectiva la conquista. El principal acuerdo de dicha conferencia fue reconocer como norma del derecho internacional para tomar posesión de un territorio el principio de uti possidetis iure, es decir, que para que una potencia reclamase la tutela de un territorio colonial debía poseer una posesión real sobre el mismo, mediante una ocupación militar o la firma de un acuerdo de protección con las autoridades locales para ejercer la administración de la zona. Esto provocó una auténtica carrera por el control y dominio del continente. 

De los tres grandes Alemania era la que se encontraba en peor situación, al casi carecer de presencia en el continente, así que el Canciller se puso manos a la obra con el fin de conseguir un Imperio colonial para su Nación. Como consecuencia de ello, al inicio de la Primera Guerra Mundial contaba con cuatro territorios en el continente, eso sí, aislados entre ellos, no como sus competidores, los cuales casi habían logrado sus objetivos de crear un eje norte-sur, los británicos, y otro este-oeste, los franceses, hasta que chocaron sus intereses en el incidente de Fachoda, en 1898, cuando tropas de ambos países se encontraron cara a cara a orillas del Nilo. Aunque finalmente se llegó a un acuerdo diplomático la tensión entre la opinión pública de ambas naciones fue considerable. 

Por su parte Alemania fue construyendo su Imperio africano. En primer lugar contaba con un pequeño asentamiento en la actual Namibia (Deutsch-Südwestafrika) desde que los misioneros Franz Heinrich Kleinschmidt y Carl Hugo Hahn, de la Sociedad misionera de Renania, llegasen al territorio a finales de 1842, fundando varias iglesias, tras ellos comenzaron a llegar colonos. En 1882 un comerciante de Bremen, Adolf Lüderitz, solicitó poder establecerse en la zona fundando una ciudad con su nombre que se convertiría en la capital. Finalmente, tras problemas financieros vendió sus acciones a la Deutsche Kolonialgesellschaft für Südwest-Afrika (Sociedad colonial alemana del África del Sudoeste), que administró el territorio hasta que en 1891 el Gobierno imperial decidió, tras enviar previamente tropas, administrar directamente el territorio para la seguridad de los colonos alemanes. 

Puerto de Dar el Salaam 
Fuente: Sammlung Walther Dobbertin (Bild 105) Archivos Federales Alemanes.

La segunda de las colonias africanas fue Schutzgebiet Togo (Protectorado de Togo o Togoland), que se corresponde en la actualidad con Togo y una porción del territorio de Ghana. Desde 1857 operaba una compañía comercial alemana en lo que entonces se conocía como Costa de los Esclavos, la cual contaba desde 1882 con una línea regular que la conectaba vía marítima con Alemania. Así, como consecuencia de la conferencia de Berlín, en 1884, Gustav Nachtigal llegaba a la zona, firmando con los reyes locales acuerdos de protección. Posteriormente se firmaron acuerdos con Francia y el Reino Unido para la delimitación de las fronteras de la colonia, la cual tuvo como capital Lomé y una administración propia dependiente del Gobierno imperial desde 1891.  

En Kamerun, actualmente Camerún y territorios de Nigeria, Chad, República Centro Africana, Gabón y República del Congo, se contaba con presencia de empresas comerciales alemanas desde 1862. En 1884 Bismarck comisionó al Dr. Gustav Nachtigal para establecer un protectorado en la zona comprendida en el delta del río Níger y el Gabón, frente a la isla española de Fernando Poo. En julio de 1884 firmaba un acuerdo de protección con los principales líderes tribales en Duala. La administración fue desde el inicio subordinada al Gobierno imperial, e incluso durante un tiempo administró la colonia de Togoland. La delimitación de las fronteras se estableció en la conferencia de Berlín en 1885, aunque posteriormente se suscribieron diversos acuerdos con británicos y franceses, especialmente con estos últimos que tras la crisis de Agadir de 1911, un incidente en el protectorado de Marruecos, se vieron obligados a compensar a los alemanes con nuevos territorios. 

La última de las colonias alemanas en suelo africano fue la Deutsch-Westafrika, actuales Ruanda, Burundi y la parte continental de Tanzania. En 1884 Carl Peters, partió disfrazado desde la isla de Zanzíbar, posesión británica, y fue firmando acuerdos de protección con diversas tribus locales. Pese a la oposición de Bismarck a tal proyecto, por razones de política interior, finalmente tuyo que aceptarlos, permitiendo en 1885 la creación de la Deutsch-Ostafrikanische Gesellschaft (Compañía alemana del África oriental). Al año siguiente se firmarían acuerdos para delimitar las fronteras de la colonia con el sultán de Zanzíbar y el Gobierno británico. En 1891 el Gobierno alemán, dadas las revueltas internas y la explotación sufrida por la población indígena decidió que la colonia fuese administrada dependiendo directamente del Gobierno imperial. 

Finalmente, como predijo Bismarck un incidente en los Balcanes, en este caso el asesinato en Sarajevo, el 28 de junio de 1914, del archiduque austriaco Francisco Fernando desencadenaba la Gran Guerra. 
El Acta de Berlín incluía una cláusula para que las colonias permaneciesen neutrales en caso de una guerra en Europa, por ello los gobernadores alemanes de las colonias en primer lugar ofrecieron a sus homólogos franceses y británicos esta posibilidad, ante la negativa de estos la guerra comenzó en el continente africano.


Descarga de balas de algodón en el puerto de Lomé (Togo) en 1885.