Juegos: Age of Empires



Siglo XVI, entre olor a pólvora, cañones y mosqueteros, las grandes potencias europeas se lanzan a la conquista del nuevo mundo. Este es el punto de partida para la tercera parte de uno de los referentes de la estrategia en tiempo real.

Después del empujón que supuso en muchos aspectos Age of Empires II en el género de estrategia en tiempo real, ya hace nada menos que seis años y que tan satisfechos dejó tanto a público como a crítica, esta esperadísima nueva entrega viene precedida de una expectación que muy pocos juegos han sido capaces de lograr. Tanta, que aunque si bien es cierto que Age of Empires III vuelve a ser un gran juego, quizás no llegue en conjunto a la genialidad de sus increíbles gráficos, la parte del juego que hasta ahora nos venía encandilando.

Entra por los ojos
Posiblemente lo que más poderosamente llama la atención en Age of Empires III es su magnifico apartado grafico. Realmente la calidad con la que cuentan los entornos y personajes es magnífica y de nuevo volvemos a apreciar ese estilo tan especial que siempre ha tenido esta saga. Los edificios y las texturas rebosan en detalle y son tremendamente realistas, las animaciones no se quedan atrás y es una delicia ver moverse tanto los soldados de los ejércitos como los animales que pueblan los diferentes decorados.

Pero si algo merece mención aparte, es el recital de excelentes y realistas efectos que esconde el juego, como por ejemplo el humo o el agua, pudiendo apreciar en este último desde el oleaje hasta los reflejos de los barcos. También cabe destacar el potente motor de física que incorpora esta tercera parte, pues ahora podemos destruir los edificios viendo como saltan espectacularmente en pedazos por los aires de manera no predeterminada, o como las explosiones de los cañones durante la batalla afectan a los pobres combatientes, ver para creer. Lo único malo aunque lógico, es que para disfrutar plenamente de todo este espectáculo visual es necesario un equipo bastante potente.

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