EL CELULOIDE ESPAÑOL ANTES DE LA GUERRA


Antes de la llegada del sonido al mundo del celuloide a finales de los años 20, las productoras hollywoodienses se hacían de oro exportando sus películas a países de todo el mundo. Lo único que diferenciaba a la cinta de 'El gran desfile', de King Vidor, proyectada en EEUU a la vez que se distribuía en España, era el idioma en el que se podía leer sobre los rótulos de diálogo.


Ante la perspectiva de la desaparición del cine mudo, productoras como Universal Pictures decidieron contratar a actores españoles para que protagonizasen las versiones castellanizadas de sus grandes producciones. "Se rodaban en pocos días y siempre de noche", explica el historiador cinematográfico, Jesús García de Dueñas, quien imparte estos días el curso magistral 'Esplendor del cine republicano. Comedias y musicales 1931-1936' en la UIMP.


Estas producciones contaban con un presupuesto muchísimo menor y para abaratar costes "los planos generales se extraían directamente del metraje original". García de Dueñas pone como ejemplo 'Drácula' (1931), de Tod Browning, protagonizada por Bela Lugosi y Helen Chadler en la original y por Carlos Villerías y Lupita Tovar en su versión española, quienes trabajaron bajo las órdenes de George Melford. "Los espectadores acudían al cine esperando ver esas estrellas estadounidenses de las que tanto se hablaba y se encontraban con sus sustitutos".