9.3. El ocaso del Imperio español en Europa.




Felipe III (1598-1621)

Durante este reinado se interrumpió la tendencia belicista del siglo anterior y la monarquía española vivió un periodo de paz. Dos fueron las circunstancias que permitieron esta situación. Por un lado la muerte de Isabel I de Inglaterra posibilitó la firma de la paz con este país al año siguiente (1604). Por otro lado la ruina financiera de la Corona obligó a firmar con Holanda la tregua de los Doce Años en 1609. Desde esa fecha y hasta el final del reinado no hubo intervenciones exteriores destacables.

Felipe IV (1621-1665)

En 1618 comienza la Guerra de los Treinta Años con la segunda defenestración de Praga. España no iniciará las hostilidades hasta 1621, fecha en que vencía la tregua con las Provincias Unidas. Durante los primeros años los Habsburgo llevaron la iniciativa gracias al camino español y su superioridad militar: rechazo de la invasión danesa de 1625, la rendición de Breda (Ambrosio Spinola), derrota inglesa en Cádiz, recuperación de Bahía, etc.

Sin embargo la guerra cambió de rumbo, sobre todo debido a problemas económicos (captura de la flota Indias en 1628) En 1629 se produjeron los incidentes de Mantua que terminaron con una paz desfavorable en 1631. La intervención sueca en la Guerra desde 1630 supuso un retroceso de los imperiales hasta la contundente victoria de Nördlingen en 1634. Esto provocó la intervención francesa a partir de 1635. Aunque en la campaña de Francia de 1636 se llegó a amenazar París a la larga la intervención supuso la derrota española. En 1639 se producía la derrota naval de Las Dunas que suponía la quiebra de la supremacía marítima española.

Richelieu moría en 1642 y Luis XIV llegaba al trono el año siguiente, fecha de la derrota de Rocroi. La guerra continuó entre España y Francia pese a la firma de la paz de Westfalia en 1648 donde por ejemplo se reconocía la independencia de la Provincias Unidas. Lo que ahora se dilucidaba era la hegemonía europea. La entrada en guerra de Inglaterra y la pérdida de dos flotas de Indias en 1656 y 1657 llevaron a la monarquía a una situación límite.

En 1658 se producía la derrota de don Juan José de Austria en la batalla de las Dunas que provocó el definitivo acuerdo o paz de los Pirineos de 1659. Se cedían el Rosellón y la Cerdaña, además de algunas plazas en Flandes (Metz o Verdún) También se acordaba el matrimonio de Luis XIV con María Teresa de Austria, hermana de Felipe IV. Se producía así la pérdida de la hegemonía española.

Además ese mismo año don Luis de Haro era derrotado en Elvas en un fracasado intento por recuperar Portugal. En 1664 se produjo la Batalla de Castelo Rodrigo y la derrota definitiva en la Batalla de Montes Claros en 1665. Definitivamente se reconocía la independencia portuguesa en el acuerdo de Lisboa de 1668, ya durante el reinado de Carlos II.

Carlos II (1665-1700)

La política exterior durante el reinado del último de los Austrias estuvo marcada por el desinterés en los problemas europeos y la preocupación por mantener el control del Mediterráneo Occidental y la carrera de Indias. Sin embargo la debilidad militar fue aprovechada por la Francia de Luis XIV para ampliar sus dominios.
La guerra de Devolución (1667-68) enfrento a Francia con España y sus aliados, Holanda, Inglaterra y Suecia, concluyó con la paz de Aquisgrán, donde España tenía que ceder Lille y otras plazas fronterizas a cambio de recuperar el Franco Condado. En 1678 se rubricaba la paz de Nimega, donde la Gran Coalición pudo negociar con Luis XIV, España recuperaba plazas en Flandes a cambio de la cesión del Franco Condado. La tregua de Ratisbona en 1684 ratificaba más cesiones de plazas y territorios a Francia que serían restituidos a España en la paz de Rijswijk de 1697, aunque Francia obtenía el actual Haití.

El último foco de tensión fue la sucesión a la corona española, siendo los dos principales candidatos Felipe de Borbón y el archiduque Carlos de Austria. Luis XIV conspiró para la obtención de beneficios territoriales, primer y segundo tratados de partición, sin embargo la designación de Felipe V como rey lo que provocó fue una nueva guerra europea por la sucesión al trono español entre 1701 y 1714.