Principales núcleos del arte prerrománico

En los siglos previos a la llegada del arte románico, la península Ibérica conoce una gran variedad de estilos artísticos, fruto de diferentes tradiciones y de adaptaciones locales. El arte visigótico tiene su mejor expresión en pequeñas iglesias, como las de Santa Comba de Bande, en Orense, San Pedro de la Nave, en Zamora, San Juan de Baños de Cerrato, en Palencia o la iglesia de Santa María de Quintanilla de las Viñas, en Burgos. Con la invasión árabe, la pervivencia de una tradición cristiana en Asturias hace que aquí se desarrolle un estilo artístico peculiar, que dejará un magnífico ejemplo de arquitectura palacial, como Santa María del Naranco. También son excelentes las edificaciones religiosas, entre las que destacan las iglesias de San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo, San Salvador de Valdedios o Santa Cristina de Lena. La población mozárabe, cristianos que viven bajo dominio musulmán, desarrollará también su propio estilo artístico. Pertenecen a esta tradición las iglesias de San Miguel de Celanova, en Orense, las de Santiago de Peñalba y San Miguel de la Escalada, en León, la de San Baudelio, en Casillas de Berlanga, Soria, o la iglesia de San Cebrián de Mazote, en Valladolid, entre otras. Con influencia carolingia, el prerrománico catalán verá nacer excelentes manifestaciones, como las iglesia de San Pedro de Roda, ampliada en época románica, o la de San Miguel de Terrassa, de tradición visigótica.