8.1. EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA Y MOVIMIENTOS MIGRATORIOS EN EL SIGLO XIX. EL DESARROLLO URBANO.


Crecimiento de la población:


En España la población aumentó durante el XIX, creció más de un 50% pasando de 11 millones en 1800 a poco más de 18 en 1900. Sin embargo, comparado con el de las potencias europeas durante ese mismo período se puede considerar bastante modesto. Este crecimiento se concentra fundamentalmente en el segundo y tercer de siglo, ya que en el primero se produjeron la Guerra de Independencia y la Emancipación de las colonias, además crecieron más las regiones litorales e industriales (Cataluña y Vascongadas) que las regiones agrícolas del interior (Castilla y Extremadura) Otro rasgo característico fue el desplazamiento de población del campo a la ciudad. Si bien a principios de siglo apenas Madrid, Barcelona y Valencia rebasaban los 100.000 habitantes a finales de siglo varias se encontraban ya entre los 100.000 y 200.000.


El crecimiento demográfico se produjo a pesar de varios frenos:

• Guerras: Durante el siglo España sufrió la Guerra de Independencia, tres guerras carlistas, la Emancipación de las colonias, dos guerras en Cuba además de numerosos pronunciamientos, motines y revueltas.
• Epidemias y enfermedades: El cólera afectó al menos en cuatro ocasiones, además de la gripe y enfermedades como el paludismo o la tuberculosis, esta última afectaba especialmente a las ciudades.
• Mortalidad infantil: debido a las malas condiciones sanitarias la tasa de mortalidad infantil era de las más elevadas de Europa.
• Emigración: Especialmente en la segunda mitad de siglo. Ante la mala situación económica mucha población busco fortuna en las antiguas colonias americanas.


  1. ÉXODO RURAL Y CRECIMIENTO URBANO
A lo largo del siglo XIX el crecimiento urbano fue limitado, debido a la modesta industrialización y al atraso agrario español que obligaba a la mayor parte de la población a producir alimentos y a quedarse en el campo. Aun así este crecimiento urbano fue lento, pero constante.
Hasta 1860 las migraciones internas fueron limitadas, pero a partir de esta fecha, la población comenzó un lento éxodo rural que supuso el crecimiento de la población urbana, es decir, de las capitales de provincia y principalmente de Madrid, como capital política y Barcelona y Bilbao, como principales núcleos industriales. En 1836 la población urbana era menos del 10% y 1900 era del 16,6%.
El aumento del tamaño de algunas ciudades obligó a demoler las ciudades de origen medieval y a ampliaciones mediantes planes de reformas urbano como los ensanches, barrio burgueses con avenidas amplias, manzanas cuadrangulares y un estilo arquitectónico muy propio. Por ejemplo, el Barrio Salamanca o el ensanche de Barcelona . Además también se realizó la construcción de ferrocarriles, el inicio del alumbrado público y el alcantarillado.
A pesar de la creciente urbanización, a principios del siglo XX la mayoría de la población española continuaba siendo rural y un 70% residía en núcleos de menos de 200.000 habitantes. El resultado de esta irregular distribución de la población fue un dualismo muy acentuado entre el campo y la ciudad, origen de numerosas tensiones políticas y sociales.
  1. LAS MIGRACIONES TRANSOCEÁNICAS
En las décadas finales del siglo XIX la tensión entre el aumento de la población y la falta de oportunidades de empleó obligó a muchos españoles a emigrar a ultramar
Los principales focos de emigración fueron Galicia, Cantabria, Asturias y Canarias, zonas con falta de tierra y de puestos de trabajo. También Cataluña propició emigración a Cuba debido a sus tradicionales relaciones comerciales.
El destino más importante fue Latinoamérica especialmente Argentina, Cuba, México y Brasil. Hasta el año 1860 se calcula que partieron 200.000 españoles hacia América por las oportunidades del continente y por la facilidad del nuevo barco a vapor. Los gallegos fueron el contingente más amplio que entre 1853 y 1882 emigraron a América unos 325000 gallegos, cifra que supone el 60% de la población.
Esta emigración a América por razones laborales tuvo su cresta más importante entre 1900 y 1929 con un breve retroceso durante la Primera Guerra Mundial, cuando más de un millón de personas se lanzaron a hacer las américas.