Combate aéreo en el río Muluya



Resulta paradójico que los dos derribos de aeronaves realizados por España, si exceptuamos los de la Escuadrilla Azul en la Unión Soviética, hayan sido sobre unidades norteamericanas. La primera durante la guerra hispano-americana de 1898 y la segunda la narraremos a continuación.

El 8 de noviembre de 1942 las tropas anglo-americanas desencadenaban la Operación Torch (Antorcha, para entendernos), es decir, el desembarco en los territorios del Norte de África bajo dominio francés - Marruecos y Argelia - entonces bajo la autoridad del gobierno de Vichy del mariscal Petain, por cierto, antiguo embajador en Madrid. Ante la noticia de la operación los aeródromos españoles en el protectorado fueron puestos en estado de máxima alerta. Pese a que las tropas aliadas no pretendían una invasión del protectorado español, lo cierto es que los incidentes fueron en aumento. El mismo día del comienzo de la invasión una escuadrilla americana de Douglas C-47 fue interceptada por cazas españoles cuando, cargados de paracaidistas, se encontraban ni más ni menos que en las proximidades de Melilla. Durante los siguientes días los Heinkel HE-112B del Grupo 27, con base en el aeródromo de Nador, tuvieron varios incidentes con aparatos Dewoitine D-520 de la aviación naval francesa, con base en Port Lyautey (Marruecos), y con algunos Supermarine Spitfire V británicos de Gibraltar, afortunadamente sin pasar a mayores.


Heinkel 112B en vuelo pilotado por el teniente Miguel Entrena Klett que poco después abatiría al P-38 Lighting del US Army Air Force. En esta ocasión se trata del caza con número 5-65. 

Pero el incidente más grave se produjo el 3 de marzo de 1943. Ese día la red de alerta temprana española informó que una formación de aviones procedentes de Argelia se dirigía hacia el espacio aéreo del Marruecos español. El teniente Miguel Entrena Klett, despegó sobre las 11:00 horas con su He-112B-2 del aeródromo de Nador y ascendió hasta los 2.300 m, situación en la que esperó a que se acercase la formación norteamericana., detectando casi inmediatamente la presencia de los 11 cazabombarderos norteamericanos (P-38F-1 Lightnings del 14th Fighter Group con base en Youk-les-Bains, Argelia) volando en dos formaciones, de cinco y seis aparatos a diferentes alturas. Para atacar con alguna posibilidad, Entrena se posicionó a mayor altura teniendo el Sol de espalda, lo que le daba ventaja sobre los estadounidenses. Eligió de las dos formaciones norteamericanas, la que volaba a mayor altura, y se lanzó disparando contra uno de los aparatos. El Lighting fue alcanzado por varios proyectiles y uno de sus motores comenzó a perder aceite y a desprender humo. El piloto del aparato abandonó la formación, seguido por el teniente Entrena, quien no volvió a disparar contra él, sino que poniéndose a su altura le hizo gestos para que se lanzara en paracaídas.


El teniente Miguel Entrena Klett


El piloto estadounidense no saltó. Preocupado seguramente por no caer en territorio español, maniobró hacia la frontera hispano francesa, consiguiendo hacer un aterrizaje forzoso a orillas del río Muluya, pero ya en territorio francés. El P-38 sufrió serios daños en la toma de tierra porque debido a los impactos recibidos, sólo una de las dos ruedas laterales descendió. Al día siguiente técnicos de las fuerzas aéreas de EE.UU verificaron varios impactos en el fuselaje del Lighting.


Lockheed P-38 Lightning en vuelo

Al día siguiente, el 4 de marzo, el Gobierno español dio instrucciones a sus cazas de no responder a ninguna provocación de los aliados, ese mismo día varias formaciones americanas sobrevolaron de una forma claramente desafiante y agresiva el campo de aviación de Nador. Pero nada más sucedió.


Pilotos españoles posan con su uniforme de gala ante la línea de vuelo de He 112B en la base aérea de Tauima un 18 de julio de 1944.