La conjura de El Escorial



A finales del siglo XVI, en la corte de Felipe II, la Casa de Alba pugna por recuperar el favoritismo real que goza su oponente, la Casa de los Mendoza, a cuya cabeza está la Princesa de Éboli.

La noche del lunes de Pascua de 1578, unos asesinos a sueldo emboscan a Juan de Escobedo, dándole muerte.

Mateo Vázquez, un sacerdote e íntegro funcionario de la secretaria real, es encargado de investigar el crimen.

El Duque de Alba que, a pesar de sus 71 años, no ha perdido ni un ápice de su energía y vigor legendarios, lleva tiempo postergado en la Corte, a expensas del protagonismo creciente que tiene el principal secretario del soberano, el Primer Ministro Antonio Pérez.

La situación en Flandes, bajo el mando del carismático hermano bastardo del Rey, es extremadamente delicada.

Por un lado, Guillermo de Orange, por el otro, Inglaterra y, de forma aún latente, la herejía protestante, hacen de los Países Bajos un lugar inhóspito y en continuo conflicto, donde, quien posea información privilegiada, puede llegar a hacerse con una inmensa fortuna.

Don Juan de Austria, ha enviado a su secretario particular, Juan de Escobedo a que interceda ante su rey Felipe II.

Juan de Escobedo, todo presunción y arrogancia, ha regresado a El Escorial con la misión de exigir dinero a Felipe II, para financiar la liberación de María Estuardo, reina de Escocia, y así iniciar una nueva línea monárquica, casándola con Don Juan de Austria.

La casualidad hace que Escobedo sea testigo de los turbios y apasionados amoríos entre Ana de Mendoza, Princesa de Éboli, cuya extraordinaria belleza es tan peligrosa como su ambición, y ante la cual es difícil no sucumbir, con el Primer Ministro Antonio Pérez.

Además, es también conocedor del plan de ambos para impedir que sea enviada cualquier ayuda a las tierras flamencas, ya que ello truncaría sus intereses financieros.

A partir de entonces, una serie de intentos fallidos ponen en peligro la vida de Juan de Escobedo...