El Defensor del Profesor de la Comunidad exige que se respete "la autoridad" del docente en el ejercicio de su profesión


El Defensor del Profesor de la Comunidad de Madrid exigió hoy, con motivo de la celebración del Día Internacional del Docente, "que se cumpla" en los centros escolares la normativa vigente que regula los derechos y deberes del profesorado "para que se respete su autoridad" y puedan ejercer su profesión "con normalidad".

En declaraciones a Europa Press, la coordinadora de este servicio puesto en marcha por el sindicato ANPE-Madrid, Inmaculada Suárez, explicó que los maestros, sin distinción de que provengan de un centro público, privado o concertado, carecen de "toda autoridad" en clase frente a los alumnos, los padres e incluso la propia Administración y apuntó que en numerosas ocasiones se llega a faltar "su presunción de veracidad".

"Una de las mayores quejas que realizan cuando nos llaman es la falta de autoridad en clase, frente a su equipo directivo y la Administración. Se ha pasado de ser la voz de la autoridad en clase a carecer totalmente de ella. Ni una cosa ni la otra son buenas", indicó.

"AL BORDE DE UNA SITUACIÓN LÍMITE"

Desde que se inauguró Defensor del Profesor en diciembre de 2005 hasta hoy, la asociación ha recibido alrededor de seis mil llamadas telefónicas de diferente índole. Así, hay desde profesores que llaman "al borde de una situación límite o en estado de ansiedad", por que no saben qué hacer ante una denuncia de un padre o una agresión, a otros que se sienten "presionados" por subir las notas de los colegiales. "Aunque el examen esté en blanco, se pide que apruebe", subrayó.

A pesar de que no sea "un porcentaje muy alto", Suárez destacó que alrededor del "9 por ciento" de las asistencias se ofrecen a docentes que han sufrido casos de violencia por parte de sus alumnos en el lugar de trabajo. "Para el profesor que ha sido agredido es un porcentaje altísimo. Ya está bien", reivindicó.

De esta manera, recordó el caso de un profesor madrileño que fue agredido por uno de los alumnos e incluso denunciado por los padres. "La Administración se lavó las manos. Falta hacia el profesor una presunción de inocencia y veracidad. Estos casos te dejan con un mal sabor de boca y con una gran sensación de impotencia", concluyó.

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