El Tercer Mosquetero

Casi se olvida la historia de él. En los últimos días abrileños tuvo que guardar cama, sacudido por la fiebre. Quizá fueron cuartanas adquiridas en su lugar de origen ceutí, que se obstinaban en debilitar un cuerpo recio y joven. Jacinto Ruiz y Mendoza había sido promovido recientemente al empleo -la gracia, se decía en lenguaje castrense- de teniente y escuchaba inquieto las noticias que le llevaban hasta el lecho. Los franceses no eran aliados, el rey merecía la fama de calzonazos con que degradaba su altísima magistratura. En cuanto al príncipe y al valido, mejor no pensar en ello. Tampoco era de su competencia.

Lo cierto es que hasta leer el libro de Pérez Reverte Un día de cólera no tenía ni idea de su existencia, sin embargo, muchas han sido las veces que caminando por el paseo de Recoletos en Madrid he contemplado el monumento donde están enterrados los tres oficiales protagonistas del Dos de Mayo:


Pero desde luego lo que desconocía es que en la plaza del Rey de Madrid hay un monumento a este oficial:


Enlace al artículo de El País

Un día de cólera